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Papá Noel es italiano

2010/12/23

Estos italianos desafían toda adjetivación. No hay nada que no se apropien. Marco Polo (del que tampoco consta, lo que se dice constar, que estuviera alguna vez en China) les roba los espaguetos a los mandarines. Una anotación de bautismo seguramente falsificada convierte a Cristóbal Colón en italiano. Américo Vespucio le birla América a Colón, y el 12 de octubre se celebra el día de Italia en Nueva York… Y nos sorprendemos de que voten a Berlusconi. Ahora me entero de otra usurpación. Copio de  La palabra del día, de Ricardo Soca (atención al párrafo que va en negritas y subrayado):

El viejecito de ropas rojas y barba blanca que vemos en vísperas de Navidad en los shoppings de todo el Ricardo Socamundo, se ha convertido en ícono cultural de la sociedad de consumo del tercer milenio. El sonriente personaje, que encanta a los niños, fue forjado a lo largo de los últimos diecisiete siglos, basado en la historia de un obispo que vivió en el siglo IV.
     La ciudad de Mira, en el antiguo reino de Licia, actual territorio de Turquía, tuvo un prelado llamado Nicolás, célebre por la generosidad que mostró con los niños y con los pobres, y que fue perseguido y encarcelado por el emperador Diocleciano. Con la llegada de Constantino al trono de Bizancio —ciudad que con él se llamó Constantinopla—, Nicolás quedó en libertad y pudo participar en el Concilio de Nicea (325). A su muerte fue canonizado por la Iglesia católica con el nombre de san Nicolás.
     Surgieron entonces innúmeras leyendas sobre milagros realizados por el santo en beneficio de los pobres y de los desamparados. Durante los primeros siglos después de su muerte, san Nicolás se tornó patrono de Rusia y de Grecia, así como de incontables sociedades benéficas y, también, de los niños, de las jóvenes solteras, de los marineros, de los mercaderes y de los prestamistas.
     Ya desde el siglo VI, se habían venido erigiendo numerosas iglesias dedicadas al santo, pero esta tendencia quedó interrumpida con la Reforma, cuando el culto a san Nicolás desapareció de toda la Europa protestante, excepto de Holanda, donde se lo llamaba Sinterklaas (una forma de san Nicolás en neerlandés).
     En Holanda la leyenda de Sinterklaas se fusionó con antiguas historias nórdicas sobre un mítico mago que andaba en un trineo tirado por renos, que premiaba con regalos a los niños buenos y castigaba a los que se portaban mal.
     En el siglo XI, mercaderes italianos que pasaban por Mira robaron reliquias de san Nicolás y las llevaron a Bari, con lo que esa ciudad italiana, donde el santo nunca había puesto los pies, se convirtió en centro de devoción y peregrinaje, al punto de que hoy el santo es conocido como san Nicolás de Bari.
     En el siglo XVII, emigrantes holandeses llevaron la tradición de Sinterklaas a los Estados SantaUnidos, cuyos habitantes anglófonos adaptaron el nombre a Santa Claus, más fácil de pronunciar para ellos, y crearon una nueva leyenda, que acabó de cristalizar en el siglo XIX, sobre un anciano alegre y bonachón que en Navidad recorre el mundo en su trineo, distribuyendo regalos.
     En los Estados Unidos, Santa Claus se convirtió rápidamente en símbolo de la Navidad, en estímulo de las fantasías infantiles y, sobre todo, en ícono del comercio de regalos navideños, que anualmente moviliza miles de millones de dólares.
     Esta tradición no demoró en cruzar nuevamente el Atlántico, ahora remozada, y en extenderse hacia varios países europeos, en algunos de los cuales Santa Claus cambió de nombre. En el Reino Unido se le llamó Father Christmas (papá Navidad); en Francia fue traducido a Père Noël (con el mismo significado), nombre del cual los españoles tradujeron sólo la mitad, para adoptar Papá Noel, que se extendió rápidamente a América Latina.

Ya ven.

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  1. Fernando del Valle
    2010/12/23 en 21:07

    Lo que poquita gente sabe es que Papá Noel mandó destruir una de las 7 maravillas del mundo; el templo de Artemisa.

    PD: Qué fastidio tener que añadir ahora la coletilla (maravillas) “del mundo antiguo”.

    • Enrique J.
      2010/12/29 en 09:20

      Por desgracia ahora sí, antes el nacionalismo no era tan descarado. Pero no sólo es la educación, tendrías que leer a alguno en el Heraldo de Aragón… Yo creo que se masturban con fotos de la estatua de Juan de Lanuza (otro símbolo del nacionalismo de por aquí) o leyendo los fueros de Jaca. En todos los sitios cuecen habas y por aquí borrajas que es más de la tierra. 🙂

  2. Enrique J.
    2010/12/23 en 12:12

    Ja, lo que los italianos no saben (que sí lo saben pero forman parte de una confabulación internacional para negarlo todo) es que esos mercaderes italianos hablaban en catalán, al igual que el tal Marco Polo y Leonardo DaVinci. De hecho, es el latín el que proviene del catalán.

    http://www.lavanguardia.es/libros/20101213/54086256947/jose-luis-espejo-la-moreneta-inspiro-a-leonardo-da-vinci-la-sonrisa-de-la-gioconda.html
    José Luis Espejo: “La Moreneta inspiró a Leonardo da Vinci la sonrisa de
    la Gioconda”

    Abrazos!

    • 2010/12/23 en 13:00

      Desgraciadamente, anda que no hay ejemplos de estupidez nacionalista por todas partes; siempre arropada en la ignorancia. Nos cabe el consuelo de que dentro de nada será aún peor, porque la manipulación de la Historia se ha hecho general y, seguramente, irreversible a plazo medio… Luego, claro, la pregunta es inevitable: ¿quién os mandó firmar el compromiso de Caspe?

      • Enrique J.
        2010/12/28 en 11:25

        El Compromiso de Caspe fue una votación democrática entre todos los ciudadanos de los “tres” reinos. ¿O va a ser mentira lo que les enseñan a los infantes aragoneses de que aquello fue la demostración de “nuestro” natural caracter democrático? :DD

        Triste consuelo. :-/

        • 2010/12/28 en 13:15

          ¿De veras os han enseñado eso? Caramba, caramba.

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