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Notas de actualidad, tras largo silencio

2012/01/22

Chacón y Rubalcaba
     Puesto a elegir entre ambos candidatos a la jefatura del PSOE, yo optaría, si me estuviera permitido votar, por la opción «Ninguno de los dos».
Lo que el partido socialista necesita en este momento es una refundación, que incluso podría empezar por el nombre, tachando ese absurdo «Obrero» que chirría en el presente, y que desde luego habría de incluir el despido fulminante de todos los capitostes de la muy anquilosada organización… Misión imposible, objetivo que solo se alcanzará cuando el partido haya tocado el fondo del fracaso, quizá dentro de cuatro años, quizá dentro de ocho, quizá dentro de doce. Si para entonces los poderosos siguen tolerando las apariencias democráticas, si para entonces no nos hemos convertido ya en España, S.A., debilucha rama local de World Inc.

Fraga Iribarne
Una cosa es no guardar rencor y otra, muy otra, olvidar. Fraga Iribarne intentó por todos los medios a su alcance que en España no se estableciera un sistema democrático normal, sino un avatar del franquismo más adaptada a las exigencias de la diversidad de opinión, sí, pero no hasta el punto de volver al sistema de partidos políticos. Fraga no solo fue entusiasta ministro de Franco, sino también Ministro de Gobernación con Carlos Arias Navarro [aquí he corregido un error, señalado en un comentario: había escrito Carlos Arias Salgado], que jamás tuvo la menor tentación de liquidar el franquismo. La principal aportación de Fraga a la democracia fue la indignación que sus brutales medidas represivas provocaron en cientos de miles de personas, haciendo que —por fin— nos echáramos de verdad a la calle. Fue esta «heroica lucha antifraguista», con no pocos muertos, la que consiguió que el Rey forzara la dimisión de Arias y encargase la transición a Adolfo Suárez.
Lo que luego hizo Fraga (irse adaptando a los cambios que no pudo evitar, para no quedar excluido de los tinglados políticos) me importa un pimiento seco, la verdad. Hombre de gran inteligencia, culto, trabajador, muy pagado de sí mismo, muy convencido de estar en lo cierto en todo (pero también lo suficientemente taimado como para elegir el posibilismo cuando vio que no podía prolongar su situación preferida), está muy bien que el PP y la Iglesia y la Derecha en general le rindan homenajes folclóricos a tutiplén y le monten funerales tumultuarios. Pero nosotros —quienes seamos, porque ya ni se sabe— no tenemos el menor motivo para respetarlo y admirarlo.

El nuevo gobierno
No entraré a comentar las medidas —casi todas ellas de índole económica— que el nuevo gobierno está tomando: quizá no lleguemos nunca a saber si sus efectos son positivos a negativos, porque, en este campo, nada de los que nos pueda suceder en los próximos años dependerá de nosotros; no será aquí donde se descubra el antídoto contra la terrible plaga que está aniquilando el Estado de Derecho y permitiendo que el 99% de la riqueza se concentre en unas pocas manos, en unas pocas personas o corporaciones; no será aquí, tampoco, donde empiece la necesaria revolución…
Sí me interesa destacar, en cambio, lo bien que lo está haciendo el PP en lo tocante a transmitir al público una imagen de gobierno serio, preocupado, eficaz, rápido y, sobre todo, heredero de una situación creada por el gobierno anterior, frívolo, inconsciente, ineficaz, lentísimo, paralizado de estupor. Eso les está saliendo muy bien, sin duda. Tienen excelentes expertos, han sabido captar y aplicar las contrastadas e incluso brillantes enseñanzas estratégicas de los thinktanks neoliberales americanos. González Pons, Cospedal, Arenas (spin doctors, maestros en el arte de dar a la vuelta a todos los datos para que siempre perjudiquen al oponente), nos dieron muestras previas de lo que se nos vendría encima tras la toma del poder por parte del PP. Ahora, sus labores empiezan a desempeñarlas otros —porque ellos están quemados en ese aspecto—, pero la estrategia en modo alguno ceja. Todo les funciona. Tomemos, por ejemplo, el cacareado aumento del déficit previsto: es evidente que están mintiendo, que no podían desconocer el desajuste; pero lo cierto es que han conseguido convencer a la opinión pública mayoritaria de que el incumplimiento parcial de sus compromisos electorales es culpa de Zapatero. (Cabe incluso la posibilidad nada descartable de que el dicho desajuste ni siquiera exista; de que luego, cuando vengan los datos oficiales, el gobierno PP se atribuya el mérito de haber reducido el déficit del 8 previsto al 6 real, gracias a sus primeras medidas.) La historia se repetirá cuando suban el IVA y todas las veces que sea necesario, según surjan los problemas.
Los partidarios del progreso humano y del control del capitalismo deberían estudiar a fondo lo que viene haciendo los conservadores (los estancadores, deberíamos llamarlos) desde los años setenta.

Corrupción, imagen exterior
Por lo que leo en los medios extranjeros (que, lo confieso, sigo desde hace tiempo con más atención que los «nacionales») (sirvan las comillas para señalar que nuestros medios no me parecen nacionales: son de facción) (también los extranjeros, conste; pero, al menos, no se rigen por los intereses de los grupos de presión españoles) es gravísimo el daño que están haciendo a la imagen exterior de España el juicio de Garzón, las fechorías del tal Urdangarín, las cada vez más abundantes noticias de robo generalizado en autonomías y ayuntamientos, nuestras peculiaridades fiscales, la no aplicación del verbo dimitir, etc.
No todos nuestros problemas pueden explicarse por esta situación inconcebiblemente corrupta, pero tampoco cabe suponer, desde luego, que las noticias de España estén contribuyendo a granjearnos el respeto y la confianza del mundo. Qué lástima de país.

Y vale, por ahora. Salutem plurimam.

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  1. A. Navarro
    2012/01/31 en 00:56

    Indiscutiblemente, el gazapo del gobierno de Carlos Arias “Salgado” es para llevarlo al libro de estilo de algún “Pais”. ¿O no es un gazapo?. Saludos

    • 2012/01/31 en 01:17

      Sí es un gazapo, sí; pero no creo que se le pueda extraer ningún significado. Don Gabriel Arias Salgado fue, en su momento, muy pintorescamente célebre, con su manía de ponerles chales a las descotadas en la tele… Procuraré enmendarme.

  2. mariano
    2012/01/23 en 20:29

    El Psé, no está mal como onomatopeya.

    • 2012/01/25 en 18:16

      Ahora es el nombre que mejor le cuadraría, desde luego. 🙂

  3. rafael
    2012/01/23 en 17:19

    En cuanto al nuevo gobierno, al paso que van, será adelantado por los acontecimientos y por tanto cogido en no pocas contradicciones y contramedidas y donde dije digo digo diego y en cuestión de seis-doce meses ya serán todos los miembros del actual gobierno cadáveres políticos sin ninguna credibilidad. Y se impondrá la reestructuración del gobierno, porque Rajoy querrá salvar su cara al menos, pero ya le será difícil, primero, encontrar candidatos mejores, y segundo, que en el interim los acontecimientos sigan su imparable avance y los que entren aparezcan como lo que son: enanos sin ningún poder para cambiar las cosas.. En fin, que si no es porque el PSOE parece se lo pondrá muy fácil de seguir así, este gobierno debería seguir el mismo camino que van a seguir Merkel y Sarkozy con sus recetas de austeridad: perder las elecciones. Pienso que esta degeneración política acompaña a la degeneración institucional que hemos tolerado los últimos 30 años, que es uno de sus efectos, y que como en la economía, también tendremos que tocar fondo hasta que empecemos a mejorar. O no, porque nadie nos asegura que sin los mimbres adecuados seamos capaces de tejer un cesto nuevo y por tanto nos quedemos en el fondo muchos años. La historia de España está ahí.

    • 2012/01/23 en 17:50

      Lamentablemente realista, Rafael, supongo. Creo detectar en las últimas noticias ciertos barruntos de miedo al fracaso de la «auteridad» como panacea. La del pelo blanco (no recuerdo ahora cómo se llama) acaba de dar un toque. Iremos viendo.

  4. Eurotaoismo
    2012/01/22 en 12:46

    Me gustaría añadir a la entrada sobre Fraga lo que el presidente de la Xunta dijo el otro día sobre el DON: “Fue un hombre amable y tolerante”. Así está la cosa [del pantano].

    • 2012/01/22 en 13:30

      Sí, el verdadero prototipo de la amabilidad y la tolerancia. Modélico. Qué barbaridad.

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