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Promoción propia

2012/05/30

No sé qué importancia puede concedérsele a este problemín, con la que está cayendo (como bien dice nuestro sabio y brevílocuo presidente del gobierno), pero digo yo que algo tendré que escribir aquí, en mi blog, y que más me vale no meterme en camisas de once varas y 500+ primas de riesgo, porque enseguida me pongo a chapotear en la depresión y prefiero callarme. Chitón.

120530-113815xEl problemito a que me refiero es de márquetin editorial, y a lo mejor solo me encocora a mí. Hablo de la manía que han cogido los autores (1), según publican un libro, de lanzarse a la promoción de su propia persona y obra por todos los canales y canalones de las redes sociales. Que ya sale, que ya sale. Que me lo quitan de las manos. Que lo presento aquí y allí. Que miren qué crítica tan buena han publicado en La Voz de Su Amo. Que lo firmo en la Feria. Que participo en tal mesa redonda. Que el jueves próximo estoy en Tegucigalpa boleando. Que me entrevistan en Radio Tal y Radio Cual. ¡Que me sacan por la tele!… A mí, la verdad, empieza a darme un poco de grima tantísima dedicación, y —me temo— tan inútil en cuanto a resultados prácticos, es decir en cuanto a vender ejemplares, que es lo que se pretende. El autor promocionante obtiene montoncitos de «me gusta» y de retuiteos y de comentarios encomiastiquísimos de los amiguetes y amigachos, pero solo coloca lo que regala, o poco más. Los datos reales, los de Nielsen —que no es precisamente una red social benévola—, nos cuentan que las ventas de literatura han pegado un bajón vertiginoso, que los libros que antes vendían mil quinientos ahora venden quinientos, y los de antes quinientos imagínense, y aquí solo medran los seis o siete vendemases.
     Dicho en otras palabras, mis queridos compañeros de letras, me temo que os estáis corrompiendo para nada, o para no mucho, y sugiero, solo sugiero, que a lo mejor  os vendría bien un poco de recato o disimulo o resignación.
     Me contaba una famosísima amiga mía que en el último Cartagena hubo escritores que se subían a un escenario vestidos de payaso, con ánimo de promocionarse. Y no sé, la verdad, no sé si sentir mucha vergüenza ajena, o poca. No sé.

(1) No me incluyo entre los autores porque no publico ni pienso publicar más libros, y no pienso publicar más libros, entre otras porrudas razones, porque no quiero incluirme en nada de esto.

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