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Kucic

2011/03/10

Hace muchos, muchos años, quizá más de quinceSun, una noche de cena en casa, bien regada, pasamos de la mesa a los sillones, Natasa Kucic. 28.03.97todos un pelín tocados, y me vino la idea de poner música (lo que jamás hago por propia iniciativa cuando espero conversación). Como aquel mismo día me había comprado a precio de saldo el CD de King Crimson en que viene «Formentera Lady» (y que ya tenía en vinilo, claro), eso puse. Una de mis piezas favoritas, que habla de una isla enclavada en mis amores profundos, eficaz colaboradora en el cambio total que dio mi vida a partir de 1974.

     Al cabo de unos minutos, Natacha KucicSunSun, que escuchaba con los ojos cerrados, tendida en un sofá (véase foto: estrenábamos por esas fechas nuestra primera camarita digital), dijo:
     —Ay, Ramón, qué música tan antigua.
     Me quedé preocupado ante la impiedad de los años: ahí estaba yo, todavía en la cincuentena —un mozo—, inserto de un papirotazo verbal en los más hondo del museo; y, para colmo de peor, sintiéndome incapaz de distinguir. ¿Por qué era antigua aquella música?
     No se me ha aliviado el desconcierto con el tiempo. ¿Verdaderamente se ha producido algún cambio sustancial en la música moderna desde los Beatles para acá? Recuerdo un fragmento de Cantata Soleá (1978) donde ya se glosaba la inmutabilidad del rock y la pachorra rebelde que transmite a sus adoradores:

[…] lo que tendríamos que comprender,
si nos quedara sitio en el cerebro
entre casco y cascote de imperiales hazañas,
es que los nuevos ritmos están asimilados,
que la guitarra eléctrica no molesta ya a nadie,
que hace ya cuatro lustros que bailamos,
sin parar,el rock-and-roll,
one two three o’clock four o’clock ROCK !
en vaqueros
y con el pelo largo,
beatos en el humo de la yerba,
tranquilos,
confiados.
Y puede que suceda el regreso del tango
con todas las banderas desplegadas,
a la vista las cruces y estandartes,
y venga a sorprendernos desprovistos
del viejo traje oscuro de solapas cruzadas,
de los guantes suavísimos
de cabritilla
que sostener con sabio, elegante abandono.
¿Quién sabe
en qué momento va a convertirse en araña
veneciana
la bombilla desnuda y polvorienta
de la cocina?
¿Cómo prever con tiempo el nacimiento de Wagner
para ahogarlo en su cuna con su propia hopalanda?
And what rough beast, its hour come round at last,
Slouches towards Bethlehem to be bornSunSunSun?

Profético, además: la bestia ya nació; y arrasa el mundo.

Sun Catorce van a cumplirse dentro de unos días (fue el 28 de marzo del 97): acabo de verlo en mi implacable agenda Lotus, única aplicación, entre las muchas que revuelven las tripas de mi ordenador principal, que viene funcionando sin una tos nada menos que desde 1993.
SunSun 
Natacha Kucic era entonces, y creo que sigue siendo ahora (hemos abandonado el contacto) la mujer de Antonio Saura (no el pintor: el hijo de Carlos Saura y Adela Medrano), colaboradora laboral suya además y, durante un tiempo, lectora de textos en francés para Alfaguara. Creo que en aquella época acababa de cumplir los treinta.
SunSunSun Y ¿qué áspera bestia, su hora al fin llegada / se arrastra hacia Belén para nacer? Versos de Yeats en «El segundo advenimiento». Uno de los grandes poemas del siglo XX, sin duda.

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  1. 2011/03/11 en 11:48

    Gran disco, Islands. Yo también lo tengo en vinilo por ahí. Y, lo siento, pero sí que suena viejo ya, – lo que no significa que deje de tener validez – pero ese sonido jipi ya no se encuentra por ninguna parte.

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