Inicio > General > Desganas

Desganas

2012/03/05

Actividades que me provocan una desgana invencible:

El baloncesto. ¿Cómo puede alguien interesarse en un deporte para gigantones con falda pantalón? (Para acromegálicos, decía el olvidadísimo Néstor Luján. No conviene nada morirse: nos olvidan como por clic.)
Twitter. Soy yo demasiado verboso para tan poquitas letras permitidas. Además no acabo de entenderlo. En cuanto estés siguiendo a más de cinco ¿personas? te resultará imposible enterarte de lo que cuelgan o les cuelga.
Los periódicos, últimamente. ¿Por qué he de pagar para que me adoctrinen personas sectarias e incompetentes?
El amor tal como lo ¿sienten?, al parecer, nueve de cada diez amorosos: una ridiculez que solo puede terminar en aburrimiento e incluso mucho dolor para los afectados. Hundidos hasta las cejas en las babas de la sentimentalidad, esta gente jamás piensa en lo único que de veras cuenta en el amor: la inteligencia, la voluntad de convivir y compartir y consentir.
El espíritu. Váyanse ustedes al infierno o al cielo con su espíritu, señoras y señores. Yo no tengo espíritu. (Ni subconsciente, por cierto; pero ese es otro tema. Smile)
La ortografía. Quiero decir la Santa Ortografía. En mis años de editoriales he leído u hojeado muchas decenas (si no centenares) de manuscritos enviados por escritores. Todos con alguna falta de ortografía. Son inevitables. Sobre todo las de tilde, claro, pero también alguna otra, siempre… La ortografía no es más que un pacto entre personas que hablan el mismo idioma para escribirlo de modo claro y eficaz, de modo que se entienda sin ambigüedades (a lo cual, desde luego, no contribuyen algunas de las novedades más recientes). Sus normas han variado a lo largo del tiempo y seguirán variando. No hay en ellas nada sagrado. No se puede —como hacen tantos profesores— estar constantemente amenazando a los alumnos con el suspenso fulminante a la primera falta. Todas las demás partes de la gramática son igual de importantes para la comunicación, pero a nadie lo empuran por un anacoluto. Ya está bien de sandeces.

Y de desganas, por ahora: se me olvidan muchas.

Anuncios
  1. 2012/03/06 en 19:59

    Qué alegría descubrir este espacio tuyo, que es puro Buenaventura, como no podía ser de otro modo. En tiempos donde la desgana va camino de convertirse en pandemia (si no lo es ya sordamente), es grato encontrar el excitante remanso de la inteligencia. Un saludo desde el sureste.

    • 2012/03/06 en 20:05

      ¿Cómo has ido a parar de Palencia a Almería, Juan? Agradezco mucho tu amabilidad. Varios abrazos. (Habrás observado que de «Un abrazo» hemos pasado en los últimos tiempos a «Un abrazo grande», porque lo anterior nos parecía escaso. Inauguro ahora un camino nuevo, empezando por «Varios abrazos» para pasar cuando corresponda a «Varios abrazos grandes». El progreso no tiene fin. 🙂

  2. Ramoon
    2012/03/06 en 19:36

    “hasta de tener ganas”… se entiende que quise decir… no de de… Dee Dee tocaba el Los Ramones

  3. Ramoon
    2012/03/06 en 19:34

    Nos hermanan las desganas, tocayo. Entre otras muchas cosas.

    Salud, salud, salud… Y desganas hasta de tener de ganas…

  4. Ramoon
    2012/03/06 en 19:32

    Me ando leyendo ahora, precisamente, La Reina Margot, con esa prosa suculenta del gran Pantagruel, una delicia histórico-informativa… un historiador que encima escribe de puta madre… Pille usted otra y lo cuenta.

  5. Ramoon
    2012/03/06 en 19:29

    No solo olvidado, el gran Nestor Luján, sino ninguneado en la página de la tantas veces chunga Wikipedia… como si fuera la de una tonadillera de segunda fila.
    Por internet ni un solo libro suyo se puede cazar a brazo de Robin Hood (interesado solo en su propia pobreza)
    Nestor Luján, Joan Perucho y Cunqueiro, no sé por qué siempre los he tenido como un trío indivisible. Portadores de una literatura rica que debiera ser enseñada en las escuelas.
    Pero pídale uste peras al olmo, por muy machadiano que fuera.

    Puto país de Grandes Hermanos

    • 2012/03/06 en 19:49

      Sí, qué duda cabe: puto(s) país(es) [ya da no sé qué hablar de España en singular]. De todas maneras, la sistemática desaparición de los autores según van muriendo no es un fenómeno solamente hispano.

  1. No trackbacks yet.
Los comentarios están cerrados.
A %d blogueros les gusta esto: