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Colaboraciones. Rafael M. 18. I + C = P

2013/09/28

I + C = P

Rafael M.

Pregunta. Si usted fuera uno de esos incompetentes apalancados en la escala media y superior jerárquica de la gestión pública o privada, con objetivos y expectativas que cumplir por encima de sus capacidades, ¿no estaría usted más cerca de cruzar la delgada línea de la Textos de colaboradores invitadoscorrupción que otro que es capaz de alcanzar esos objetivos? En España nuestros gestores públicos y privados desprecian la I +D, pero cultivan y riegan con amor la I+C, incompetencia y corrupción.

¿Vincular la incompetencia y la corrupción? Doble mortal picado hacia atrás. Actúan de manera tan parecida que la intuición nos dice que deben de estar unidas. Se retroalimentan y perpetúan, creando un cuerpo dentro del organigrama que sobrevive incluso a grandes crisis económicas como la actual, enquistado en la jerarquía piramidal gracias a la red clientelar y silencios cómplices. Existe la tesis, por otro lado, de que las grandes burbujas como la que estalló en 2008 tienen como una característica perversa el disimular la impericia (y la corrupción). No es de extrañar, la pericia de un marino no se pone a prueba con el viento a favor sino en la tormenta.

Contratar a empresas de amigos y pasar el filtro administrativo con falsas ofertas de otros competidores; el Ayuntamiento convoca una plaza cuyos requisitos son calcados a los del currículo del candidato que alguien en el ayuntamiento quiere que obtenga la plaza. A veces el vínculo no es tan directo, puede establecerse tras una espesa y abigarrada administración donde se acuerdan ERE fraudulentos, o por los de un sindicato que no desea que se simplifique la normativa laboral para no perder cuota de poder y de ingresos a través del asesoramiento jurídico.

Las consecuencias más dramáticas son la pobreza y la pérdida de derechos. La pérdida de derecho a competir por una plaza de trabajo en condiciones de igualdad para todos los candidatos. Cuando un inspector de trabajo hace la vista gorda. Cuando un expediente « delicado » duerme en algún cajón de la AEAT. Cuando los medios de comunicación se convierten en meros portavoces propagandísticos de la élite política o económica, sin cuestionar ni proponer nada. Cuando algunos jueces o la fiscalía parecen velar por los intereses de las sospechosos cuando estos son poderosos y bien relacionados. Cuando el máximo representante del poder judicial milita en un partido político pasándose por el forro con descaro y ante todo el mundo la clásica y vital separación de poderes.

Una consecuencia de toda esta deshonestidad e incompetencia, sutil pero más grave de lo que suele pensarse, es cuánto nos aleja del modelo o países a los que deberías acercarnos, y cuánto nos acerca de aquellos sistemas, modelos y países de los que más nos valdría alejarnos. Por decirlo claro: cuánto perdemos de europeos, de occidentales sucesores en la tradición democrática e ilustrada hacia una democracia moderna, humana y eficiente, y cuánto nos africanizamos, como nación, como pueblo, hacia modelos de monarquías bananeras y seudodemocracias cuyas élites emplean sus medios en comprar bienes extranjeros y endeudar todavía más a su país. Aunque precisamente sobre modelos a seguir que están en crisis hablaré en el próximo, muy próximo texto.

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