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Inception

2010/12/27

Lo peor de Inception, para este romo (y, encima, anciano) servidor de ustedes es que me importa un bledoThumbs down lo que me está contando el señor Nolan; un bledo pequeño, además. Atendidas las opiniones de varias personas fiables que han considerado esta película una obra maestra y visto el 9/10 que le otorgan los usuarios de la IMDb, lo que menos me esperaba era una de James Bond localizada en una distopíaThumbs downThumbs down de sueños que elimina del relato toda necesidad de lógica o congruencia o significado, hasta convertirlo en una sucesión de imágenes abstractas que cada cual puede interpretar a su modo, si le apetece interpretarlas, claro. A mí, la verdad, no: la película no me está contando nada que pueda servirme para nada, para sentir, para ampliar mi experiencia mediante la empatía con los personajes, para afilar mi visión del mundo o ampliarla o detallarla, para emocionarme al menos un ratito. Será que, como siempre digo, yo no tengo subconsciente, y esto, al fin y al cabo, es eso: puro viaje por una zona putativaThumbs downThumbs downThumbs down de la mente en la que no hay ideas ni sentimientos ni observación; solo «arquitectuInceptionra» fragmentada y/o fractal, solo puyazos de voluntad astillada. Bah, de veras. La idea central es perfectamente idiota: a un individuo que no puede visitar a sus hijos porque en los USA lo buscan por el asesinato (en sueños, para más inri) de su señora mujer, un japonés ricachón le ofrece arreglarle los papeles si consigue inducir en la mente de un joven príncipe corporativo el deseo incontrolable de hacer trizas la compañía recién heredada y aliviarle así la competencia, o suprimírsela (esa parte no la entendí del todo bien). A tal propósito, en lugar de hipnotizar al joven por algún procedimiento cinematográfico de esos tan inverosímiles que se les ocurren a los guionistas (pero que tienen la ventaja de que ya nos los sabemos de memoria y no nos molestan mucho), el sufriente interpretado por Leonardo di Caprio se monta un sueño en no sé cuántos niveles donde todo transcurre —exactamente— como en las típicas medias horas finales de las películas de James Bond, solo que en plan no se preocupe usted, señor espectador, que nada es verdad ni mentira, de modo que no tiene usted por qué creérselo. Solo déjese engatusar por estas imágenes y estos sonidos tan molones que le hemos preparado con tanto cariño.
     Normalmente —ya lo dejó claro Coleridge hace más de dos siglos—, los relatos exigen que quien los está leyendo o escuchando o viendo deje en suspenso su incredulidad, se crea lo que el autor le 240px-SamuelTaylorColeridgecuenta. El talento del narrador está a veces en cómo supera esta incredulidad a partir de planteamientos imposibles: para hacerle creer a uno que por La Mancha andaba un caballero con una bacía por yelmo, montado en un penco esquelético, acompañado de un paleto gordo «harto de ajos» que se pasa el libro aconsejándole prudencia y realismo, hay que ser un genio; para hacernos creer que un príncipe de Dinamarca agarra una calavera y se pone a recitarle sentencias lúgubres, hay que ser un genio; para contarnos una sarta de naderías que nos obliguen, por su capacidad de embeleso visual y acústico, a pasar olímpicamente de la incredulidad, hay que ser lo que evidentemente es el señor Nolan: listoThumbs downThumbs downThumbs downThumbs down. En Inception no hay necesidad alguna de suspender la incredulidad, porque no se nos está contando nada, ni real, ni irreal, ni fantasioso, ni asimilable como relato; se nos está metiendo un discurso trivial sobre las tortuosas profundidades de la mente humanaThumbs downThumbs downThumbs downThumbs downThumbs down.  Con estampitas.

[Y más peor aún: transcurridos los primeros veinte minutos de película, empezó a cundirme la sensación de que estaba perdiendo mi valioso tiempo; y así hasta el final.]

Thumbs down 1. m. Planta anual de la familia de las Quenopodiáceas, de tallos rastreros, de unos tres decímetros de largo, hojas triangulares de color verde oscuro y flores rojas, muy pequeñas y en racimos axilares.
Thumbs downThumbs down Distopía —no busquen en el DRAE, que no está, pa qué—: utopía cuya sociedad inventada no es deseable: 1984, Brave New World, por ejemplo.

Thumbs downThumbs downThumbs down Ruego a la Academia que tenga la bondad de modificar su definición de «putativo» (Reputado o tenido por padre, hermano, etc., no siéndolo’), flagrantemente incorrecta. Compárese con la que dan los diccionarios ingleses de «putative» (‘Commonly thought or deemed; supposed; reputed; as, the putative father of a child’) o los franceses de «putatif» (‘qui est supposé être’).
Thumbs downThumbs downThumbs downThumbs down Conste que su primer largometraje —Memento— me pareció muy bueno. Es verdad —ahora me doy cuenta— de que su montaje, la orquestación de sus secuencias, también está pensado para atontar al espectador; pero aquí, al menos, se están dirimiendo asuntos que pueden interesar a un ser humano: la cruel y permanente comparación entre la vida y lo que de ella recordamos, que suele ser casi nada, por ejemplo.
Thumbs downThumbs downThumbs downThumbs downThumbs down Se ve que a Di Caprio le va el rollo del lío mental, porque otra película suya muy reciente Shutter Island, firmada ésta por Scorsese— es casi idéntica a Inception en muchos aspectos. Revoltijo psiquiátrico con cláusula de «no se fíe usted mucho, porque todo puede ser mentira».

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  1. sombrabl
    2011/01/13 en 14:50

    Estoy de acuerdo con rafael. El guión de Memento resulta prodigioso por lo innovador de su planteamiento. La pelicula en el fondo no deja de ser un experimento, bastante arriesgado por cierto, y lo sorprendente es con esas premisas consiga atrapar la atención del espectador (por lo menos en mi caso) de principio a fin, reservando una gran sorpresa final como en alguno de esos cuentos que tanto nos gustan a algunos.

    Origen sin embargo me parece una película malograda, con una idea inicial que en manos de alguien más talentoso podría haber dado mucho más de si, pero que finalmente a penas consigue ser poco más que un film de acción, uno más, sin mucha chicha ni limoná. Blockbuster creo que les llaman.

  2. rafael
    2011/01/07 en 19:51

    Yo creo que no se pueden utilizar los mismos criterios cuando se critica una historia contada de distintas maneras. Creo que juzgar un film como si fuera una obra literaria induce casi siempre a la decepción. Claro, no digo que en un film el guión carezca de importancia, pero es un error, pienso, asimilar guión de una película con una novela. En el cine las imágenes, la forma en que se cuenta, tiene un peso cada vez mayor cuando la tecnología te permite cada década que pasa realizar y contar historias de una manera distinta, más visual. Esto en la literatura no ocurre, u ocurre cada mucho, pues yo no sé de cuándo data la última innovación literaria.
    Memento es un gran film, no por lo que cuenta, que es una historia muchas veces contada, sino cómo lo cuenta y su capacidad de mantener en vilo al espectador en un puro ejercicio de acción cinematográfica. Me gusta mucho más que Inception, que me dejó insatisfecho, con la sensación de que faltaba algo y que por otro lado sobraban muchos minutos de escenas que no aportan nada. Le faltó el punto en el guión que en mi opinión sí tenía Memento. Eso sí, Inception es un portento visual, y como ya se ha dicho, un relativo reto en cuanto a las piezas de su rompecabezas onírico.
    Pero no, no, no me gustó mucho Inception, aunque como film está por encima de la media.

    • 2011/01/10 en 11:01

      Bueno. A mí lo que me pasa, también, es que INCEPTION no me parece ningún portento visual: más bien me aburre toda esa manipulación de movimientos y colores que, en última instancia, está obviamente calculada para producir efectos hipnóticos en el espectador (como las luces estroboscópicas de las discotecas o los cantos de respiración controlada de tantos monjes de tantas religiones) y que en primera instancia recuerdan las acrobacias de Harold Lloyd por las paredes. Son aspectos de la creatividad que me interesaron mucho cuando era pequeño, en los tiempos gloriosos del LSD, pero que ahora me dejan las neuronas frías… Pero no vamos a discutir nada, Rafael, porque en estos casos de la discusión no nace la luz, sino más discusión. 🙂 Y, a fin de cuentas, una de las grandes grandezas del hecho artístico es precisamente la posibilidad de ver las cosas de un modo totalmente distinto sin necesidad de matarse por ello. Un abrazo.

      • rafael
        2011/01/10 en 12:00

        Yo es que la época del LSD no la viví, por desgracia :-).

        Saludos.

        • 2011/01/10 en 14:09

          Os veo muy envidiosillos, últimamente, con esto de los años sesenta-setenta. No os falta razón: ahora comprobamos que fueron el apogeo de la era Roosevelt, el triunfo momentaneo del humanismo progresista y, por desgracia, lo que provocó la brutal reacción conservadora que ahora mismo está cubriendo sus últimos objetivos en el mundo entero. No fuimos conscientes en el momento, convencidos como estábamos de que todos aquellos triunfos de la revolución eran para siempre, pero habría que ser muy poco honrado para no reconocer que lo pasamos muy bien con todas aquellas aventuras y con el mercado laboral esperando para acogernos en su seno en cuanto nos cansáramos de hacer maldades. En España, además, la época vino subrayada por el extraordinario empujón de ganas y entusiasmo y fe en el futuro que nos metió la muerte de Franco… En cuanto al LSD, es peligroso —más de uno se dejó la cabeza en las nubes—, pero puede resultar una experiencia interesante incluso para individuos tan poco inclinados a la metafísica y las experiencias paranormales como yo. Algo cuento, en clave más bien humorística, en El corazón antiguo.

  3. 2011/01/06 en 01:46

    Que placer me produce leer este post ya que encaja perfectamente con las impresiones que en mi produjo la película en cuestión, es agradable no sentirse solo en este mar de cultura barata y capciosa.

    Hace unas semanas vi la película por petición expresa de un amigo, este amigo me aseguro que la película era buenísima, yo exprese mi escepticismo ya que soy muy reacio al cine Hollywood actual, ademas hace poco vi con el Shutter Island, que me dejo mas bien frío, bueno el caso es que no necesite mucho tiempo para darme cuenta de que la película no es mas que un lucimiento efectista como muchos que pueblan la cartelera aderezado con una supuesta trama profunda y brillante, yo por supuesto quise tener tacto con el y no “arruinar la fiesta” pero con esas escenas de acción interminables pretenciosas y vacías la película me aburrió soberanamente, al final resultaba que Shuter Island era mejor…

    Yo al igual que “Liu” opino que memento era infausta, de todas formas tengo que admitir que tengo aversión desde siempre a ese tipo de cine desde sus cimientos (la estética, las formas, los diálogos).(podría citar unas cuantas películas de este estilo pero mejor me callo que se me podría acusar de ensañamiento)

    Un saludo y que no cesen las buenas criticas.

  4. donnafugatta
    2010/12/30 en 14:56

    es curioso la coincidencia en el tiempo y en el fondo de sus criticas con las de otro blog que me permito recomendarle, se llama seikilos. Mucho animo y felez año

    • 2010/12/31 en 12:11

      Gracias por la referencia. No sé si nos pareceremos en algo, el autor de Seikilos (pedantería sublime, el nombre) y yo, pero el vistazo que le he echado al blog me ha bastado para tomar la decisión de suscribirme. Saludos.

  5. Liu
    2010/12/28 en 10:57

    por cierto, Memento me pareció infumable y no terminé de verla.

  6. Liu
    2010/12/28 en 10:56

    lo de que no tienes subconsciente me ha hecho mucha gracia. Yo tengo tanto subconsciente, que hoy he soñado que un tipo –del que no sé si estará ya muerto– me venía diciendo que había escrito una novela para presentarse a un concurso en el que iba a ganar 40.000 dólares –ahí me di cuenta de que era un sueño, jaja– y me pedía que ¡se la corrigiera! Mientras pensaba yo en la tarifa –pobre de mí–, me preguntaba si este elemento iba a contar que había matado a su mujer… en fin, no sigo,
    no me digan que no es un sueño adecuado para el día de los Santos Inocentes.

    • 2010/12/28 en 13:19

      Lo de que no tengo subconsciente llevo años diciéndolo, y es rigurosamente cierto. A lo mejor es que tampoco tengo consciente, pero eso habría que investigarlo un poco más a fondo…

      • 2010/12/28 en 15:11

        Es curioso, pero Freud debe estar revolviéndose en su tumba. Odiaba que la gente dijera subconsciente, puesto que el nombre que él le daba era inconsciente. Según él, “subconsciente” da la impresión de algo que está “bajo” lo consciente, lo que no se correspondía con la forma en que Freud estructuraba la mente.

        • 2010/12/28 en 17:26

          Sí: Freud utilizó el término en sus primeros escritos sobre el tema, pero luego lo rechazó por confuso. En la película, sin embargo, hablan de «subconscious», creo; y, por otra parte, en el lenguaje no científico que todos utilizamos para expresarnos casi siempre decimos «subconsciente» en vez de «inconsciente», quizá por el sentido propio, anterior a Freud, que esta última palabra poseía. El DRAE, desde luego, admite «subconsciente» con todo entusiasmo. Reconozcamos que «yo no tengo subconsciente» puede tener cierta gracia; «yo no tengo inconsciente», en cambio, ni se entiende.
          En cuanto a los revolvimientos de Freud en su tumba, supongo que mucho mayores serán sus disgustos viendo el olvido e incluso desprestigio en que están cayendo a toda velocidad sus teorías.

          • 2010/12/28 en 17:39

            Bueno, al menos el psicoanálisis lacaniano se está poniendo hasta cierto punto de moda gracias a Zizek.
            Y por cierto, líbrenos dios de los entusiasmos de la RAE.

  7. 2010/12/27 en 23:50

    Yo también estoy de acuerdo con el post, y en cuanto al comentario de Enrique… es posible que haya más de lo que se ve, pero no me interesa hacer el esfuerzo. Lo siento. Si Nolan quería hacer su Mulholland Drive, le ha salido rana.

  8. 2010/12/27 en 22:26

    Estoy muy de acuerdo con el post. Sobre el comentario de Enrique: ¿reto mental? Ja.

    • Enrique J.
      2010/12/28 en 11:22

      Claro, el reto depende del retado. A mí la película me entretuvo mucho y también disfruté como un crío de algunas escenas como la del efecto de ingravidez que me sorprendió y cuyo “realismo” tiene, en mi opinión, bastante mérito. Lo que quería decir es que yo no veo la película como una historia si no como un puzzle que entiendo perfectamente que a muchos no les haya gustado. A mí, por ejemplo, los sudokus me ponen muy nervioso: para qué perder el tiempo en algo tan mecánico que puedes resolver y que sabes cómo resolver.

      De todas formas, mi favorita de Nolan sigue siendo la última de Batman. 🙂

      • 2010/12/28 en 11:32

        Para mí tiene poca chicha y demasiada acción y efectitos, me agobian las escenas como la del taxi, que sólo ves colores, movimiento y balas, o la de la nieve, que bueno, podrían pegar tiros en cualquier sitio, pero esquiando mola más, ¿no?

      • 2010/12/28 en 16:27

        Supongo que sí, que el reto depende del retado, y el que reta no tiene obligación de ofrecer un reto atractivo o coherente. De todos modos, aprovecho para preguntarte una cosa, ya que pareces despierto y has sabido ver las claves ocultas de la película: La escena que tanto te gusta, en la que flotan… si no recuerdo mal, van en un coche que se cae de un puente y eso se refleja en el sueño que están teniendo en que flotan. Es decir, la ingravidez de la caída en el sueño A, provoca que floten en el sueño B. Ahora bien, en el sueño B están también dormidos, y hay varios niveles inferiores más, C, D, E, etc. Lo que no entendí es, si lo que pasa en A determina lo que pasa en B, porqué lo que pasa en B no determina lo que pasa en C, es decir, si en B flotan porque se caen en A, ¿porqué en C no se nota que están flotando en B?

        • Enrique J.
          2010/12/28 en 19:53

          Yo no he dicho que desentrañara todas las claves ni que la película sea un sistema coherente. Digo que la película es más compleja que su lectura literal y que creo que faltan algunas piezas que el espectador debe poner para completar el puzzle. En cuanto a la pregunta creo que la respuesta podría tener que ver con la relación temporal entre los distintos niveles. Pero no tengo ni idea.

          • 2010/12/28 en 20:38

            Mi teoría es que fue un mago.

          • Rq
            2010/12/30 en 20:36

            Sí, es por eso. De hecho, es por eso que en B tardan algo más en flotar (¡y hasta lo tienen cronometrado!). En C el tiempo se dilata aún más, por lo que empezarían a flotar al cabo, pongamos, de 1 semana (dentro del tiempo de ese nivel), y en D, vete a saber, al cabo de una vida (dentro del tiempo de ese nivel). En fin, que esa era precisamente una de las claves para entender lo que está pasando en los diferentes niveles de sueño de la película y para poder cuadrar el desenlace final, donde una persona ha estado toda la vida (en el tiempo de ese sueño) esperando a que vengan a rescartarle, tanto tiempo ha permanecido en es nivel, que ya empieza a dudar de que esa idea sea cierta. Y bueno, el nivel último sería precisamente allí donde el tiempo no existe. En fin, que ver la película y acabar preguntando eso es precisamente no haber entendido la trama. Claro está que incluso entendiéndola puede no gustar. A mí me gustó. Y eso que no soy muy de ciencia ficción. Quizás por eso 🙂

            • 2010/12/31 en 12:06

              Supongo que «a mí me gustó» está entre las diez o doce frases más indiscutibles de la dialéctica. Tiene una respuesta sencillísima, claro: «Pues a mí no». Conste que no lo digo como crítica: en el fondo, casi todas las discusiones se pueden remitir a estos dos extremos opuestos de diálogo…

          • Rq
            2010/12/30 en 20:45

            La verdad es que a mí me encanta eso de los sueños. Cuando una sueña una vida entera y al despertar se da cuenta de que todo eso el cerebro lo ha trajinado durante el tiempo que duraba la siesta. Una pasada los sueños. Uy… ¿Por qué siento como si empezase a fallar la gravedad bajo mis pies ahora mismo? ;DDD ¡Feliz 2011!

  9. Enrique J.
    2010/12/27 en 21:02

    Bueno, la película tiene más “historia” que la aparente aunque es cierto que tampoco cuenta nada y lo interesante de la misma es el reto de mental de averiguar qué es lo que está pasando realmente y a quién le están haciendo el “origen” en realidad y… y hasta aquí puedo leer. Sólo añadir que la película parece que tiene un falso final abierto ya que si uno ha estado atento a las pistas sólo hay una explicación posible a todo el embrollo.

    Aunque para gustos… yo el otro día fui a ver Tron y me gustó. 😀

  1. 2010/12/27 en 21:12
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