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Colaboraciones. Rafael M. 11 La escalera

2013/01/06

LA ESCALERA

Representemos el desarrollo de una persona a lo largo de su vida profesional como una escalera. Para simplificar, Textos de colaboradores invitadosascendemos por ella gracias a la formación y la experiencia acumulada. Es una escalera con un determinado, pero desconocido, número de peldaños. No sabemos cuándo subiremos por ellos, cuánto tiempo permaneceremos sobre cada peldaño, ni si llegaremos al último o si tendremos que descender alguno. Todo esto lo sabremos solamente al final de nuestra vida. Pero ahora estoy pensando en los más jóvenes.

Acabar la secundaria permitiría subir un peldaño. Licenciarnos, subir otro más, y así con sucesivas formaciones (otra licenciatura, un primer máster, un segundo, etc.). ¿Subiríamos del primer al segundo peldaño o del tercero al cuarto? No hay por qué. Entra en juego la experiencia profesional que vamos acumulando. Es cosa nuestra decidir si con formación extra pretendemos subir del segundo al tercer peldaño o del quinto al sexto. ¿Puede ocurrir que toda esa formación ni tan siquiera permita empezar a subir la escalera que nos corresponde? Aquí es donde está la patología de nuestro mercado laboral. Muchos jóvenes, tratando de encontrar solución al enfermizo mercado laboral provocado por políticos, sindicatos y cúpula empresarial con brotes psicóticos, deciden realizar una formación académica extra. Opino que no es la cura adecuada. Atascados en el rellano o en los primeros peldaños de esa escalera, estos jóvenes caminan imaginariamente a peldaños más altos, haciendo más grande el salto que desearían dar para empezar a trabajar, lo que en realidad les excluye más del mercado laboral. La formación por la formación se torna así contraproducente.

No hay mil soluciones a este problema. Cada uno debe buscar la suya. Quien escribe hace tiempo que optó por la expatriación, tras comenzar como casi todo el mundo con prácticas, becas y trabajos alimenticios. Es propio de la juventud perseguir ideales y creer en la pureza de las cosas. Déjenme entonces terminar con la cita más famosa de la obra de teatro Les mains sales de Jean-Paul Sartre: … Comme tu y tiens à ta pureté, mon petit gars! Comme tu as peur de te salir les mains. Et bien reste pur! A qui cela servira-t-il et pourquoi viens-tu parmi nous? La pureté c’est une idée de fakir et de moine. Vous autres les intellectuels, les anarchistes bourgeois, vous en tirez prétexte pour ne rien faire. Ne rien faire, rester immobile, serrer les coudes contre le corps, porter des gants. Moi j’ai les mains sales. Jusqu’aux coudes. Je les ai plongées dans la merde et dans le sang.

Pero no olvidemos un ingrediente importante: no olvidar nunca las propias aspiraciones ni el combate que debemos librar, desde fuera o desde dentro, contra las élites psicóticas que arruinan nuestro futuro colectivo.

 

Copyright Rafael M. 2013

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