Inicio > General > Morente

Morente

2010/12/17

No soy experto en flamenco: ni siquiera distingo bien los palos, ni puedo afirmar que lo haya escuchado mucho. En su momento compré —como tantísimos progres de la época— la antología de la caja negra, e hice un esfuerzo por aprender un poco. Muy poco (esfuerzo) con poco (resultado). Solo recuerdo que me gustabaAntologia1957r muchísimo Bernardo el de los Lobitos. Llevo años sin sacar ninguno de esos discos de su estuche.

Sería, pues, bastante necio que me apuntara al luto general por la muerte de Morente, cuya obra apenas conocía y en cuya personalidad o biografía jamás me habían interesado. Hubo un momento, hace quizá un par de añosPointing up, en que estuve tratando de convencer a Montxo Armendáriz de que tenía que rodar una versión de Carmen (la de Mérimée, sí) en que el énfasis narrativo no recayese en la Cigarrera, sino en don José Lizarrabengoa, el ingenuo navarro que se deja quemar en la pasión del Sur, en una reencarnación de aquellas puellae gaditanae que ya encandilaban a los romanos cuando nos invadieron (y a los cartagineses Estrella Morenteantes, cabrá suponer; y a los fenicios). Pensaba yo que Montxo, tan navarro, era el cineasta ideal para introducir este sesgo en la historia; y, además, también tenía elegida a la protagonista, la Carmen que nadie ha encontrado nunca, o no al menos en el cine: Estrella Morente. (Hay fotos mucho mejores de ella, pero he escogido esta por la intención de engaño que trasciende: postura forzada, vestimenta sin gracia ni gusto, mirada al bies, como no queriendo enterarse de que los hombres se desmoronan a su alrededor, como disimulando su poder de seducción y trampa. Carmen, pues, en esta foto, más que Estrella Morente.)
     A lo que íbamos: conocía mejor a Estrella Morente que a su padre, Enrique, pero las galas funerarias me encendieron la curiosidad: miré en Spotify y me salió una enorme cantidad de cosas de Morente, incluido el álbum que estaba buscando —porque lo había oído poner por las nubes—, es decir Omega, un trabajo sobre poemas de Federico García Lorca y canciones de Leonard Cohen. Lo escuché entero un par de veces. El resultado musical es soberbio, desde luego, y entiendo bien que esta obra se haya convertido, desde su presentación en 1996, en una piedra angular del flamenco moderno. Les digo a ustedes, incluso, que a mí, que soy antilorquiano desde pequeñitoPointing upPointing up, me parece que Morente ha añadido al estro de su paisano una interpretación, una glosa musical, muy superior al texto poético. Escúchese usted «La aurora de Nueva York», por ejemplo, donde Lorca no dice más que trivialidades retorcidillas según el patrón surrealista, que Morente transforma en observaciones desgarradas de una verdad demostrable… Otro trabajo impresionante es «Ciudad sin sueño», donde Morente resuelve con agilidad, con voz que baila, el casi insoluble problema rítmico de poner música a versos libres sin rima ni métrica regular. (Sí, ya lo sé: también podría hacerse desde el jazz, pero aquí, en la música española, no creo que haya más modo que el flamenco para conseguirlo.)

Son inevitables, estos despistes, sobre todo con los contemporáneos; pero, qué duda cabe, a pesar de mi ignorancia, tienen razón, esta vez, los admiradores fúnebres.

Pointing upQué barbaridad: tengo la noción del tiempo completamente trastrocada. Habida cuenta de que la Carmen de Vicente Aranda es de 2003, y que yo dejé de darle la lata a Montxo cuando supe que esa nueva versión iba a rodarse —lo cual excluía cualquier otro proyecto sobre lo mismo—, solo me queda admitir que me equivoco, que mi brillante idea surgió hace lo menos ocho años.

Pointing upPointing upNota número 19 a Cantata Soleá, primer libro publicado de este humilde servidor de ustedes: «Preciosa tocando viene… No tendría yo diez años el día en que requerí de mi madre que me explicara el senti­do de tan oscura frase. Cuando se puso en mi co­noci­miento que “luna de pergamino” significaba “pandereta”, me llevé un dis­gusto que todavía no he logrado superar — y que enmohece mis relacio­nes con Lorca.

Anuncios
  1. Enrique J.
    2010/12/18 en 16:31

    Voy a poner una nota absolutamente frívola porque hoy me siento cruel y desalmado: puestos a morir no hay mejor momento para un músico que la campaña de navidad.

    A ver si mañana me levanto de mejor humor.

    • josep m. fernández
      2010/12/18 en 17:10

      Enrique: habida cuenta sobretodo de que salvo Omega ningún otro disco suyo superó las 50.000 copias.

      • Enrique J.
        2010/12/19 en 09:05

        Cruel, desalmado e injusto. 😦

  2. ramonbss
  1. No trackbacks yet.
Los comentarios están cerrados.
A %d blogueros les gusta esto: