Tal vez vivir: La foto que no hice en Almería

2019/05/06 2 comentarios

La Editorial Universidad de Almería ha publicado un libro titulado Tal vez vivir [1]. Es una antología de mi obra poética preparada con tenacidad y paciencia y hondura por Isabel Giménez Caro, profesora titular de Literatura de la UAL, tras haber leído prácticamente todos los versos, y gran parte de las prosas que he publicado en mi vida. No me considero digno de semejante esfuerzo (dos años estuvo en ello), y mi única reacción posible es agradecerlo.

Yo no tengo tan buena opinión de mí mismo como la que Isabel expresa en el prólogo, pero no hay escritor que no reciba encantado la atención de un buen lector.

La obra fue presentada el viernes pasado, 3 de mayo de 2019, en una carpa de la Feria del Libro de Almería, en la Plaza de la Catedral, con el recinto lleno y con abundante firma de ejemplares al final. Habló primero José Manuel de Amo ―profesor titular de Didáctica de la Lengua de la UAL―, luego Isabel, y luego solté yo unas cuantas ocurrencias y leí varios poemas.

Lo que me habría gustado de verdad es haber tomado una foto del público desde mi posición, pero no se me ocurrió en el momento. Allí estaban nada menos que mi mujer, mi hijo Ramón y Áurea, su mujer; mis nietos, Yago y Alberto (con cara de asombro y perplejidad: qué diablos hará Opa ahí arriba). Solo me faltaba mi segundo hijo, Yago, que había quedado en Pozuelo cuidando el fuerte y atendiendo a su trabajo.

Todo fue muy bien en la presentación, la gente pareció divertirse ―o disimuló hábilmente el aburrimiento―, hubo más preguntas de lo habitual en esos actos, disfruté la muy amable generosidad de Isabel y de su entorno, fue para mí un festival de dopamina.

Lo único que lamento es no haber hecho esa foto.


[1] Como mi novela de la adolescencia, la que escribí a los diecisiete años, que no es publicable, e inédita quedará.

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Contra agitprop poderosa, gobierno de los impoderosos

2019/04/21 Deja un comentario

Somos usuarios de medios de comunicación (de agitación y propaganda, deberíamos llamarlos) que solo sufragamos en muy pequeña parte, cuyo coste es enormemente superior a lo que pagamos por ellos. Si los canales de televisión, las emisoras de radio, los periódicos, etc. (largo etcétera tecnológico), nos cobrasen por sus servicios lo que cuesta proporcionárnoslos, de ningún modo podríamos comprárselos. O solo podrían comprárselos los ricos, que en realidad son quienes los pagan ahora.
     Lo que esto quiere decir es tan obvio que lo olvidamos (sí: tenemos una facilidad grandísima para olvidar lo obvio): toda la información que recibimos está pagada por los más poderosos, que la adaptan a sus fines.
     La agitprop ha existido desde el principio de los tiempos, pero la tecnología la ha hecho incontrolable, por no decir ominipotente. Uno de los más principales objetivos de los ciudadanos impoderosos debería ser: encontrar el modo de anular esta arma, esta Gran Berta de los poderosos.
     Mientras no lo consigamos, el mejor paliativo —el único, tal vez— será que mantengamos a la izquierda en el gobierno con nuestros votos.

Hespaña, con hache

2019/04/20 Deja un comentario

Hay que empezar a distinguir: a partir de ahora voy a escribir Hespaña, con hache (decisión etimológicamente correcta, por cierto), para distinguirla de España, territorio irrecuperable de la contrarreforma española. En serio. Llevo tiempo pensando que deberíamos habernos exiliado todos —los izquierdosos devotos del cambio hacia el progreso, quiero decir— a México, por ejemplo. Seguro que allí les sobra terreno que ceder para que nos organicemos los 20 o 30 millones de hespañoles.
Porque esto, aquí, no parece tener arreglo.

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SILENCIO. Poema último

2019/04/15 Los comentarios están cerrados

Y SILENCIO (BIS)
Está también el placer
malvado y miserable
del silencio

Bueno, pues este es el último poema que he escrito y también el último de TAL VEZ VIVIR, la egregia antología de mi poesía que ha compuesto Isabel Giménez Caro para la Editorial Universidad de Almería.

Me ha venido el capricho de presentarlo en traducción a ocho idiomas, y ¿quién soy yo para negarme un capricho, a estas alturas?

[Por cierto que ya pueden ustedes comprar el libro en esta dirección:

http://www.diegomarin.net/ual/es/poesIa/948-tal-vez-vivir-9788417261504.html ]

SILENCI (BIS)
Hi és també el plaer
malvat i miserable
del silenci

ETA ISILTASUNA (BIS)
Plazera ere badago
Gaizto eta miseriazkoa
Isiltasunarena

E SILENCIO (BIS)
Hai tamén o pracer
malvado e miserable
do silencio

UND SCHWEIGENS (BIS)
Auch gibt es die Freude
böse und niederträchtig
des Schweigens

ET SILENCE (BIS)
Il est aussi le plaisir
méchant et misérable
du silence

AND SILENCE (BIS)
Wicked and miserable
There is also
The pleasure of silence.

E SILENZIO (BIS)
C’è anche il piacere
malvagio e miserabile
del silenzio

E SILÊNCIO (BIS)
Ha também o prazer
maligno e miserável
do silêncio

[Se agradecerían versiones en otros idiomas.]

Matar y rematar al mensajero

2019/04/12 Los comentarios están cerrados

Lo de Assange viene a confirmar la milenaria costumbre de matar al mensajero cuando trae malas noticias. Se ha hecho siempre, es la costumbre, qué remedio. Hasta hace treinta o cuarenta años, aún éramos muchos quienes aceptábamos que la humanidad estaba mal hecha y que nuestro principal objetivo era mejorarla, ya fuera de golpe —¡viva la Revolución!—, ya fuera poquito a poco, con paciencia. Parece que ahora solo quedamos unos pocos con esa ilusión. Ahora lo que priva es reforzar lo de siempre y seguir tan brutos como llevamos milenios siendo.
Pues vale. Enohorabuena.

A la cárcel, por ahora

Tal vez vivir 2.0: Cubierta de la antología y primer poema

2019/04/08 Los comentarios están cerrados

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Este es el primer poema que Isabel Jiménez ha incluido en su antología de mi obrísima poética, titulada, como ya sabemos, Tal vez vivir.

     ADIÓS tiene sesenta y un años, o los cumplirá el próximo mes de agosto. Está escrito unos días, quizá unas horas antes de que saliésemos de mi Tánger para siempre. [Sí, he vuelto tres o cuatro veces a Tánger, desde entonces; pero nunca a MI Tánger.]

Adiós

Andrajoso de nubes,

el cielo mira al suelo.

Viejo Cronos,

con su reloj de lágrimas. Me marcho.

Ninguno de estos versos me ha servido de nada.

He intentado quedarme

con Aisha Qandisha.

He intentado perderme

por el sendero rojo entre chumberas.

He intentado arbolarme en eucaliptos.

He intentado esconderme

en una de mis tumbas.

Es inútil. Me marcho.

Viejo cielo andrajoso.

                                                       [Tánger: agosto 1958 [1]]


[1] Yo conocí a Aâisha Qandisha عيشة قنديشة. Era una mujer bellísima, con los ojos como universos oscuros, con el pelo derramado en negro, con zara­güelles de seda cremosa, va­po­rosos, y patas de cabra. Vivía junto al arroyo, en el Had de la Gharbía, en la zona donde se ayuntaban las fuerzas vivas cuando to­caba cir­cuncisión. Dos o tres veces me escapé de casa por la noche, me aposté detrás de unos palmitos y estuve esperando que apareciese. Apareció. Afortuna­da­men­te, nun­ca me quiso ver: me habría secuestrado, como siem­pre hacía con los jóvenes va­ro­nes que se cruzaban en su camino, y ahora estaría yo en alguno de sus pa­lacios de agua, aten­diendo sus caprichos de ninfa (hay peores destinos, ya lo sé).

El sendero rojo entre chumberas llevaba a la ciudad romana de Ad Mer­cu­ri, que se cocía al sol, olvidada, a poca distancia de casa, en el Had, y era mía. Una noche me perdí en el alcantarillado, y me salvó la luna ge­nerosa llena. Mi padre y yo recogimos monedas, que él guardaba en un frasco de cristal, en su despacho de la Intervención. Acabó entregándoselas a alguno de sus superiores, y vaya us­ted a saber dónde irían a parar.

Y, bueno, repito: todo aquello era mío.

Tal vez vivir 2.0

2019/04/04 Los comentarios están cerrados

Todavía no tengo la cubierta, de modo que no puedo reproducirla aquí, pero quiero ir anunciando que el próximo viernes 3 de mayo se presentará en la Feria del Libro de Almería un libro titulado Tal vez vivir. Curiosa coincidencia: así se llamaba una novelita que escribí a los diecisiete años, mientras me echaban de mi tierra internacional de Tánger, haciéndome elegir entre seguir viviendo en otro sitio o interrumpir mi existencia por un procedimiento muy «rebelde sin causa» (no: Tal vez vivir 1.0 no se publicará nunca, jamás de los jamases: es malísima).
     Tal vez vivir 2.0 es obra de Isabel Jiménez Caro, profesora de la Universidad de Almería, y contiene una antología de mi obra poética. Lo mejor es el prólogo, sin duda. Los poemas… Qué quieren que les diga: espero que alguno de ellos signifique algo para alguien.

(No, no podré fletar autobuses para que mis hordas de admiradores asistan a la presentación almeriense. Lo siento. Smile )