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Populismo popular, oh

2013/03/03

Molesta que las escasas informaciones de la prensa española sobre Beppe Grillo, líder del Movimiento 5 Estrellas que acaba de llevarse la medalla de bronce en las últimas elecciones italianas recurran casi siempre, para engrosar su desprestigio, a llamarlo « populista ».

Enrique J. ( en mi lista de correos, que aún existe y sigue teniendo poco menos de mil corresponsales ) escribe lo siguiente a este respecto :

« Nuestros asquerosos mierdos de descomunicación sólo se ponen de acuerdo a la hora de mentir sobre todo aquello que afecta directamente a sus anunciantes o, en general, al tinglado este al que llaman democracia. Incluso han encontrado la palabra mágica: populista. Y es curioso porque tradicionalmente se ha llamado populista al político que le decía al pueblo lo que quiere oír y no la verdad. Por ejemplo: Rajoy, cuando durante la campaña afirmaba que haría todo lo contrario a lo que estaba haciendo el PSOE y que no contaba con la simpatía ciudadana, principalmente lo de subir el IVA y los recortes, cosa que hizo nada más subir al poder. ¿Pero algún mierdo en España ha llamado populista a Rajoy?»

http://aixi.wordpress.com/2013/02/28/la-verdad-sobre-beppe-grillo/

La verdad sobre Beppe Grillo. Salud!

Marina Minicuci, desde la propia Italia, nos dice :

« Queridos: si conseguís traducir el artículo comprenderéis algo de lo que ocurre en este momento en Italia, que desde luego no tiene nada que ver con lo que os cuentan ».

http://sergiodicorimodiglianji.blogspot.it/2013/02/ce-chi-insegue-il-con-senso-e-chi.html

He leído atentamente ambos documentos y sigo teniendo mis enormes dudas sobre la capacidad de este tipo de movimientos para gestionar un país o para devolverlo a las vías de la sensatez y del Derecho a que casi todos los políticos parecen haber renunciado en favor de la gestión de recursos financieros y del descontrol absoluto de la banca y las corporaciones. Sigue, creo, sin ocurrírsenos nada medianamente viable. Si hubiera un ejército como el portugués del 25 de abril, de él podríamos esperar que impusiera un sistema político revolucionario y nuevo ( habría que crear ese sistema, claro ) o, por lo menos, depurado de corruptos e incapaces ; pero no lo hay, ni siquiera —supongo— en Portugal, mucho menos en los demás países europeos. La gente está harta, sí, pero en realidad no tiene fuerza para echar a quienes ocupan el poder, ni, desde luego, para desengancharnos de la maraña bancaria y corporativa que nos paraliza. ( No me vale el ejemplo islandés : son cuatro gatos en una isla del fin del mundo. ) Lo estamos viendo. Cientos de manifestaciones más o menos multitudinarias, en Grecia, en Italia, en Portugal, en España, sirven, sin duda, de desahogo —también para lucir el ingenio en la creación de cánticos y eslóganes—, pero ninguna de ellas ha conseguido ningún éxito digno de mención ( lo de los desahucios, en España, es un camelo más : ni el PP ni el PSOE han modificado un ápice su postura, más allá de comprometerse a discutir el asunto en el Parlamento )… El verdadero problema parece ser este, a fin de cuentas : ninguno de nosotros cree que esto pueda arreglarse por ningún camino, ni pacífico ni violento. Ocho millones de italianos, en las urnas, han optado, vista la impotencia, por crear al menos unas condiciones de trabajo más molestas y más controladas para los canallas que los gobiernan. Es una actitud que puede llamarse de muchas maneras —ingenua, desesperada, ilusa, única posible—, pero que desde luego no tiene nada que ver con el « populismo » que tanto denuestan los medios españoles.

Aquí tenemos canallas de peor calaña, tan idiotas que incluso han llegado a crearse ellos mismos las molestias. Aquí solucionamos nuestra frustración, ya digo, con canturreos ingeniosos ( muy ingeniosos, en algunos casos : lo reconozco ), el flujo constante de chistes y denuncias en Facebook y el lanzamiento de jaurías de perros enfurecidos contra las tonterías más anodinas, como la torpe metedura de pata de Toni Cantó o la huida de Twitter de Elena Valenciano. O la desfachatez profundamente demostrada del Rey y su real familia.

No nos hace falta ningún grillo, la verdad.

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  1. Rafael
    2013/03/10 en 18:58

    Esto texto es de 1900…y tan actual:”una conferencia en el Cículo de la Unión Civil y Mercantil de Madrid el 3 de enero del 1900, de Joaquín Costa”

    http://www.fedeablogs.net/economia/?p=28794

  2. Liu
    2013/03/05 en 12:54

    muy de acuerdo con los que comentas, salvo en lo de ninguno de nosotros cree que haya solución. Hace años que circulan por youtube los “espectáculos” políticos de Beppe Grillo y me parecieron cargados de sentido común, sobre todo cuando hablaba de la sanidad… claro que como ahora en España la gente sólo sabe inglés 😉

  3. Enrique J.
    2013/03/04 en 12:44

    Puede que no haya más cambio posible que esa depuración. No sé qué revista económica, que de todas formas tampoco tiene mucha importancia, llamó el otro día payasos a Grillo y Berlusconi. ¿Se puede ser más necio y prepotente? Berlusconi no es un payaso, es un mafioso y Grillo, es cierto, es un payaso, un humorista lo cual, tal vez, sería preocupante para un líder pero no para un representante. Pienso. El cambio de paradigma ya se ha producido, delante de nuestras narices, de una forma sutil pero irrevocable: es el fin del liderazgo y el comienzo de la popularización de la política. The Economist persigue moscas imaginarias dando manotazos al aire tratando de aplastar algo que no existe. Lo que debería preocuparles no es Grillo, son los cientos de anónimos ciudadanos que tiene detrás, con una acta de diputado, con una preparación académica más que suficiente para ejercer de político, carentes de servidumbres y fuera de toda esa red de favores personales y de “puertas giratorias”. ¿Quién es Grillo, quién era Ada Colau, quienes eran aquellos estudiantes que salieron en la portada de La Razón, quien que hablaba como representante del 15M, quienes eran todos esos que hablaban con tanta elocuencia? Pues no sé si habré sido yo mismo. La tierra es nuestra, de norte a sur.

  4. ailian
    2013/03/03 en 23:59

    A través de la referencia de tu blog a mi post llegué aquí y vi el excelente artículo de Sergio di Cori Modigliani, el cual he traducido al español, por si te interesa: http://aixi.wordpress.com/2013/03/03/los-movimientos-politicos-en-italia-despues-de-las-elecciones/

    Gracias por descubrirme tanto al artículo como al autor, ambos de innegable calidad.

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