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Cuénteme usted cómo piensa desobedecer, señor político, y déjese de parolas

2011/09/21

Un ministro franquista de ancho prestigio en los mentideros conservatas, Gonzalo Fernández de la Mora (cuya hazañosa existencia recoge Wikipedia con poco disimulado gusto), publicó en 1971 un libro titulado El crepúsculo de las ideologías. En él se detallaba una teoría muy semejante a la que luego proporcionaría un par de quinquenios de fama al pensador usaíno Francis Fukuyama; a saber: que todo lo importante había sucedido ya, más o menos —y se acabó la historia y se acabaron las ideologías—. Fernández de la Mora no llegaba a expresarlo con la suficiente rotundidad, pero su meollo ideológico estaba claro: con el franquismo nos teníamos que abastar hasta el final de los siglos.

Ahora se nos antoja evidente que la historia no terminó cuando Fukuyama hizo su calderon_de_la_barcadiagnóstico, pero que el análisis era correcto: tras el triunfo absoluto del capitalismo, la historia carece totalmente de razón de ser, y las ideologías… para qué voy a contarles. En fin. No es que pensar esté prohibido, porque el capitalismo triunfante no prohíbe (se limita a impedir que suceda nada contrario a sus enormes intereses), pero ya me dirán de qué puede servir una idea o un conjunto de ellas para gobernar un país, en este momento. Como decía don P. Calderón de la Barca en su Comedia famosa, refiriéndose a otra institución no menos glorífica que el Capitalismo (el Ejército), «Aquí la más principal / hazaña es obedecer, / y el modo cómo ha de ser / es ni pedir ni rehusar».

O séase: lo que tendrían que explicarnos los políticos votaderos, antes de las elecciones, y muy clarito, es cómo piensan obedecer las órdenes que reciban y hasta qué punto creen que pueden permitirse el lujo de conservarnos una pizquita de dignidad a los pobres ciudadanos españoles. O, si lo quieren en lengua revolucionaria, NO ME CUENTE USTED SUS PLANES INEVITABLES, CUÉNTEME CÓMO PIENSA DESOBEDECER.  Que yo me entere.

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  1. rafael
    2011/09/23 en 12:43

    Es todo un poco (o un mucho) absurdo. A lo mejor es que ando tan falto de ideas que ya solamente se me ocurre el absurdo como explicación. Desobedecer no sería tan difícil de hacer, aunque tendría consecuencias, claro pero creo que tampoco tan graves como pensamos. A ver si me explico.
    En el fondo, todos los países, y más en estos momentos, están desobedeciendo las reglas y lo han hecho antes. De ahí que los alemanes, tan amantes de ellas, digan que esto es el origen de la crisis de deuda soberana: que los países desobedecieron las reglas. Alemania y Francia también, y sus respectivos bancos.
    Desobdecer no es en absoluto infrecuente. Lo que hace falta es una clase política que sepa desobedecer sin dar la impresión de que está rompiendo la baraja o de estar perdiendo el control de la situación.
    Que España, principalmente, e Italia e incluso Grecia (Grecia es insalvable tal y como está, pero se puede hacer una quiebra ordenada y controlada, además de otras medidas) volvieran a crecer a corto-medio plazo con fuerza (digamos dentro de 18-30 meses) es lo mejor que le puede pasar a la UE, sobre todo a Alemania y Francia. Que volvamos a generar negocio para ellos (y para nosotros por inmanencia. A esto me refiero con “dar la impresión de no perder el control, de que no estamos rompiendo la baraja”. Es decir, hay que tomar las medidas de desobediencia necesarias que nos pemitan ser de nuevo negocio dentro de poco, aunque ahora suponga desobedecer y asustar a los poderosos. Es una manera de verlo muy cruda, lo sé, sobre todo para los que esperan cambios drásticos de sistema o revoluciones regenadoras, pero es que el mundo está hecho así.
    Así que necesitamos políticos listos, con mucha mano izquierda, y buenos técnicos en el área económica que sepan bien manejar el timón de la economía española.
    Lo que es absurdo, mucho, es esta dinámica siniestra del “hundámonos todos pero sálvese quien pueda” que los estúpidos tecnócratas y políticos en el BCE y la señora Merkel especialmente, amantes de “el castigo os (nos) redimirá”, con la que nos vamos a hundir todos. Seguramente nosotros más que ellos, pero ¿qué más dará ahogarse en dos metros de agua que en cinco, si el resultado es el mismo?.

    • 2011/09/23 en 13:01

      Muy bueno, Rafael. Ojalá.

  2. 2011/09/22 en 10:39

    Por cierto… ¿No escribió Calderón, también por ahí, que la milicia es profesión de hombres honrados?
    Pues eso, lo del pánico.
    JL

    • 2011/09/22 en 11:53

      Sí, lo dice claramente en el poema del que solo suele extraerse lo de la hazaña y la obediencia. Opinión comprensible, por otra parte, porque él fue soldado. Creo recordar que luchó contra los catalanes… Sé, como hijo de militar que soy, que el Ejército siempre ha tenido una excelente opinión de sí mismo, basada sobre todo en el desprecio del caos civil (precisamente por falta de mandos y de obediencia). Pero nadie negaba, por ejemplo, la corrupción al detalle de los gestores de Caja y de Intendencia, chiste permanente entre oficiales. Curioso.

  3. 2011/09/22 en 10:37

    Fernández de la Mora, también el que propuso aquello del Estado de obras… opusdeísticas. Sí, están a punto de pillar cacho gubernamental de nuevo todos estos del bondage santo con sus cilicios y su psicopatología generalizada y vaticana.
    Cuando hice la mili, temporada 1973-74, veía todas las mañanas en aquel patio de armas cuartelero la inscripción con esos versitos de Calderón que, in my opinion, sintetizan lo excrementicio inherente y tal a su obra toda. El fondo sobre el que estaban escritos, cómo no, era rojigualdo.
    JL

    • 2011/09/22 en 11:56

      Es verdad que la obra de Calderón es bastante patatera; y no digamos nada de los principios que recoge y ensalza… Si no recuerdo mal, fueron especialistas alemanes quienes lo resucitaron en el siglo XIX, porque en España estaba arrumbado ya… Pero es que siempre ha sido imposible saber qué puede dar un texto español una vez traducido al alemán. 🙂

  4. Liu
    2011/09/22 en 10:34

    sí. aunque sea al oído, pero que lo cuente.

    • 2011/09/22 en 11:54

      Oye, a mí que no se me acerquen tanto como para hablarme al oído. Lo mismo me muerden la oreja. 🙂

      • Liu
        2011/09/23 en 11:20

        hombre, lo que quiero decir es que, si por una vez, la agenda oculta incluye un programa de izquierdas, no se le puede pedir –especialmente a Rubalcaba– que lo proclame

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