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Inédito vetusto

2013/04/26

Lo demás abajo es un texto mío, inédito, de mediados de los ochenta. Le negué entonces la publicación, no recuerdo por qué, quizá porque me pareció malo. Ahora, como ya no entiendo nada de poesía, no sé qué pensar de él.

Pero lo pongo en el blog, que viene a ser una publicación canija:

Contra poetas

Lamento
comunicaros,
¡ oh maestrillos !,
una noticia
que os deja
indiferentes,
como cuadra,
porque todo
os deja últimamente indiferentes :
«Mientras al mundo
—al vuestro—
se le descosen las metáforas pellejudas,
nadie está construyéndoos
—a vosotros—
un hogar habitable :
ni siquiera, queridos, el cementerio justo.
Sólo pequeños pedestales contra un fondo de océano en­rollable que cuelga del lejano horizontísimo donde na­vegan barcos que sólo de nombre conocéis,
y no sus fuerzas,
ni sus rutas.
Una vasta extensión de pedestales
con vuestros nombres literarios,
rápidamente desmontables.»

Porque ya nada os pertenece,
oh maestrillos ;
ni siquiera las ínfulas
de las primeras ediciones que nadie buscará.
Jamás.
Estáis,
oh maestrillos,
en las ninguna parte,
en ya pasó hace rato el último autobús,
en la gravilla de los televisores sin emisora que sintonizar,
en el ungüento contra las enfermedades que ya no existen,
en los soportes desmagnetizados,
en las alfombras rojas con las cámaras en off,
en el cascajo eléctrico entre dos sintonías radiofónicas,
en una caravana de automóviles siempre atascada en la autopista de las bellas, oh qué bellas metáforas, sin encontrar jamás donde parar las cuatro ruedas, un ratito, sólo un ratito, sólo a mear cuatro chisguetes de belleza esencial en el arcén.

Hijos, sin hijos, de los hijos
que se comía el dios viril
y contador :
el ritmo, pum-pum-pum ; la sílaba empalada.
Y ya ni eso os va quedando,
maestrillos :
habéis roto con la preceptiva y os habéis puesto a respetar a raja­tabla todos los reglamentos de la trivialidad.
( Sólo el presente es tradición,
oh, maestrillos ;
los parciales que van saliéndole a la suma ;
no los totales caprichosos
que vosotros
os sacáis de la buchaca
cuando os miráis al espejo,
recién levantados,
por las mañanas,
y se os pone tan chungo el ánimo porque tenéis que afeitaros
y los carteles
luego, por las calles,
venden primavera de grandes almacenes. )
( ¡ Haceos radicales,
maestros !
de una jodida vez ! )
( ¡ Encajad el trasero en la hornacina
aupaos al podio y quedaros contra el mar enrollable
para siempre
saludando con los brazos alzados en triunfo
al público que abandonó el local hace ya medio siglo ! )

Veo, entre cuatro paredones altísimos de cristal aventanado, una terraza rígidamente rectangular. Sol a plomada, sin nin­gu­na som­bra. Escaque de grandes baldosas, grises y grises. Sucio el suelo : colillas, envoltorios, huellas de zapato gra­siento, una paloma muerta, harapos sin origen, un patín astillado, trozos de escayola en armazón de alambre, bo­lígrafos sin punta, abalorios de plástico abigarrado, mechas de arena negruzca, billetes de todos los trans­portes, un pe­que­ño robot con el oro descascarillado y la ca­beza ida… En la esquina cualquiera ( no hay puntos cardinales, ni posi­cio­nes relativas a quién ), un salpicado charco de orines, que se va evaporando. Ha sido un niño. El perro olisquea.

Veo, frente a mi casa, donde tal vez ameno prado, manchas de hierba desaliñada sobre la tierra mortecina ; retamas que quemó una necia, cabelleras de momia : majes­tuosas torres de alta ten­sión ; basurales incipientes, con tele­visores destripados y frigorí­ficos hechos cuartos ; piedras sujetas e ilógicas ; vallas publicita­rias de las que sólo quedan el cerco y unos cuantos añicos de ta­blón ; charcas de aceite negro recién evacuado por algún automó­vil sal­vaje ; vol­cá­nicos sumideros de futuros alcantarillados ( fu­turo : ¿ en­tien­den ustedes la palabra, oh dueños y señores del pre­sente ? ). Veo por todas partes, jugándose la vida, urracas y niños.

Veo que perdí hace tiempo, por la noche, el cielo ; que las cons­­telaciones tienen casi todas las estrellas fundidas ; que no se me algodonan los ojos en la Vía Láctea. La Luna, Venus, Marte ( a veces ) ; las candilejas de posición de los ae­ro­planos. Mis hijos quieren que les regale un telescopio. Hay esca­rabajos voladores.

Todas estas ruinas nos pertenecen.
A nosotros,
a los de siempre.
No a los niños,
que no las ven siquiera.
Y jamás querrán reconstruirlas sobre vuestros versos.
Pero vosotros
—oh maestros—,
mis queridos poetas
—oh— :
seguid sin aportar una sola herramienta, ni un designio, ni una mí­nima nota de comprensión.
Seguid acariciándoos el voluptuoso cadáver.
Cantad
tan mal como sabéis, hermanos
y hermanas ;
a fin de cuentas, sólo nos escucha
la policía cultural
[1] ;
gruñid, crotorad, balad y barritad ;
a cada cual su son.
a cada cual su son. ¡ Qué despilfarro
tan gozadero, madre, y sabrosote !

No os molestéis
en aprender mi nombre,
oh maestrillos,
oh
maestrillos,
oh.

Yo nunca tendré nombre
para vosotros.

[Mediados de los ochenta]


[1] Los profesores ( poetas ), los críticos ( poetas ), los poetas de imagi­naria.

 

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  1. ramoon
    2013/04/27 en 03:01

    Bayoneta se escribe sin hache, claro. Pero a estas ratas quién las mata. Se tanto de armas como de “hortografía”
    Y es que, en recordando el cuadro de Delacroix, y desde chiquetito, vengo en declarar que pudieran portar los acompañantes de la dama parisina suculentas longanizas que ni cuenta les brindaría… Fueron esas tetas revolucionarias las primeras que ví de niño en mi despezonada vida y en siendo cierto que de las de mi madre ni me acuerdo.

    Vale (y si no pa empresariales)

    Si hubiese más (er)ratas, llámese a Hamelín, departamento de escribeflatuas.

  2. ramoon
    2013/04/27 en 02:52

    Magnífica su poÉtica.
    Panzer alemán su no rimar.
    Me ha sonado a aquello de…”ultimamente, habiendo estado a punto de soltar el último ¡cuac!”…
    Tienen los versos la sulfurosa condición de alguna particular temporada en el infierno (de los poetas; o de tener que leerlos, simplemente)
    Confieso que me ando releyendo su jovencísima versión del cabrón de Arturito…¡qué jodío, el crío, 140 años ya de aquellos abriles! Y hecho un chaval el mozalbete.

    Mala sangre aun la que nos riega en estas nuestras friegas…

    Voy a decirle un piropo un tanto chungo, a la par que obvio, a tenor de como aguantan sus versos la sosa cáustica, el sulfato sódico y el carbonato cálcico en los que se cuece la madera hasta hacerla pulpa de papel: sus poemas envejecen muchisimo mejor que usted, Don Ramón, al lado de esa cosa sin piedad que le viene haciendo el tiempo a su maltrecha osamenta. Y sin embargo, otro piropo, achaque va, achaque viene, ningún poemario a la tremenda (tal como la vejez es), ningún ay, ay, ay, a lo John Doone. Yo lo suelto sin dudar: gracias.

    Un placer leerle aun, pues, esa suerte de iluminaciones, joven.

    La poesía, sí, inanidad de inanidades… but…

    Como se trata de un globalizado “no hay na que hacé” y “todo es pa ná”… Como se irán (no caerá esa breva verbal) de rositas y se seguirán yendo de la forma más horrible que imaginarse pueda, es decir: quedándose… Hoy más que nunca reivindico para mi exclusivo gozo en un pozo pero de gozo, mis lecturas de poesía…

    En reciente triunvirato: Rimbaud, Cummings y ahora Don Ramón…

    Y que no se me pongan coñazos con tanta hostia en verso y demás vainas que les entro a los sonetos del Chespir y me los paso por el forro, a toda esta patulea de hijosdeputa, a pentametrazo limpio y yámbico.

    Si Delacroix pintó al frente de los de las ballonetas
    a aquella hermoza moza mostrando en libertad sus tetas
    Por qué no iba yo a cargar el reservorio de mi polla
    con versos y más versos desde Calanda hasta Troya

    Cuando el coño de la Bernarda
    lo manosean hasta hacerlo bestia parda
    es normal que uno busque en la locura del Quijote
    un decir: “!Basta¡”, y “¡Hasta la punta del cipote!”

    Agur
    Quicir
    Ta’ luego.

    Otrosí digo: ¡Lautreamont al completo, en versión de Don Ramón! ¡YA! Hasta las manifestaciones están siendo un auténtico mal dolor con esos sus eslóganes de retardo escolar.

    • 2013/04/27 en 12:03

      Va, Ramoon, va: un día de estos voy a creerme alguna de tus alabanzas desaforadas y me voy a convertir en el chulo que siempre quise ser (como tantos escritores que conozco y no conozco) y nunca me atreví 🙂 [Por cierto: aprovechando el retraso de la novela, he metido una de tus magnas ocurrencias en NWTY; León Aulaga se ocupa de ella. Ya lo verás.] 🙂
      Hay un Lautréamont completo que tradujimos mi hermano, su mujer y yo hace casi treinta años. Estaba ya listo, pero a mí se me ocurrió pelearme con la editorial que iba a publicarlo, y flop. De vez en cuando hablamos de recuperarlo, pero vaya usted a saber dónde están los disquetes del viejísimo PCW, o los papeles impresos, o las ganas de meterse en semejantes líos. Nunca lo haremos.
      Y sí, bueno, las bayonetas son de Bayona y las ballonetas apenas pinchan.

      • ramoon
        2013/04/28 en 02:04

        ¡Albricias, cuales las del país de Alicia! Un aliciente más para tan suculento plato, sin duda, jugar a descubrirla.
        Soy de natural tan nimio, que yo con eso me basto y sobro para tutear a algunos chulapones del Olimpo. 😉
        Con poco más que eso me postulo de ever-living reader ante el más exigente Politburó.

        Fuera de coñas lo importante es la fecha aun incierta: cuando remita el solano.

        ¡Brindo por usted, mi henmano!
        El otoño que viene en Amazon

  3. José Luis Moreno-Ruiz
    2013/04/27 en 00:56

    ¡Me gusta, tiene aire de martinete!
    Pero no acierto a comprender qué fue lo que pudo no gustarte.
    Sí, venga ya esa novela.
    JL

    • 2013/04/27 en 01:45

      Algo tiene que ver con el martillo, el martinete, sí… Nunca he sabido por qué rechazaba los poemas (ni, claro, por qué los aceptaba). Ahora mismo borraría el setenta por ciento de los que he publicado, pero no porque me parezcan malos, ni buenos, sino porque con la vejez se me ha criado en la cabeza un mayor sentido de la pertinencia. La mayor parte de lo que uno escribe no viene a cuento. Así de sencillo.
      La novela está escrita en tres meses, de mediados de junio a mediados de septiembre de 2012. Alianza se la quedó en seguida, pero luego surgieron problemas técnicos y jurídicos (por mi abuso de los caprichos tipográficos y porque ahora la editorial no quiere utilizar más fuentes que las que ha comprado) (sí, cosas rarísimas). Ahora parece que ya está resuelto todo… El retraso, claro, me ha servido para corregir muchísimo. Inevitable. Un abrazo.

      • 2013/04/27 en 10:49

        Qué va. Si tienes crecido ese sentimiento de pertinencia es que no eres viejo.
        JL

  4. 2013/04/27 en 00:14

    Debías estar bastante cabreado cuando escribiste este poema. Y me han gustado las imágenes… ¿Alguna novedad del libro? Saludos.

    • 2013/04/27 en 00:42

      Bah, no especialmente (cabreado), que yo recuerde… El libro saldrá después del verano. Gracias por preguntar.

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