Contra agitprop poderosa, gobierno de los impoderosos

Somos usuarios de medios de comunicación (de agitación y propaganda, deberíamos llamarlos) que solo sufragamos en muy pequeña parte, cuyo coste es enormemente superior a lo que pagamos por ellos. Si los canales de televisión, las emisoras de radio, los periódicos, etc. (largo etcétera tecnológico), nos cobrasen por sus servicios lo que cuesta proporcionárnoslos, de ningún modo podríamos comprárselos. O solo podrían comprárselos los ricos, que en realidad son quienes los pagan ahora.
     Lo que esto quiere decir es tan obvio que lo olvidamos (sí: tenemos una facilidad grandísima para olvidar lo obvio): toda la información que recibimos está pagada por los más poderosos, que la adaptan a sus fines.
     La agitprop ha existido desde el principio de los tiempos, pero la tecnología la ha hecho incontrolable, por no decir ominipotente. Uno de los más principales objetivos de los ciudadanos impoderosos debería ser: encontrar el modo de anular esta arma, esta Gran Berta de los poderosos.
     Mientras no lo consigamos, el mejor paliativo —el único, tal vez— será que mantengamos a la izquierda en el gobierno con nuestros votos.