¿Derecho a desear?

Tendemos a confundir deseo con derecho.

Desear algo no es tener derecho a poseerlo.

Desear físicamente a otra persona no es incorrecto; lo incorrecto es pensar que esa persona tiene que satisfacer nuestro deseo, que es responsable de nuestro deseo, porque nos lo ha provocado; que es incluso culpable de nuestro deseo, porque ha debido evitar que nos surja (1).

Esta confusión lamentable funciona en miles, en millones de cabezas de hombre. En tantas, que tal vez no sea exagerado afirmar que lo padecen la mayoría de los varones.

Pero nunca es admisible que inflijamos nuestro deseo a nadie, ni siquiera a la personas de nuestra mayor intimidad.

(1) En muchas religiones, en efecto, la mujer está obligada a no despertar el deseo del hombre. No solo en el islam; también en el cristianismo.

Autor: RamónBuenaventura

Spanish writer