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Lo único malo de la música

2015/04/12

Qué quieren que les diga: lo peor de la música, o lo único verdaderamente malo de la música, es que puede download_1convertir un poema barato en una obra maestra. Ejemplo: el MEDITERRÁNEO de Serrat, una de las mejores canciones populares españolas de los últimos decenios, cuya letra no pasaría la selección previa en ningún concurso, concursillo o concursete de poesía. Hay muchos más. El IMAGINE de Lennon, que podría tranquilamente ser obra del senhor Coelho o similar un pelín más progre. Y este MISS AMERICAN PIE que en realidad no dice más que trivialidades solemnizadas, con momentos de encantadora ingenuidad… Pero cuánto placer proporciona canturrear cualquiera de ellas.
http://www.washingtonpost.com/news/morning-mix/wp/2015/04/08/gloomy-don-mclean-reveals-meaning-of-american-pie-and-sells-lyrics-for-1-2-million/

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  1. Ramoon MV
    2015/04/17 en 23:00

    Bueno, Don Ramón, lo peor de la música… o lo mejor, según se mire…

    Quiero decir, a un arte que hace pasable, para los pabellones auditivos, auténticos pestiños como los que usted menciona, y otros aun más infaustos, se le podría reñir, claro, por traernos a casa invitados de tercera; pero también se le podría felicitar como nos felicitamos de la vaselina cuando el proctólogo nos hace de las suyas con su finger-batuta, poco o nada musical.

    Es curioso, por ejemplo, a los que nos gusta cierto cante jondo, antiguo o puro, que si leemos los textos de fandangos y seguidillas, antes de escucharlos en la voz prodigiosa de alguno de los grandes, aquello se podría asemejar no pocas veces a grafitos mingitóricos, de los que a cualquier ripioso despechado se le pueden ocurrir mientras defeca. Pero luego llega un Antonio Mairena o un Manolo Caracol (no el de pandereta y Zambra con caracolillo, el otro, el de noche cerrada y gitana) y aquello a mi personalmente me puede llevar al gallineo de piel y hasta a alguna que otra mirada vidriosa.

    Confieso aquí, delante de quien leyere, que se me saltan las lágrimas de forma sistemática cada vez que escucho a esta absolutamente sorprendente vacaburra entonar, con esa sinfónica que Apolo Musageta le colocó en la garganta, versos de quinta, sexta, séptima u octava categoría.

    Así que yo a esa disfrazadora de tunos con pinta de algo mejor opto por agradecerle el asunto, ya que la buena poesía escasea y los buenos poetas cada vez menguan más, con una posible extinción parecida, como especie, a la de las pobres abejas…. Por lo que estando el patio como está, mejor que venga esa señora del pentagrama a aderezar esta cantidad de versitos infumables y pensamientos de establo, auténticas catedrales de la mojonería.

    Siempre nos quedará Brassens, por otra parte.

    Un abrazo al poeta Buenaventura (al que es una pena que nunca le diese por pillar guitarra en público para aderezar sus poemas)

  2. Rq
    2015/04/16 en 10:55

    Defina placer 😀 En mi humilde opinión letrística y musical disfruto más canturreando cosas como Kiss me baby, wo-oo, it feels good! (¿es grave?, mister)

    • 2015/04/18 en 00:02

      Hombre, Ramoon, cuánto tiempo y cuánta razón tienes en esto que dices… En lo de coger yo una guitarra, en cambio, disparatas: primero, porque no sabría qué hacer con ella (creo que rascando las cuerdas salen notas, pero no estoy seguro); segundo, porque mis cosas nunca han sido muy cantábiles. Hale, un abrazo.

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