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Colaboraciones Rafael M. 21. El camino catalán

2014/05/05

El camino catalán

Rafael M.

Catedráticos, politólogos, historiadores, periodistas, las posibilidades de la independencia catalana, ventajas e inconvenientes, consecuencias probables o improbables, fundamento o irracionalidad, bases históricas, etcétera…, no debe de quedar una sola cara del prisma de la independencia catalana sobre la que no se haya disparado un haz de luz.

Quizá haya pasado el tiempo en que hacían falta líderes Textos de colaboradores invitados_thumbcapaces de catalizar los sueños de la gente y transformarlos en fuerza cinética aplicada al proyecto de construcción de un nuevo Estado. Parece que la Cataluña actual carece de ellos, lo que indirectamente implicaría que sus actuales líderes políticos en realidad sean un obstáculo más que salvar hacia la independencia, curiosamente en un momento histórico propicio: una coyuntura económica y política resultado no tanto de la globalización o los mercados, como nos cuentan, sino de factores íntimamente relacionados: la serie de decisiones económicas y políticas por parte de los gestores de los últimos veinte años dentro de un sistema estatal y regional ideado para que esas decisiones fueran prácticamente las únicas posibles, a costa de diezmar las instituciones democráticas, carcomer la separación de poderes y pudrir incluso la prensa tradicional como cuarto poder. En un momento semejante la independencia debería ser el revulsivo social que permitiera a los catalanes la esperanza de cambiar lo que les esperará de seguir dentro de aquel sistema: el paulatino pero inexorable hundimiento del estado del bienestar y de derechos en el Estado Español, para beneficio de unos pocos.

Hay mucho romanticismo en la idea de la independencia. Solamente los catalanes pueden responder a la pregunta de qué queda de aquella región de comerciantes y gentes industriosas que quisieron tomar un día las riendas de su destino. Y preguntarse también cuán presente está esa Cataluña contemporánea del 3% que Pascual Maragall mencionó un día en el parlamento catalán y de la que poco se investigó, pero de la que gotea de vez en cuando algún caso en la prensa, como si se tratara de una olla a presión que goteara el vapor condensado de lo que hierve y hierve dentro.

Si por un lado puede ser cierto que la ilusión es el motor más potente en estos proyectos y que los políticos o ciudadanos catalanes no deberían perder demasiado tiempo en discutir sobre los asuntos técnicos de la independencia, sino abrazar la certeza de que será un esfuerzo enorme, habrá muchos problemas que resolver y supondrá el sacrificio de una generación, no debe ser menos cierto que del estado actual de Cataluña es cómplice su élite político-económica y que para movilizar a la población y sobre todo, llegar a un Estado Catalán viable capaz de aportar prosperidad a sus ciudadanos, los catalanes deberían realizar una limpieza y reformas tan profundas como las que deberíamos emprender el resto de españoles con el el funcionamiento de las instituciones del Estado Español.

Julián Marías escribió que las personas abominan del color gris. Espero que para los catalanes que desean independizarse, reemplazar la España gris que dibujan PP y PSOE, incapaces de corregir uno solo de los grandes desequilibrios de la economía española o el deficiente funcionamiento de las instituciones del Estado, implique no solo la mera separación, sino una profunda reforma de su propia realidad política. Y lo espero por razones egoístamente españolas, porque creo que a medio-largo plazo es lo mejor que puede pasarle al resto de España.

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