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Colaboraciones. Rafael M. 05

2012/07/06

GOOD MORNING, ROY BATTY

Rafael M.

Se cumplen 30 años del estreno de Blade Runner. Un film que nos habla de Textos de colaboradores invitadoscreadores y criaturas, de la rebelión de estas contra aquellos, la humanidad, la tecnología, la extinción de las especies. El film transcurría en Los Ángeles, año 2019, distópica y superpoblada ciudad. Hoy nos separan apenas 7 años para llegar al 2019 real. ¿Cuán lejos estamos en realidad?

Seguro que recuerdan esta secuencia: (http://www.youtube.com/watch?v=KcJs4qJPQ_M ). Roy Batty, líder de los replicantes Nexus 6, visita Tyrell Corporation para hablar con su creador. El señor Tyrell intenta convencer a su criatura de que su programada desaparición es inevitable, incluso natural: la llama que arde el doble arde la mitad de tiempo. A Roy la retórica de Tyrell no le convence, y le mata. En el film no se explica por qué los Nexus 6 matan. Así que se deja suponer al espectador que el acto de Roy Batty, sin explicación, es el de un ser malvado y por tanto debe ser eliminado.

Hay una palabra japonesa, karoshi, que denomina el fallecimiento por exceso de trabajo. Los Nexus 6 fueron creados para llevar a cabo trabajos inalcanzables para el ser humano en su afán por seguir explotando recursos más allá de la Tierra. Trabajaron sin descanso para los humanos. ¿Por qué se rebelaron? El film tampoco lo dice. Déjenme que para el fin de este texto interprete que lo hicieron porque se sintieron esclavos, sin ni siquiera la libertad de morir en una fecha desconocida.

Si dejamos por un momento el film y vislumbramos la situación a la que nos quieren llevar unos cuantos locos peligrosos, si miramos a alguna de las herramientas que emplean para ello como la presente reforma laboral o los recortes en derechos universales como sanidad y educación, quizá nos sorprenda la imagen de Roy Batty al mirarnos en el espejo a la mañana.

¿Es Roy Batty un tipo desagradecido al matar a Tyrell? Tyrell lo creó, le dio cualidades que le permitieron «asaltar naves en llamas más allá de Orión». ¿Por qué Roy no puede agradecer todo eso y aceptar su programada extinción? El film no responde tampoco a esta pregunta. Lo que nos da el film es la cara de estupor de Deckard, el policía encargado de la misión de retirar a los replicantes, en la escena final del film.

Allí donde nos quieren llevar ese puñado de locos peligrosos no es un lugar concreto, es un estado. Intentarán distraernos y convencernos con su retórica de grandes cumbres, de grandes acuerdos de salón que sobrevuelan miles de kilómetros sobre lo cotidiano de nuestras vidas, sin tocarlas. Comprenderemos entonces, como Roy Batty, que esa retórica no cambia un ápice el destino que nos tienen programado. Lo que pase a continuación tal vez sea la misma expresión de miedo del señor Tyrell, al no entender que el ciudadano no les agradezca el bienestar alcanzado y acepte como algo natural su programado destino de empobrecerse, justo antes de morir con el cráneo aplastado. ¿Quién sabe? Si el precio a pagar es dejar una huella indeleble como la secuencia final de Blade Runner, quizá algunos decidan pagarlo. ¿Es una pena que no vaya a vivir, pero insisto, quién lo hará? ( http://www.youtube.com/watch?v=0FAcmH0iN8I )

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