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Colaboraciones. Rafael M. 01

2012/05/24

NEODESPOTISMO ILUSTRADO O PARTICIPACIÓN

Rafael M.
(prefiere no utilizar su apellido)

imageLeo esto —«el trabajo se va a dividir en tres líneas: una de divulgación ciudadana»—, aquí

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/05/22/navegante/1337708684.html

y me hace pensar en lo siguiente. Unos pocos datos para situarnos: Ontario, Canadá; Comisión de Electricidad de Ontario, órgano regulador independiente encargado del sector eléctrico en esa provincia de Canadá; el asunto es cambiar la forma de tarificación de la energía eléctrica mediante un proceso absolutamente transparente para los ciudadanos de Ontario y los implicados directamente. Aquí viene lo importante: dos jornadas de información en Toronto a los que acudieron representantes de 109 organizaciones; el Comité envió información y un cuestionario a los todos los interesados; se organizaron talleres de trabajo en 5 localidades, a los que acudieron representantes de 154 organizaciones para plantearles preguntas y recibir sus respuestas y recomendaciones. Al final del proceso la Comisión elaboró y publicó un informe resumen con todas las posturas, con la decisión tomada y el razonamiento detrás de esta.
Esto es una verdadera democracia moderna. Una en la que los asuntos que afectan directamente a los ciudadanos no se discuten sólo en un parlamento por personas interpuestas que son elegidas cada cuatro años y en las que, se supone, delegamos la responsabilidad de defender los distintos intereses de los ciudadanos. En España esta delegación, como estamos viendo, no ha funcionado. Nuestros representantes no han estado, ni lo están, a la altura de esta crucial responsabilidad. Habrá que dejar de delegar tanto en ellos, tendremos que recuperar competencias y dominio.
Una verdadera democracia moderna es participativa, consultiva, transparente. ¿Recuerda alguien que en España algún gobierno haya planteado este proceso de transparencia sobre las tarifas eléctricas o sobre cualquier otro servicio público, llevado a cabo por una entidad pública o privada, como el que tuvo lugar en Canadá? Por cierto, en estos momentos y desde hace meses se está negociando en el sector eléctrico quién paga el déficit tarifario acumulado desde el año 2000, si lo hace el Estado o los ciudadanos. ¿Alguna consulta a la gente? Este es un tema que da para mucho más que unos pocos párrafos. Me gustaría que esa pregunta también se planteara a nivel europeo. Tengo la intuición de que, dado que la actual crisis ya es más política que económica, más europea que española, ya no podamos mirar siempre Europa como ejemplo a seguir porque allí también se ha traicionado al ciudadano.
Debemos replantear el contrato social entre las élites y los ciudadanos. Me cuido de no decir entre los políticos y los ciudadanos, porque a estas alturas al menos en España ya deberíamos saber que los políticos se han convertido en una casta, indistinta, mezclada con las élites económicas. Puesto que no podemos prescindir completamente de ellos, sí que debemos, al menos, modificar la ecuación. Un nueva relación élites-ciudadanos basada en la total transparencia de todo lo público, no solamente a nivel decisorio sino también operativo, no solamente respecto al funcionamiento del parlamento, el senado y las demás instituciones democráticas, sino también sobre los organismos públicos, los órganos y comisiones reguladoras, las empresas públicas, semipúblicas o privadas que presten servicios públicos. ¡Quiero que me consulten! ¡Que no me tomen por imbécil!
Es hora de acabar con el neodespotismo ilustrado, ya no estamos en el siglo XVIII. ¿Pero por dónde empezar? ¿Por qué Canadá es una democracia más participativa? Supongo que los canadienses no nacieron así. Llegamos al nudo gordiano de siempre: la educación. El nivel educativo en España ha bajado, lo sabemos. Ahora sabemos que además seguirá empeorando por los recortes en educación. Pero esta es la educación reglada. Hay otra tan importante como esa. Volvamos a los anglosajones. Pensamos en EE. UU. o Canadá y pensamos en su individualismo, pero resulta que tienen una cultura de comunidad y asociativa mucho más activa que la nuestra, la de los europeos. Nos dicen lobby y enseguida pensamos en las empresas del petróleo presionando a los congresistas americanos, pero lobby es también la asociación de vecinos que presenta firmas y se moviliza ante la oficina del sheriff o ante la sede del gobernador del Estado. La consulta en Canadá con la que empecé este texto es fruto tanto de la educación reglada (tener una población formada) como de una cultura por la participación activa en los asuntos de tu comunidad. Las élites canadienses no están compuestas por neodéspotas ilustrados porque no quieran serlo (algunos sí querrían, otros estarán tentados, pero posiblemente la mayoría de sus miembros tienen esa cultura asumida) sino porque saben que no pueden serlo, que tienen enfrente una ciudadanía que les quitaría los privilegios en cuanto notaran una pizca de aprovechamiento personal, de arrogancia, de despotismo, por la sombra de una duda que provocada por la opacidad.
En España no tenemos esas élites, pero tampoco tenemos esta ciudadanía. En España la gente se moviliza si su equipo es amenazado con descender de categoría por no pagar las deudas. Pero todavía estamos a tiempo de cambiar. Cambiar, nosotros, cambiar, a las élites, y cambiar nuestro contrato social con ellas, no es ningún milagro. Se puede hacer en poco tiempo si nos ponemos a ello. Eso de manifestarse en la calle con pancartas y acampar está tan pasado de moda como el LSD y el flower power. Tenemos que madurar y dejar que ciertas cosas se queden en el pasado. Debemos pasar a la acción ciudadana, responsable, proactiva y fiscalizadora respecto a la élites (recuerdo que incluyo dentro de ésta a la casta política de todos los niveles) y abandonar la conformista, pasiva y reactiva en la que estamos instalados depositando un papelito en una urna cuando está marcado en el calendario o cuando los egos de sus señorías no se ponen de acuerdo en la parte del pastel que les toca.
Si no lo hacemos no solamente no nos consultarán sino que seguirán sirviendo únicamente a sus intereses, y, en los ratos libres, gobernando.

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  1. Isaías
    2012/05/26 en 12:46

    Muy bueno el artículo. Completamente de acuerdo. Me gustaría que llegara al Congreso y lo leyeran unos cuantos… Ilustrativa la comparación entre Canadá y España. Mucho camino por recorrer.

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