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Colaboraciones. Rafael M. 19. Dónde está mi espejo

2013/11/05

Dónde está mi espejo

Rafael M.

España desapareció del mundo durante dos siglos, en los que se desangró en guerras, golpes de estado, rebeliones, asonadas, se arruinó económicamente, llegó un siglo tarde a la revolución industrial y cayó en el ostracismo científico. Volvió al mundo en 1986.

Textos de colaboradores invitadosPor aquel año más o menos Círculo de Lectores organizó una serie de conferencias que después editó en un libro: Visiones de España. Intelectuales, economistas y políticos de la época daban su visión para una España rescatada por las compuertas de la entonces Comunidad Europea. En la mayoría de ellas se intuía o se hablaba claramente del reto de volver a Europa, su modernidad, instituciones, estado de Derecho y bienestar; cosas que los españoles de la época desconocían casi por completo. En aquellas perspectivas había consciencia del esfuerzo y la dificultad de transformar un país atrasado y sin tradición democrática. En realidad no había otra posibilidad más que triunfar y alejar el fantasma de seguir siendo considerados una pedanía de Marruecos.

Tras dos décadas de franca mejora, se creyó ganado el reto. Las naciones, como las personas, se miran en un espejo y el nuestro nos devolvía una imagen de autocomplacencia. En nuestro encantamiento dejamos que la nave quedara en manos de gestores públicos y privados con ánimo de lucro. La crisis reventó las costuras del traje de nuestra autocomplacencia aireando las vergüenzas de la monarquía, instituciones, órganos de gestión, partidos políticos, organizaciones sociales, gran empresa y banca. Nos asomamos de nuevo al precipicio de nuestra africanidad.

No hemos sido los únicos. Un vistazo a la prensa de la vecina Francia en los últimos años muestra corrupción, clientelismo, partidos políticos en manos de intereses privados, instituciones esclerotizadas que impiden el avance, élites extractivas, pésima gestión pública de fondos, escándalos millonarios de financiación ilegal de partidos políticos, facilitación de la evasión de impuestos para grandes fortunas y empresas, blanqueo de dinero negro con la venta de obras de arte a precio inflados (¿esto suena?)…mientras se ahoga a la clase media con más impuestos y recortes intentando llenar las arcas de un Estado al que no llegan todos aquellos fondos que terminan en Luxemburgo, Suiza, Gibraltar, Islas del Canal…Se diría que por fin nos afrancesamos…cuando no tocaba.

Los españoles logramos transformar nuestro país desde un fracaso colectivo a un estado moderno. Ocurre pocas veces. Sin embargo podemos retroceder tan rápido como avanzamos si no encontramos nuevos puntos de referencia. En el último temblor del borracho con ganas de seguir la fiesta, votamos mayoritariamente al partido tradicionalmente más reaccionario y conservador, cuando lo que necesitamos es reformar con valentía lo que el conservadurismo de izquierda o de derechas apuntaló para su propio beneficio y de sus respectivas élites extractivas, a nivel nacional y regional. Las consecuencias las estamos viviendo: retrocedemos a los años 90 y de seguir así volveremos a los oscuros ochenta, cuando nuestros países vecinos todavía nos miraban con incluso más recelo que hoy. Es nuestra responsabilidad seguir con la transformación de nuestra sociedad y sus instituciones a la medida de las naciones más prósperas. Es nuestra responsabilidad poner al mando a gestores públicos y privados competentes, honestos y comprometidos. Si seguimos en esta deriva acabaremos mirándonos en espejos con reflejos cada vez más estrechos, como el que da un crucifijo, por ejemplo.

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