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Colaboraciones-Rafael M. 15. Entre la torpeza y lo reaccionario

2013/05/23

Entre la torpeza y lo reaccionario, la nada

Rafael M.

Se diría que en España no se piensa lo bastante, ni bien, que andamos huérfanos de cimientos sólidos en los Textos de colaboradores invitadosque construir ideas. Cada dos por tres toca un Ministro de Educación que condena la asignatura de Filosofía, la única que enseña la evolución de las ideas y el pensamiento lógico. Tenemos una Universidad con señores apoltronados que usan su cátedra como un búnker. Así, no es de extrañar que en el sexto año de crisis seamos incapaces de pensar una salida, de tomar cualquier iniciativa que no sea la misma receta caduca con distinto nombre. El gobierno es un pelele que sigue las ideas de otros; la izquierda, en cuanto a ideas, no está ni se la espera. Parecen ponerse de acuerdo solamente en no hacer nada.

El último ejemplo lo hemos tenido con el contrato único. Hay muchísimos artículos en internet. Busquen con ahínco y curiosidad, lean, mediten. Todos, Gobierno, CEOE, izquierda y sindicatos lo rechazan. La cosa empezó con mal pie: la propuesta «oficial» venía de Bruselas. Esta es la altura intelectual de nuestras élites sociales: rechazo lo que alguien dice porque ese alguien me cae mal. Todos se han felicitado de ese rechazo compartido, como si hubieran repelido el ataque de un ejército a las murallas de la ciudad.

El gobierno actual, retrógrado, incompetente y apestando a corrupción, la rechaza porque dice que es anticonstitucional. Sería para reírse si no fuera tan grave la cosa. La Constitución también habla del derecho al trabajo de todos los españoles y a una vivienda y miren cómo estamos. En realidad, junto con la CEOE, la rechazan porque no quiere perder el poder que supone tener millones de españoles como mano de obra temporal, barata, dócil y en la semi-exclusión social, ya que el contrato único, debidamente diseñado, mejoraría la empleabilidad y la temporalidad. En la raíz de su rechazo se encuentra el mismo estiércol con el que muchas pseudodemocracias y dictaduras siembran la ignorancia y la pobreza de sus poblaciones.

Los sindicatos rechazan el contrato único porque los «indefinidos» son lo poco que les queda por salvar de su fracaso colectivo, tras abandonar a más de 6 millones de desempleados y mantener con su inercia a otros muchos millones en contratos temporales precarios. Sí, es cierto que para los que tienen contrato indefinido supondría menor protección. Sin embargo no interesa comprender que el exceso de protección de unos es una de las causas de la escasa protección de otros, provocando ese mercado laboral dual y desastroso con más de 6 millones de parados. El contrato único pone así en pie de igualdad a todos los trabajadores en cuanto a las condiciones de partida. Pero es que a nadie en España le gusta competir: tanto a empresas como a trabajadores les gusta tener una situación privilegiada desde la que partir con ventaja sobre otros. ¿Puede un trabajador temporal competir en el mercado laboral con otro trabajador que parte de una posición mejor por su contrato indefinido? ¿No le debería preocupar a la izquierda esta desigualdad de oportunidades entre trabajadores?

La izquierda, sumida en una crisis de ideas y propuestas abismal, lunática, peleada con la Economía, parece incapaz siquiera de comprender que si a algo se le llama «mercado» laboral será por algo, y nos conviene saber a todos qué es un «mercado» laboral en la Economía Global. ¿Puede España pretender competir en la Economía Global con un mercado laboral dual que excluye y damnifica a millones de personas y familias, como no sea a través de la nociva competencia por empobrecimiento? ¿No entendemos que la competencia por productividad y valor añadido requiere de más y mejor trabajadores formados, y no de menos?

Mientras se rechaza y no se intenta nada nuevo los millones de parados que esperan una medida, una iniciativa, ¡algo!, que les ayude a encontrar empleo, caen en el olvido y la desesperanza. Es como si les dijeran a esos millones de parados desde su pedestal de ideas improbables que tengan paciencia, que están defiendo su derecho a tener el privilegio de un contrato indefinido, que esperen (¿cuánto años de crisis más?) a que la medida les parezca «suficientemente de izquierdas» como para llevarla a cabo, a que se aseguren de que «no empeorará» la situación… en un país con un contexto económico que da pavor: miles de PYMES y autónomos desaparecidos, records de quiebras empresariales y desempleo, un sector bancario que colapsaría sin la respiración asistida de Bruselas, el 70% de esos 6 millones y pico de desempleados sin estudios superiores, un déficit que alcanzará el 110% del PIB en los próximos años… como si una situación así fuera un bastión que hubiera que defender con uñas y dientes. ¿Hemos perdido definitivamente la cabeza?

Entre la torpeza y el vacío de ideas de la izquierda de un lado y la derecha reaccionaria, incompetente y corrupta del otro, la nada, la defensa de una ciudad en llamas con las puertas bloqueadas.

© Rafael M. 2013

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  1. Rafael M
    2013/05/27 en 13:49

    Si me permiten, un artículo en El País escrito por gente mucha más cualificada que yo para hablar de estos temas:

    http://economia.elpais.com/economia/2013/05/24/actualidad/1369395949_779312.html

  2. rafael m.
    2013/05/26 en 12:01

    La ficha que toca mover es la misma ficha que hace moverse siempre a los que están arriba: la presión social. La presión social ha conseguido algo respecto a la hipotecas y las preferentes. Lo mismo con el mercado laboral. Lo difícil es convencer a la gente de que el contrato único es una buena idea: hay argumentos para defenderlo, hay argumentos para no defenderlo, hay argumentos para defenderlo con mejoras…en fin. Y seamos, por favor, intensamente realistas y racionales por una vez. Porque como diría un francés “on est dans la merde”, estamos en una situación social que es una grandísima mierda, y nadie hace nada. Posibilidades hay siempre, pero hay que luchar por ellas. Lo que no podemos esperar es que la solución venga de nuestras élites.

  3. Rq
    2013/05/24 en 19:30

    Me ha gustado la definición que le has dado a la nada. Saludos! Rq

  4. PocoCoco
    2013/05/24 en 00:11

    ¿Tu te bajarías de un asiento q te asegura ver pasar la crisis sin q t toque?. Los Políticos sin estudios de este país no se bajarán tampoco.
    ¿No hay gestores q intententen gestionar esta empresa?¿se puede desbancar a nuestros intocables y mandarlos al paro?
    Rafa, es una buena crítica pero se suma a las miles q ya tenemos. ¿Cuál es la ficha de ajedrez q tocaría mover?

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