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Delenda est monarchia, sed cum

2018/07/13

Supongo que, salvo los monárquicos más leoninos, ya ningún ciudadano español pone en duda que nos sobra la monarquía: desembarazarnos de ella es una de nuestras muchísimas tareas pendientes.

Lo menos claro, sin embargo, es la prioridad que atribuimos al asunto. Tengo la impresión de que la mayoría de los españoles prefieren «no menearlo», por el momento, a pesar de la indignación que suscitan los escándalos y las necedades de la grey majestuosa, a pesar de la inutilidad manifiesta de sus desempeños y sus discursos medio mascullados. Vamos a dejarlo para cuando soplen mejores vientos.

Pura procrastinación, como diría algún modernosón.

Mientras tanto, sin embargo, lo que sí parece urgente es someter a estos señores a la ley común, terminando no ya solo con sus inmunidades, sino con el enorme privilegio que supone la permanente «distracción» de la Justicia española ante sus posibles fechorías financieras y sociales, y denunciando hasta el detalle la complicidad del Borbón Mayor y la displicencia del Borbón Menor en turbios asuntos políticos.

Sin guillotinas. Como he dicho en otro artículo de mi Librillo: «quiero que despidamos a la monarquía mediante los correspondientes ajustes constitucionales democráticamente convenidos (quiero incluso que exista un partido monárquico y que el rey presida el país cuando su facción gane las elecciones)».

No lograremos llevarlos ante tribunales ni sentarlos en la silla de los acusados, pero sí que podemos despojarlos del poco (e inverosímil) prestigio que les queda a estas personas ―que no han hecho absolutamente nada para ganarse el respeto de nadie―, exponiendo y demostrando en toda su magnitud el desastre continuo que la Corona ha supuesto para España en todos estos siglos, borrando de las mentes españolas la arraigada idea de que la mera existencia del Rey nos libra de la ruptura en pedazos regionales o de algún levantamiento militar, desintoxicándonos de nuestro «amor» de papel cuché a la aristocracia y los títulos y los monarcas.

Luego, ya veremos, pero a ver si no dejamos pasar los siglos, como llevamos haciendo desde siempre.

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  1. Alberto Mrteh
    2018/08/10 en 16:49

    Querido Ramón,
    quizás sea esta la vez en la que menos de acuerdo estoy con lo que dices. Sin ser yo especialmente monárquico, no me parece que otras formas de Estado vayan a ser mejores ni en cuanto a costes ni en cuanto a las labores de representación en otras instancias.
    ¿Acaso alguien sabe cómo se llama el presidente de la república italina, por ejemplo?

    Por mí que no se toque.

    Pero entiendo que a mucha gente les sobre.
    Es un placer discutir contigo.
    Alberto Mrteh (El zoco del escriba)

    • 2018/08/12 en 05:25

      Bueno: a mi viejo entender, serán mejores por el mero hecho de no ser vitalicias y hereditarias. Saludos.

      • Alberto Mrteh
        2018/08/12 en 08:41

        Y no tengo forma de replicarte porque es un motivo perfectamente entendible.

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