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Ensoñaciones diurnas y la lógica

2012/05/05

Es muy sorprendente, con los cascotes de nuestro mundo, casi recién hecho, cayéndonos alrededor, con las preocupaciones sañudas angustiándonos los tramos de insomnio nocturno, es muy sorprendente, digo, que uno a veces se despierte con la literatura en la cabeza.
Escribo :

Del libro The Storytelling Animal: The Science of How We Came to Live and Breath Stories, de Jonathan Gottschall.

Sagaces estudios científicos […] sugieren que la ensoñación cfEk-Zv0uq3GKp_D60cs9zl72eJkfbmt4t8yenImKBXEejxNn4ZJNZ2ss5Ku7Cxtdiurna media viene a durar unos catorce segundos y que tenemos unas dos mil al día. En otras palabras: nos pasamos la mitad de nuestras horas de vigilia —la tercera parte de nuestra estancia en la tierra— tejiendo fantasías. Fantaseamos sobre el pasado: cosas que deberíamos haber dicho o hecho, revisando nuestros triunfos y nuestras derrotas. Fantaseamos sobre cosas corrientes, como imaginar diversos modos de resolver conflictos en el trabajo. Pero también fantaseamos de una manera mucho más intensa, más narrativa. Nos proyectamos en la mente películas con final feliz, en las que todos nuestros deseos —vanos, agresivos, lascivos— se hacen realidad. Y también nos proyectamos pequeñas películas de terror en que se materializan nuestros peores miedos.

Por egocentrismo puro (claro) (qué menos: es sábado) este párrafo me recordó un viejo texto mío de Libro de buen robot, «Lucubración soez» (1966):

((( Anda por la calle, pensando que piensa. Sueña : las nueve décimas par­tes de lo que to­ma­mos por pen­samiento constituyen de hecho, ensoñación diurna, re­lación o catastro de deseos y frustraciones, cuando no de puros desvaríos. Poca reflexión ; poco si A es igual a B y B es igual a C, ergo A es igual a C. Si existe una disciplina llamada lógica, es por­que el pensa­miento na­tural no la respeta nunca. La calle está repleta de bípedos con la cabeza hir­viendo, que sueñan con ascensos, loterías, divorcios, pasiones, prín­cipes, grandes jugadas en el par­tido decisivo de la copa del mundo de fútbol, ovaciones de la masa enfervorizada ( no im­porta mucho por qué ), mamas, vaginas, falos, caricias, penetraciones, eyaculacio­nes, orgas­mos, besos, amores instantá­neos. Los grie­gos nos engañaron para siempre : no hay casi nada en el cráneo humano que se parezca a la mente ; porque la verdad es que el hombre no existe ni ha existido nunca, ni es probable que llegue a existir. El hombre es el animal que pa­dece el triste privilegio de consi­de­rarse humano, y que no tiene más remedio que man­te­nerse en permanente es­tado de fantasía para poder convencerse de que su pre­sencia en este pla­neta tiene un sentido no sólo es­pecial, sino único : de ahí la dificultad. También el amor es un sueño : simpático, lúdico, infantil, travieso, casi humano ; pero sin trabazón posible con la vida coti­diana. )))

Quizá ello explique nuestro afán de contar y de escuchar historias: la narrativa impone lógica a nuestra experiencia de la vida, pone principio, desarrollo, desenlace en la sucesión de azares incontrolables de nuestro paso por el mundo… Si ello fuese cierto, cuánta nobleza añadiría esta noción a nuestro trabajo de escritores, cuánta responsabilidad, cuánta condena a silencio perpetuo habría que imponer a los que solo confirman la dispersión o la trivialidad.

Y unos versos muy posteriores, de hace unos meses:

Está también el placer,
malvado y miserable,
del silencio.

Sí.

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  1. lamparone
    2012/05/05 en 15:28

    Ajajá… como le diría su vaguedad el rei a la mamá de Dumbo: “I got you!”…

    ¿Conque versos de hace unos meses, ein, travieso y “malvado” autoaplicador de la ley del silencio? Eso significa laboro escritural exclusivamente dedicado al propio goce de hacerlo, ergo condenado si acaso a su publicidad póstuma y a la de algunos privilegiados familiares y amiguetes… Menos es nada para esta camarilla de seguidores de lo suyo, de lo literariamente suyo…

    Quiero fantasear, ya que de ello se habla, con baúles pessoanos de mucho “pesso” allá en sus alcobas, repletitos de inéditos con el sello de “lo veréis pero no lo catareis… al menos mientras yo viva.”
    Eso sí, como nos ponga usted las condiciones del abuelo Canetti con sus escritos póstumos, que no deja que se toquen, creo, hasta el 2053 (será vanidoso el jodío, ni que se hubiera encamado con la Reina de Inglaterra, leches) le iré a visitar al más allá para reprobarlo… y como no sé si habrá más allá se lo aviso ya en este más acá. Mu malo que ez uzted Don Ramón por quedarse todo pa su yo mi me conmigo. Malo, malo, malísimo. 🙂

    Fuera de toda broma y de toda duda razonable… me cabe decir que la fantasía, el hecho en si y en fa y en do y en re de que musiquemos nuestro entorno con lo que ni existe ni tiene visos de existir para mí cumple una función añadida a esa otra de impedirle a uno morirse a veces de los ascos que ofrece de primer y segundo plato la regente de este burdel, la tal madame Realität, y tal función no es otra que la de incitar a la puritita risa…

    Fantasear, inventar una realidad paralela, evadirse tras la vida ficcional a poco que sepa que se anda uno haciendo, es para mí una actividad lúdica divertidísima… y me cago en la calva o melena de todo aquel que se ponga en plan Baroja coñazo a parafrasear a Stendhal con eso de que “hay que ver en lo que es” or something like that. Hay que vivir, comer, follar en lo que hay, sí… pero el resto por belcebú el cornudo que hay que inventarlo… Personalmente me niego a vivir solo de los alimentos que ofrece la naturaleza y el mundo… Es la misma naturaleza la que curiosamente cuando el hambre o la enfermedad aprieta recurre a la fantasía para doblarnos en espejo lo que tenemos justo enfrente del camino… Yo soy mucho más laxo: A mi me basta una gorda funcionaria negándome un papel, para fantasear en su propia jeta con su ano dilatado y mi enorme pedúnculo taladrando el orto de su mísera condición humana, que no es menor que la mía, allí sin la posibilidad de que le den curso a mi instancia. En una misma reunión de amigos: cómo no dedicar unos minutillos a hacerla más amena imaginando que el de mayor edad es el mismísimo Pickwick, y no nuestro ya reconocidísimo Pepe el que quiló a la Loli.

    Eso sí, para que la risa se convierta en benéfica y no en asunto de nosocomios, hay que tener la barriga llena cual Sancho Panza, pues los escualidos soñadores, se viene viendo tan o en la ciad como en la ficción que o se terminan chocando contra los molinos del real jigo de la pedestre Dulcinea o son barridos de la jaula para dar paso a una hermosa pantera cuya fantasía no le permite adquirir mayores atisbos risibles a su sempiterna viudez de fiera…

    Con prosopopeya para él y para ella,

    Atentamente

    Lucas Skywalker, presidente de honor del CPPPDRB… EV (Club Para la Publicación de la Obra “Póstuma” de Don Ramón Buenaventura… En Vida)

    PD.- Es cierto, entonces, que el famoso escritor español de la foto escribía desde chiquetito, como a él le gusta sostener. ¡Magnífico aporte!

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