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Aspiración de catástrofe

2011/05/22

Es duro para alguien que vivió treinta y muchos años de su vida sin derecho al voto tomar la decisión de abstenerse hoy. Lo he pensado. He estado dando vueltas a las posibilidades. Al final, ahora, hace unos minutos, me he confirmado en la penosa idea de que solo una catástrofe completa puede contribuir a lo que yo deseo, esto es: a la regeneración de la izquierda española, aunque ello implique una catástrofe paralela, es decir el gobierno por mayoría absoluta de uno de los partidos políticos más retrógrados de Occidente durante cuatro, ocho o incluso doce años. Sé, pues, que mi abstención beneficia al Partido Popular, y acepto esta —para mí— terrible consecuencia. Quiero que desaparezcan, que se trague el olvido a todos los actuales dirigentes del Partido Socialista y de Izquierda Unida, que haya una refundación de la izquierda y un replanteamiento total de sus principios políticos, con énfasis, sobre todo, en la incompatibilidad absoluta entre el Estado de Derecho (el respeto riguroso de los Derechos humanos, la implantación creciente de la Sociedad de Bienestar, es decir: la protección de los más débiles, de los perjudicados por las inevitables injusticias) y el Estado de Privilegio (donde las corporaciones detentan más derechos que las personas y solo prevalece la ley del más fuerte, es decir del más rico).

Tengo la ingenua esperanza de que el fracaso absoluto del PSOE y de IU en estas elecciones abra un rápido proceso de reinvención de la izquierda e incluso de que los nuevos gestores estén a tiempo de presentar una opción digna para las elecciones generales de 2012. Obligado a optar, optaré siempre por la esperanza, aunque yo mismo la encuentre inverosímil; no va en ello mi futuro, porque a mí me queda poco tiempo de estar en esta vida, pero me gustaría que mis hijos, que todos los jóvenes a quienes hemos dejado en el desamparo con nuestra maldad y nuestra estupidez, tuvieran oportunidad de disfrutar del entusiasmo de las cosas bien hechas, del futuro bien trazado, de la libertad, de la igualdad y, sobre todo, de la fraternidad; del cálido orgullo de ser humanos y no bestias devoradoras de lujo y lucro.

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  1. rafael
    2011/05/24 en 08:21

    Me temo que hemos pasado del bipartidismo, al unipartidismo. ¡Un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la eternidad!.
    La esperanza es realmente lo único que nos queda.

  1. 2011/05/22 en 13:02
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