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Odios de detalle

2011/09/12

Odio:

La manía de los diminutivos. Ya no se puede estar en la playa, sino en la playita; ni tomarse una cerveza, sino una cervecita; ni añadir perejil, sino perejilito. ¿Es verdad lo que dice mi mujer, que la culpa la tiene el tal Arguiñano?

Que vengan un tipo o una tipa y me llamen «caballero», pronunciándolo como sinónimo de imbécil o tío pesao. (Pasa un poco en Francia con el «Monsieur» de toda la vida, pero lo hacen mejor.)

Que me tuteen quienes no tienen por qué tutearme. Da la impresión de que muchas, muchísimas personas, no saben conjugar los verbos con usted.

Que me roben sistemáticamente todos los proveedores de todos los servicios, y que además intenten convencerme de que es por mi bien y mi ventaja.

Que de pronto les haya dado por cambiar toda la colocación de los productos  en todos los hipermercados.

Que las antiguas progres anden por ahí diciendo que los jóvenes de ahora no fornican y que están todos (y todas, perdón) frustrados (y frustradas, perdón) y que las mujeres se sienten más inseguras que nunca (como si alguna vez alguien que no fuera un cretino [o cretina, perdón] se hubiera sentido seguro en tal terreno).

Ser viejo.

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  1. Luis
    2011/09/20 en 11:08

    Utilizar el Ud es ya muy de fachas. Lo usan solo Losantos y Cesar Vidal.

    • 2011/09/20 en 11:31

      Falso, Luis, muy falso. El usted casi desapareció en la España de posguerra porque Falange imponía el tú entre camaradas: «A tus órdenes, mi general». Luego, poco a poco, se fue normalizando la situación. Más luego, en los sesenta, los más jóvenes impusimos el tú igualitario, esta vez por influencia del PC y de la izquierda en general. Ahora cabría esperar que la situación volviera a normalizarse. Pero EN MODO ALGUNO puede afirmarse que el usted solo lo empleen Jiménez Losantos y César Vidal: salvo casos exepcionales —programas juveniles, etc.—, es reglamentario en casi todas las cadenas de televisión y emisoras de radio, sobre todo las nacionales.

      • Luis
        2011/09/25 en 19:09

        A nivel de calle el tuteo está afortunadamente generalizado. En TV solo lo usan los mayores. No sabia que habia sido impuesto por el PC cosa que me parece muy bien.

        • 2011/09/25 en 19:55

          Puede que «a nivel de» calle; pero ya en los primeros pisos va siendo aconsejable el usted… 🙂 Veo que, tras un eclipse de unos cuantos años, vuelve «a nivel de». A ver cuánto dura esta vez.

  2. Liu
    2011/09/15 en 21:19

    A mí me pone de pésimo humor entrar en un bar, café o restaurante y que a partir de las 20h la luz sea tan tenue –y ahora, para ahorrar luz más– que no veas al que tienes a medio metro de la cara. Comer a oscuras, cenar a oscuras, hay una distancia entre lo sexy-cool y el rollo tacaño, caray. Esto ocurre en el café Salambó, de Gracia, me pone de un humor de perros.

    • 2011/09/15 en 23:01

      No puedo opinar: mi frecuentación de sitios públicos es bajísima en los últimos tiempos. 🙂

    • 2011/09/16 en 10:45

      Es verdad, hay sitios en los que ya no puedes ni leer el periódico mientras tomas un café.
      Peor, aún, que en no pocos locales, al menos en Madrid y sus temibles alrededores, en cualquier cafetín o bareto de mierda -literalmente hablando- encima de dejarte a oscuras tienen ahora, junto al hedor, un pinchadiscos, al que llaman DJ, un verdadero torturador. Imposible, ahí, leer el periódico o charlar.Gustan mucho esos sitios a los ejecutivillos de traje brilloso y las secretarionas horteras, valga la redundancia.
      JL

      • 2011/09/16 en 11:03

        Coññó: ¿tan grave es? ¿No les resulta más caro un pinchadiscos que unas horas de electricidad? En fin. 🙂

        • 2011/09/16 en 13:32

          Bueno, la verdad es que son de la Segunda División del pinchadiscato. O de la Tercerola, a saber. Lo que pinchan, además, viene a ser eso que suele salir de los coches tuneados de los horterones cuando se paran ante un semáforo. Chum, chum, chum… O cosas de “Operación Triunfo”, esto, sobre todo, si hay en el local ejecutivillos y secretarionas de ocio percherón y mecha rubia con raíces negras, respectivamente… A veces, hasta se echa de menos algo de Raphael o alguna otra antigualla por el feo estilo, así que calcula cómo es la cosa…
          JL

  3. hector
    2011/09/15 en 13:33

    No ocurre a menudo pero hoy estoy 100 % de acuerdo con el post, en todo caso tan interesante como todos. Un saludo muy cordial. HB

    • 2011/09/15 en 18:24

      Cien por cien es muchísimo, sí: todo. 🙂 Menos mal que se trata de detallitos, porque de otro modo nos quedaríamos ambos sin prestigio… Saludos.

      • hector
        2011/09/17 en 20:48

        ja,ja,ja. Escribe Ud. muy bien.
        Un apunte desde Andalucía Occidental : aquí sólo llaman “caballero” los dependientes de Hostelería a los clientes. (?) Me parece correcto : si no nos conocen ¿cómo se van a dirigir a nosotros? “churrita” ó “quillo” es demasiada familiaridad, por no hablar del gaditanísimo “pisha mía”; “señó” es muy serio y “chavá” está limitado en el tiempo (aunque sea halagador : señal de que te conservas estupendamente). Lo de “caballero” es más neutro y resuelve la cuestión eficazmente. Un saludo.-

  4. 2011/09/12 en 17:20

    Sí, lo de caballero es cosa que a mí también me cabrea hasta casi venirme a la punta de la lengua el insulto apropiado con que responder al impertinente de turno.
    Lo que pasa es que, a menudo, suelen decirte eso los policías, por ejemplo, y tienes que envainarte el insulto. Es su manera civilizada y democrática de echarse la mano a la cartuchera y amenazarte a poco que quieras hacer valer esa -¿entelequia?- a la que llaman “derechos civiles” precisamente los que mandan a los policías.
    También te suelen soltar lo mismo horteras de toda laya y condición, taxistas, vendedores a comisión, masajistas, monitores de gimnasia y telefonistas de Movistar, por ejemplo, con esa untuosidad que les enseñan en sus manuales de gremio, pero esta gente al menos no lleva cartucheras. Ni la famosa y tan mentada Constitución a modo de canana.
    JL

    • 2011/09/12 en 17:28

      Sí, la policía también ha recibido formación caballeresca, evidentemente. Y todo el sistema sanitario, menos los médicos, que te llaman por el nombre de pila y te tutean, Y tampoco puedes reaccionar a ese tuteo vejatorio, porque lo mismo te diagnostican mal adrede.
      Y todo porque «señor» no tiene verdadero vocativo, por culpa de su uso para adorar reyes, nobles y dioses. A lo mejor habría que recuperar el castizo «señor mío».

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