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Lo confieso: he visto una comedia cinematográfica española

2015/09/07

Todos tenemos momentos de flaqueza psicosomática en que nos portamos raro. Anoche, sin ir más lejos, zapeando por la procelosa TDT, tras horas de traducir y más traducir, me detuve en el misterioso Canal 8 —que no hace sino pasar un producción cinematográfica española detrás de otra, sin mayores explicaciones— y me salieron los rótulos de arranque de una película titulada TRES BODAS DE MÁS, de la que nunca había oído hablar. La susodicha flojera psicosomática me abrió una ventana de curiosidad que por lo general estos productos no generan en mí, y dejé que fueran sucediéndose las secuencias del film, hasta el final…
Hombre, pues no está tan mal: ya quisieran los cineastas americanos de nuestros días hacer una comedia tan fresquita y tan descarada como esta, aunque el guion se tambalee a la deriva durante demasiados momentos, aunque haya líneas narrativas empalmadas de mala manera, aunque los actores den a veces la impresión de trabajar a primera toma, sin ensayo previo, y aunque (pega personal e intransferible) Inma Cuesta sea una de estas bellezas aceitosas —tipo Nuria Roca— que me suscitan un rechazo físico tan injusto como incontrolable (repito, por si no ha quedado claro: INJUSTO E INCONTROLABLE) ((y además queda un poquitín histriónica como actriz)).
TRES BODAS DE MAS cuenta las desaventurillas de una chica que es un desastre eligiendo hombres (como el 87,33% de las inma_cuesta_985_635xmujeres, para qué nos vamos a engañar), que está demasiado sometida a la jefatura en su trabajo de investigadora y que solo se lanza verdaderamente a partir de la tercera copa, salvo cuando le viene la iluminación, en los tres o cuatro últimos minutos del relato, y agarra decididamente los mandos de su vida. Con estos mimbres, los recién mencionados yanquis habrían hecho un bodrio cursi y moralizante, con personajes al borde de la idiotez absoluta, dos o tres adolescentes intolerables y tres exes más intolerables aún. Javier Ruiz Caldera (el director), en cambio, ha montado aquí una historieta no del todo inverosímil e incluso bastante realista, me atrevo a decir, aunque hablo de oídas, en lo tocante al comportamiento actual de muchas mujeres. No sé. No me aburrí. La vi entera. ¿Qué más quieren ustedes que les confiese?
[NOTA SOBRE TÉCNICA NARRATIVA: Creo que fue Chéjov quien dijo que si en el primer acto de una obra aparecía una pistola colgada de la pared, en el tercer acto tenía que haber tiros. Aquí se infringe esta regla de dolorosa manera: cuando una personaja caricaturesca acusa a la protagonista de tener los pezones negros, el espectador queda a la espera de comprobar el dato. Y no: no se comprueba el dato. Fallo lamentable. :-)] [[Sí,sí: no se molesten ustedes, yo también tengo Google; ya he visto los fotogramas correspondientes de otra película donde sí.] [[[Yo  una vez soñé, en un sueño nada erótico —discusión entres sus hermanas y ella—, que una escritora muy famosa y muy amiga mía tenía los pezones negros. No le sentó nada bien cuando se lo comenté. ¿Qué tendrán de malo los pezones negros?]]]

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