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Mallarmé: Sonnet en Ptyx

2019/05/23

Recuerdo un viejo intento mío de traducir lo intraducible (algo a lo que solo pueden dedicarse seriamente quienes de vez cuando traducen poesía). Ahí va el celebérrimo Sonnet en Ptyx de Stéphane Mallarmé, uno de los poetas mayores instalados en mi memoria.

Sonnet en ptyx

Ses purs ongles très haut dédiant leur onyx
L’Angoisse, ce minuit, soutient, lampadophore,
Maint rêve vespéral brûlé par le Phénix
Que ne recueille pas de cinéraire amphore

Sur les crédences, au salon vide: nul ptyx,
Aboli bibelot d’inanité sonore,
(Car le Maître est allé puiser des pleurs au Styx
Avec ce seul objet dont le Néant s’honore).

Mais proche la croisée au nord vacante, un or
Agonise selon peut-être le décor
Des licornes ruant du feu contre une nixe,

Elle, défunte nue en le miroir, encor
Que, dans l’oubli fermé par le cadre, se fixe
De scintillations sitôt le Septuor.

Versión Literal

Con las uñas intactas muy en alto su ónice ofrendando,
la Angustia, a medianoche, sostiene, lampadéfora,
muchos sueños vesperales quemados por el Fénix,
que no recoge ánfora cinérea

en las credencias, en el salón vacío: ningún ptyx,
cachivache abolido de inanidad sonora
(pues se ha ido el Maestro a sacar llantos del Éstige
con el único objeto en que la Nada se honra).

Mas cerca la ventana, vacante al norte, un oro
agoniza según tal vez el decorado
de unicornios que fuego contra una nixa arrojan,

ella, difunta en el espejo, mientras
en el olvido cerrado por el marco se fija
de las titilaciones inmediato el Septeto.

Versión Literaria

De sus uñas intactas el ónice ofrendando,
la Angustia, a medianoche, sostiene, lampadéfora,
muchos sueños de víspera quemados por el Fénix
que no recoge un ánfora cinérea

en las credencias del salón vacío: sin ptyx,
cachivache abolido de inanidad sonora
(pues el Maestro ha ido por lágrimas al Éstige
con el único objeto en que se honra la Nada).

Mas junto al ventanal, vacante al norte, un oro
agoniza según tal vez el decorado
de unicornios que fuego contra una nixa arrojan,

ella muerta desnuda en el espejo, mientras
cerrado en el olvido por el marco, se fija
de las titilaciones inmediato el Septeto.

                                Ramón Buenaventura [16:43] lunes, 20 de enero de 1992

22ene92: Consulto con Carlos García Gual el asunto de «ptyx» en Píndaro, Olímpicas I, 170 (según Bailly). Lo que en principio tomé por errata es distinto sistema de numeración. En efecto ptucaŽs está en el verso 105 de mi edición Loeb. El sentido, según Carlos (y también según la traducción de José Alsina para Planeta), sería pliegues, ondulaciones, «los pliegues de mis himnos». Sería un visión física del ritmo. Lo cual, a mi entender, encaja maravi­llosamente con un posible sentido de «ptyx» en el soneto de Mallarmé.

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