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Suerte, Túnez

2011/01/15

En Túnez, la Yumhuría at-Tunisía, en un hotel de su ciudad turística de Hammamet (Los Baños), me intentaron matar una vez: en uno de mis muchos viajes de trabajo a aquella zona, cuando era subdirector para Sur de Europa y Norte de África de una multinacional americana, a finales de los setenta y principios de los ochenta. Normalmente me alojaba en el Afriqía, pero esa vez no me hammamet-hotel1encontraron habitación, y me metieron en un cuatro estrellas para turistas. En cuyo restaurante tuve la mala ocurrencia de cenar, la primera noche, antes de mi cita del día siguiente con el futuro embotellador de Canada Dry en Túnez. Comí pescado, porque en viajes anteriores había llegado a la conclusión de que los tunecinos son los únicos magrebíes que realmente saben prepararlo casi como malagueños. Noté algo raro en la consistencia y en el sabor de aquella lubina, pero me terminé la ración porque no había comido a mediodía y tenía hambre. Dos horas después me retorcía de dolor estomacal en mi habitación. Vino un médico. Me dijo que bebiera mucha cocacola y me dio un frasquito para el dolor. Láudano. Es decir opio. Fueron cuarenta y ocho horas de retortijones dolorosos y secos. Malo, muy malo. Ha estado repitiéndoseme en forma de ataques cortos hasta hace pocos años.

Pero no le guardo ningún rencor a Túnez y ahora deseo vehementemente que mis sospechas no imagesacierten, que toda esta abarualá de guerra no sea el principio de una revolución islámica, que esa gente tan cordial y tan hospitalaria, tan mediterránea (tan desafortunada en el sorteo de religionesSun), tan acostumbrada a salir perdiendoSunSun, tan orgullosa de su origen andaluz, tenga la fortuna y el mérito de ser el primer país musulmán en que se afinca un verdadero Estado de derecho. Sería como para echarse al cuerpo un botellín entero de بوخة (aguardiente de higo; se dice buja; cuarenta grados).

Suerte, Túnez.

SunTampoco es que nuestra (digo nuestra para entendernos: la cristiana, de la cual abomino todo lo que no podría abominar si me hubiese tocado la islámica) sea como para festejarla, pero nosotros, al menos, hemos tenido la suerte de que unos cuantos milagros históricos le quitaran la potestas, y ahora el Papa y sus Obispos no puedan condenarme a la hoguera ni legislarme la vida. ¡Uf!
SunSun Ya perdimos con los romanos, cuando éramos cartagineses (ahí me incluyo). ¿Se han preguntando alguna vez qué habría ocurrido si Aníbal hubiese arrasado Roma bajo las patas de sus elefantes? Pues, seguramente, que el heredero de Grecia habría sido el Norte de África y que Dios sabe lo que hablaríamos aquí ahora, todos menos los vascos, y que ciertas influencias de Judea y Arabia quizá no nos hubieran llegado como nos llegaron. Aunque, claro, diferente no es necesariamente mejor: quien mandaba era el terrible Baal Hammón, no la bella ibicenca Tanit.

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  1. Jose Manuel Pichel Pazos
    2011/04/09 en 21:07

    Si me permite una pregunta personal:

    Cuando se incluye como cartaginés, ¿lo dice solamente por la región donde se crió o por gustarle más un estilo de vida (en contraposición con el Imperio Romano)?

    Hace muy poco que he vuelto a seguir sus comentarios en Internet y es posible que ya lo haya explicado; mis disculpas en ese caso.

    Saludos !!!

    • 2011/04/10 en 12:44

      Es más bien una broma histórica que una reivindicación tardonacionalista, José Manuel. Es cierto, sin embargo, que la historia del norte de África (y de la civilización europea) podría haber sido muy otra. Primero, si los cartagineses se hubieran impuesto en sus luchas con Roma, lo cual no necesariamente habría supuesto el triunfo de los dioses brutales (que, por otra parte, pueden ser invento de la propaganda romana), porque Grecia siempre habría sido un contrapeso. Luego, la invasión árabe borra del norte de África la cultura romana, hace que Bizancio pierda el control de la zona (y, de paso, del Mediterráneo), creando una tensión política que a estas alturas aún no se ha resuelto… Sería interesante lucubrar —en una novela, en un vídeojuego— sobre cómo habría sido la Historia si Aníbal hubiese ocupado Roma.

  2. rafael
    2011/01/16 en 10:51

    Espero no pecar de optimista, con cierto temor a equivocarme por pura prudencia y por no tener una bola de cristal, puedo decirle que a los islamistas de Túnez esta revolución, que es social, les ha pillado tan de sorpresa como al ex-dictador Ben Alí y al resto del mundo.
    Ahora falta que los agentes sociales estén a la altura, que les dé tiempo a organizarse más y mejor que a los islamistas, quienes naturalmente preparan ya su participación en las futuras elecciones libres.
    Ojalá que den un buen ejemplo al resto del mundo.

    • 2011/01/18 en 11:02

      Gracias por el comentario, Rafael: ya hemos tratado del asunto en correos privados. Un abrazo.

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