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Por el no sexo hacia DDDios

2017/06/19

Habría mucho que pensar y escribir sobre los malandrines que convirtieron la cancelación del sexo en una de las vías principales de acceso a DDDios (las tres mayúsculas indican que me estoy refiriendo al dios de los cristianos, que es, como todo el mundo sabe, triplúnico, igual que la Diosa Blanca). Pejes santos como Pablo, Agustín y los ginófobos o misóginos de los primeros siglos de la Iglesia ―adelantándose en un par de milenios a otro malage 1 llamado Freud― nos explicaron con rotunda claridad a los cristianos 2 que el único modo de agradar verdaderamente a DDDios consiste en «sublimar» el rijo. ¿Por qué? Pues muy sencillo: porque ese pecado fue precisamente el que nos costó el lindo paraíso terrenal 3. Dios no quiere que usemos la dotación genital más que para genitalizar. Gustitos ni uno.
     Es una idea tan elemental, tan absurda, tan cretina, que uno no comprende cómo pudo asentarse en cabezas de primer orden 4, en gente tan talentuda que incurría incluso en la genialidad ―como san Agustín, san Pablo, santo Tomás―… Creo que ya he rozado el tema antes, aquí mismo: la inteligencia superior no excluye la insania localizada en zonas concretas del conocimiento o la experiencia, y, claro, es mucho más peligrosa para los demás que la inteligencia normal. Cuando se pone al servicio del error, del disparate, de lo dañino o contrahumano, el genio lo hace tan bien, con tanta solvencia y eficacia como hace todo lo demás. Y mete a los seres humanos en unos líos tremebundos.

1 Sí, escribo malage con g, porque creo que procede de «mal ángel», pronunciado al modo andaluz.
2 Nos pongamos como nos pongamos los ateos en general y apóstatas en particular, no existe método alguno para dejar de ser cristiano, porque nos impregnaron en la infancia con todos los memes de la religión, y la infancia nunca se supera del todo.
3 Uno se pregunta cómo se habría desarrollado la humanidad en el paraíso, todos por ahí, triscando en pelotas por las praderas del Señor, acariciando animalitos feroces pero mansos al pasar, total, completa y absolutamente desocupados.
4 Hay una explicación tan elemental como la propia idea: es indiscutible que el impulso sexual frustrado puede estorbar notablemente el buen cumplimiento de los deberes profesionales y sociales, sobre todo en la grey testosteronera; ello, según los sabios, aconseja: pensar en otra cosa —en DDDios, por ejemplo— o, si no se puede, mantener fuera de la vista a las mujeres, puertas del diablo. Todo menos eliminar la frustración por el propio sexo, claro.

Esta llamémosle «reflexión» procede de un artículo que acabo de leer:

How St. Augustine Invented Sex

He rescued Adam and Eve from obscurity, devised the doctrine of…

newyorker.com

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