Inicio > General > Confesión n.º 004 – Post Your Girl

Confesión n.º 004 – Post Your Girl

2011/01/28

Me van a perdonar que saque los pies del plato, como nunca deberíamos los vejancones, en cosas de sexo:::para no hacer el ridículo, como aquel seductor de minijaponesas linchado (virtualmente: suerte que tuvo) por los públicos de hace unas semanas. Verán:
     Me vino por casualidad una página web (luego daré el enlace) que me encarriló hacia otras 07 (Medium)muchísimas de la misma laya, y al principio creí hallarme ante una plaga de abusos y desvergüenzas de las de ¡¡¡indignarse a tope!!!, pero al final acabé encogiéndome de hombros. Bah. Se produce ahora en la zona occidental del planeta (la excristiana, digamos, para entendernos; también exjudaica, aunque menos ex-) una combinación de tres factores, uno social y dos técnicos. Factor social:  las mujeres han eliminado de sus condicionamientos el pudor antañón que las dominaba hace no más de medio sigloSun. Factor técnico A: el planeta Tierra se ha poblado de cámaras capaces de captar cualquier imagen en cualquier circunstancia, quieta o parada, y  de ponerla a disposición del autor sin acción de intermediarios. Factor técnico B: el planeta Tierra también se ha llenado de internet, es decir de canales de distribución gratuita y prácticamente incontrolable de material gráfico y blablasero. 
     Un resultado de tan bella combinazione puede admirarse en páginas como
esta o esta, por ejemplo, o en cualquiera de los muchos miles de webs parecidas que perdigan la red. No son porno. Son vitrinas cinegéticas que los machos más o menos jóvenes montan para que el mundo pueda admirar con la consabida envidia la calidad de sus piezas cobradas (no hay, que yo conozca, páginas en que las chicas cuelguen fotos de sus chicos). Tampoco son imágenes «robadas»SunSun, como dirían en Interviú: están hechas, casi todas, con plena aprobación de las modelos, que en muchos casos se graban ante un espejo o ante la cámara web para remitirle sus encantos al novio de ellos privado por la distancia (así, he visto envíos a soldados norteamericanos en Iraq y Afganistán; seguro que también los hay a soldados españoles). ¿Es posible que estas mujeres no estén al corriente de lo que sus beneficiados hacen luego con las fotos? ¿O quizá cada una piensa que esas charranadas solo las cometen los novios ajenos, y nunca el suyo? ¿O les importa un pimiento (falso de Padrón, de los que nunca pican), o incluso disfrutan ante la perspectiva de que los amigos del novio o amiguete con derecho a roceSunSunSun se mastrupren de rijosa envidia en su admiración por ese cuerpo intocable (por el momento, al menos)? Me ha costado trabajo llegar a una conclusión, pero creo que es esta última posibilidad la más verdadera: no les importa nada.
     Y, qué diablos, hacen bien en que no les importe: va a ser inevitable que muchas decencias o pudores dejen de importarnosSunSunSunSun, porque el proceso de anulación de la intimidad que la tecnología ha puesto en marcha no tiene retroceso posible (mientras no llegue una dictadura moral que monte hogueras en que quemar a los «informadores»). Y prefiero que me violen la intimidad a tolerar una dictadura que lo impida.

SunAño de 1956. Vestido de extremo derecho —número 7 a la espalda—, estoy charlando con una compañera de instituto vestida de calle, sentados ambos en las gradas del Marshán (el estadio de fútbol donde jugaba la Unión Deportiva España de Tánger, y también la selección del Instituto Politécnico, que en aquel momento preparaba un partido de eternos rivales contra  el equipo de los Maristas (creo)). Desde mi posición, a la izquierda de la chica, puedo observar que la falda se le ha plegado ligeramente por delante y supongo que alguien situado en asientos inferiores le vería, si se atreviera a mirar, la cara interna de los muslos, e incluso, ya en plan qué horror, la entrepierna. Estoy a punto de dar aviso a la muchacha, no vayan a derrumbarse las columnas de la civilización judeocristiana, cuando desde mucho más abajo llega la voz de otra compañera: «¡Eh, Fulanita, que estás haciendo una foto!». Hacer una foto era mostrar carnes que por reglamento debían permanecer ocultas. Fulanita se recolocó la falta de inmediato (tarea muy fácil, por otra parte, con aquellos faldones de cancán añadido que se llevaban entonces).
     Hoy en día, y desde hace ya bastantes años, las mujeres se pasean por ahí con las piernas exhibidas, sin poner el menor cuidado en no hacer fotos al sentarse (mal podrían evitarlo, desde luego), ni, tampoco, en procurar que por el escote no asome tantísima carne como a veces asoma. Hay ratos en que uno no sabe a dónde mirar. Me pasaba en clase durante mis últimos cursos de docencia. Vistas de frente, inclinadas hacia la pantalla del ordenador, casi todas las alumnas desplegaban hondos escotes que más me valía ignorar (no fuera alguna a denunciarme por acoso sexual, o como se llame el pecado académico de mirar lo voluntariamente expuesto); desde detrás, cuando me situaba al fondo del aula, asistía a una exhibición de lomos más o menos carnosos, casi todos ellos con tatuaje añadido. No era que me molestase, ni mucho menos, pero una situación así no puede sino sorprender a alguien que se crió en los más acendrados principios de la decencia…
SunSun Vean, por ejemplo, esta
filmina y díganme si observan alguna reticencia por parte de la chica: más bien parece estar interpretando con gusto un papel pornofamiliar.
SunSunSun Mejor término, por cierto, este «amigo con derecho a roce» hecho en España que el «friend with benefits» que en paralelo inventaron los usaínos. ¿Acaso la amistad de toda la vida, sin derecho a roce, no trae beneficios? Siempre tan capitalistas, estos Señores de ultramar.
SunSunSunSun Hace cincuenta años, todos esperábamos que las chicas españolas con quienes quizá llegáramos a contraer santo matrimonio fueran vírgenes totales (de las extranjeras europeas y norteamericanas ya sabíamos que eran todas unas pelanduscas). Ahora, las novias ya no son vírgenes ni en las películas usaínas más carcas. Cuánto sufrimiento nos reservaba el futuro a los machos criados a mediados del siglo pasado.

Anuncios
  1. piako
    2011/01/30 en 15:40

    Afortunadamente todavía no necesito este tipo de páginas para calentarme pero gracias de todos modos, esta no la conocía.

    • 2011/01/31 en 00:37

      Ah. De nada.

  1. No trackbacks yet.
Los comentarios están cerrados.
A %d blogueros les gusta esto: