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Cifuti (esta mañana me encontré una palabra perdida)

2012/05/09

Una alumna israelí se enfadó conmigo, hasta el punto de levantarse y salir del Laura Paños Martínez con 13 años - 1930aula, cuando traté de explicar en clase (1) que mi madre utilizaba el término « perro judío » como insulto —grave insulto, además—, pero que ello no implicaba el menor matiz peyorativo contra las judíos como grupo, pueblo o raza. De hecho, mi familia jamás se distinguió por ninguna actitud contraria a los hebreos (en Tánger no hablábamos de judíos, sino de hebreos, precisamente, quizá, porque judío había adquirido una fuerza insultante que no queríamos utilizar). Mi abuela materna, Laura, murió por una pulmonía que contrajo dando clase en la Alianza Israelita, y son de ver los elogios que le dedica Isaac Laredo —judío, claro— en sus Memorias de un viejo tangerino :

Hizo su carrera en la Escuela Normal de Madrid, obteniendo el número 1 en los exámenes extraordinarios convocados en dicha Escuela para la obtención del título que concedía el Estado. Una vez casada, quedó en situación de licencia ilimitada, renunciando a la escuela que por oposición había obtenido en Madrid (2). En Tánger no quiso dedicarse a la enseñanza hasta que fue solicitada para el Seminario [se refiere al Seminario Rabínico, en el que dio clases de Lengua y Literatura Es­pañolas], donde prestó sus servicios gratuitamente, durante un año [según mi madre, fueron dos años, y la col­maban de regalos, para pagarle de algún modo].
Después vino el nombramiento con sueldo del Gobierno español (3). Su labor la conocen todos. Supo inculcar en sus alumnos, aparte del amor al estudio, un espíritu de caballerosidad del que aún existen ejemplos. Uno de sus alumnos predilectos es hoy [1935] profesor de la Alianza en Rabat y el otro ha hecho su carrera del Magisterio español y ejerce en Larache. Por promesa hecha a ella, está estudiando también la carrera de Derecho, de la cual lleva ya varios años con gran aprovechamiento.
Si alguna vez estuvo bien empleado eso de que « murió víctima del deber », nunca mejor que respecto a ella. Murió a consecuencia de una bronconeumonía cogida en clase en el Seminario un viernes por la mañana, clase que ella misma se impuso. El viernes por la noche cayó en cama. El lunes había muerto, a los cuarenta años de edad [15 de febrero de 1930].

[Parece ser que la Alianza puso una lápida conmemorativa en su recuerdo. Lápida Laura Martínez VacasCuando cerraron los locales de la institución, mi tío Alberto se la llevó consigo a Castellón de la Plana, donde se instaló con su familia a finales de los cincuenta, cuando nos echaron a todos de Marruecos. Ahora, creo, la lápida sigue en el balcón de su casa, donde en la actualidad vive uno de sus hijos, mi primo Ricardo. Estoy tratando de confirmar el dato. ||| Confirmado. Mi primo acaba de enviarme la foto aquí encajada. Lo de «España» es por su marido, mi abuelo, Alberto España.]

Casi todos los españoles sin certificado de cristiano viejo expedido por la Inquisición —es decir casi todos los españoles, salvo tres o cuatro mil sanguizulinos— somos sospechosos de judaísmo en los genes. En mi familia no hay noción de semejante posibilidad, pero no deja de desconcertarme esta abnegación de mi abuela al servicio del Seminario Rabínico. Muchas veces, la tradición judía se mantiene por una especie de subconsciente familiar. Todos conocemos familias españolas de apellido judío converso —Toledano, por ejemplo— cuyos miembros se llaman siempre, por alguna extraña razón, Sara o David o Raquel o Ruth.

No le expliqué bien el asunto a mi alumna israelita, evidentemente. Pero el caso es que desde aquella tarde me viene repicando en la cabeza esta curiosa falta en español de términos con que insultar a los judíos, solo explicable —probablemente, como ya he sugerido más arriba— porque la propia palabra judío sea ya suficientemente insultante.
Y hoy, hojeando el Prontuario medieval de Julio Barthe ( Universidad de Murcia, 1979 ), que llevaba cerca de veinte años olvidado en su balda, ahí, a metro y medio de mi hombro izquierdo, resulta que en su momento me dediqué a resaltarle palabras en azul, y que en la página 56 tenía marcado :
« cifuti = Infiel, judío ( Cervantes, Comedias y entremeses, Schevill y Bonilla, V.  95. C.F. ».
     Así que cifuti. En Cervantes, nada menos. Google no encuentra el término por las praderas de internet. En DRAE ni rastro, claro: demasiado viejuno para nuestros modennos académicos. Sí está, desde luego, en la milagrosa ENCICLOPEDIA DE LA LENGUA de Martín Alonso que Santillana se niega a reeditar y que es, creo yo, el mejor diccionario de español que se ha confeccionado nunca.  ¿ De dónde puede venir cifuti ? Vaya usted a saber. Puede ser un mero capricho de algún listillo de esos que inventan palabras y tienen éxito. Y me resulta muy sugerente su parecido con el árabe ihudi ( 5 ), pero sería mucho suponer que ahí estuviera su origen.
No sé.
El caso es que, ya saben : si les viene a ustedes la manida ocurrencia de insultar a un judío, pueden llamarle cifuti o cifutón. No hay más simpático improperio que una palabra vacía.

(¿Me atreveré algún día a escribir sobre los judíos, los sefardíes, los asquenazíes, los tangerinos, Israel, Palestina? No creo. Desgraciadísimamente, meterse en semejante tema suele resultar en que lo llamen a uno antisemita, a nada que en lo escrito se incluya algo que no sea el aplauso fervoroso a Israel y la denostación rotunda de los palestinos. Qué le vamos a hacer. Es coyuntura que nos reduce al cauto silencio a muchos que queremos y admiramos a la gran mayoría de los judíos y la variante laica de su cultura, pero no podemos tragar el fanatismo religioso  de muchos —como tampoco tragamos ningún otro fanatismo religioso— ni la agresividad política de Israel, que ninguna Shoah, que ningún recelo ante la no menor agresividad de los gobiernos musulmanes, pueden justificar del todo.) (Y me temo que ya con esto va a ser suficiente para que me llegue en el correo algún insulto.) 

( 1 ) Ante la falta de traducción al español para « kike », peyorativo de « judío » en el inglés usaíno (en un texto de Philip Roth).
( 2 ) Según he podido ver en El  Liberal de Cuenca de 8 de abril de 1914, tenía ganada la silla Laura Martínez Vacas. Maestra de párvulos de Huete. El Liberal de Cuenca, 8 de abril de 1914de maestra de párvulos en Huete, provincia de Cuenca, pero con licencia para seguir en Madrid ampliando sus estudios de maestra de sordomudos. Huyó a Tánger antes de incorporarse, evidentemente. Smile
( 3 ) Anótese : el gobierno español pagaba el sueldo de una maestra en la Alianza Israelita de Tánger. Píllenme esa mosca por el rabo.
( 4 ) Me propone a cambio « intercity », pero me temo que no es lo mismo.
( 5 ) En tangerino decíamos lijudi, y sí era algo peyorativo, o quizá burlón : solo se utilizaba entre cristianos, nunca le habríamos llamado eso en la cara a un hebreo. Convendrá que tengan ustedes en cuenta, también, que las jotas y las haches aspiradas árabes dan muchas veces efe en castellano, no jota. Así, por inverosímil que parezca, almofalla, ‘hueste o gente de guerra’, procede de almahala, y es lo mismo que nosotros llamábamos la mejala —fuerza indígena del Ejército español en Marruecos. Ahí tienen el bonito caso de una misma palabra dando dos distintas en el idioma de recepción, que cuando la recoge por primera vez aún no había inventado su jota propia. (Añadido para quien no esté muy puesto en asuntos de lengua: La jota española no procede del árabe, sino de una guturalización progresiva de los sonidos equivalentes a la j y la ch francesa que antiguamente tenía también el castellano. Fenómeno que culmina a lo largo del siglo XVI y que explica, por ejemplo, que escribamos México y pronunciemos Méjico: la palabra está tomada del indígena meshica, que se transliteró mexica, porque entonces la equis representaba el sonido sh (que, posteriormente, empezamos a pronunciar como jota). En general, la ortografía española ha convertido en jotas todas esas equis, pero en la palabra México, por costumbre, se respeta la grafía antigua para la pronunciación actual.) 

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  1. Amon Ra
    2012/05/10 en 13:20

    El Grito de Marianito cuando en Uropa la Merkel y sus Merkados le dan por el culito

    La casa de subastas Sotheby’s ha declinado el ofrecimiento de suubastarlo, así que atención a los buscadores de gangas… que Marianico el corto… se regala… señora, que se nos lo quitan de la maaaaano.

  2. Jaime
    2012/05/10 en 09:52

    ENCICLOPEDIA DE LA LENGUA de Martín Alonso

    Buscando sólo he encontrado : Alonso, Martín
    ENCICLOPEDIA DEL IDIOMA
    Madrid. Ed. Aguilar, 1958
    Si es este lo podría comprar en varios libreros de lance hasta completar ´la enciclopedia.
    Curioso: un libero de USA la tiene completa 168€

    Gracias de antemano

    Jaime

    • 2012/05/10 en 10:50

      Sí, Jaime, gracias por la información. Es Enciclopedia del idioma, en efecto, no de la lengua.
      Tendría que haber sido más claro. Durante mi estancia en Santillana (Alfaguara, El País-Aguilar, Tauro), traté de convencer a los responsables de libros de consulta para que reeditaran esta obra, que lleva muchos años agotada. Yo la había comprado completa, creo que en la reimpresión de 1982, en la Librería Aguilar de la calle Serrano de Madrid, que ahora ya no es tal liberería, claro. En Santillana no interesaba reeditar un libro que resulta carísimo (aunque yo sugería que la sacasen en bolsillo) y que, además, entra en competencia con otros «productos» lingüísticos de la casa.
      La Enciclopedia, desde luego, se puede comprar en libreros de lance. Y el precio a que la vende el librero USA que usted cita me resulta discreto. De todas maneras, en este momento, con todos los cambios que están produciéndose en el campo lexicográfico, no parece que sea imprescindible gastarse ese pastizal. Recuerdo que ya me costó una millonada cuando la compré, pero es que yo entonces era rico. 🙂
      Gracias de nuevo.

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