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Estaturas

2011/01/05

Según IMDb, Johnny Depp (el famoso Yoni Dip de los locutores hispanos), mide 178 centímetros. En otras palabras: me saca dos (un servidor ha bajado por lo menos cuatro centímetros en los últimos años; johnny-deppla historia está en las fichas de mi médica: en 1995 rayaba a 180 centímetros; la última vez no excedía de 176) (otro gozo de la ancianidad, lo de retractarse como un catalejo). Esa es la estatura que se le percibe, al actor, en las películas, dedo más, dedo menos. Ahora bien: yo lo he visto en carne y hueso, a Johnny Depp, cuando rodaba en Toledo The Ninth Gate, versión cinematográfica de El club Dumas de Arturo Pérez-Reverte, bajo la dirección de Roman Polanski (1999). Y recuerdo lo contento que se puso Juan Cruz al verlo: «Es más bajito que yo —dijo, varias veces—, es más bajito que yo». No, en serio: Johnny Depp era más bajito que Juan Cruz, algo así como Gabriel Albiac, en versión juan-cruz-ruizhombros anchos; y Juan Cruz no pasa del metro sesenta y cinco (65, no 75, ojo) Cat face… ¿Misterios del organismo? ¿Hazañas de la zapatería con calzas ocultas, que a lo mejor aún no había descubierto el actor hace quince años? Sabemos, por crueles reportajes de denuncia, que muchos políticos y famosos utilizan estos zapatos de cuña invisible: Sarkozy y Aznar, por ejemplo. Lo cual, si tuviéramos hoy el día profundo y analítico, nos llevaría a preguntarnos por qué entre los humanos se reverencia tanto la estatura, siendo así que la Historia está llenita de pequeñines gloriosos, como Alejandro Magno o Joselito; pero el cinco de enero no es buen día para lucubraciones dimensionales. Smile [Eso sí: tenemos en español un dicho que lo diche todo: «Largo, largo, pero nada valgo». Y Torres Villarroel cuenta en su Vida que la chiquillería le tiraba piedras por la calle, por su ridícula altura de más de un metro setenta.] [Y todo es relativo: nos gfitzmauricerecuerdo a Gabriel Fitzmaurice, poeta irlandés, y a mí (cuando aún medía uno ochenta) en una discoteca de Lovaina, en mitad de una multitud de chicos y chicas que nos sacaban, todos ellos, no menos de un palmo: parecíamos el ojo de un remolino. Nos largamos.]

Cat face ¿Qué hacíamos Juan Cruz y yo, además del propio Arturo Pérez-Reverte, en el rodaje de aquella película? La novela original había sido editada por Alfaguara, y en aquella época Juan Cruz dirigía la editorial, y yo era asesor interno para todo.

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