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Desconocidos casi íntimos

2010/11/23

Me pongo en Spotify una ración abundante y variada de Guillermina Motta. La busco en Wikipedia [¡Anda! ¡Le llevo siete meses nada más!]. Me pongo a chapotear en sentimentalidades, como solemos los viejos. Pienso en toda estas personas a las que me habría gustado conocer, que estuvieron siempre a un amigo de distancia (no más), pero cuyo teléfono nunca tuve. Recuerdo aquel viaje a Lisboa con Emma Cohen en el asiento contiguo del Caravelle, sin pGuillermina Mottaoder decirle «hola, qué bien me caes, chica, qué bien me caes» (luego, años después, en su época con Juan Benet, sí que la traté algo, sí que cenó en casa alguna vez). Recuerdo una tarde en un local de Tuset, con Guillermina a dos mesas de distancia, hablando con alguien que bien podría haber sido Enric Barbat. Recuerdo dos palabras cambiadas con Joan Manuel Serrat en la presentación de un libro en el Bocaccio de Madrid. O las dos veces que me crucé con Pepa Flores por las calles altas de Altea (yo, que la había atendido, de pequeñita ella, cuando actuó en la I Salón de la Infancia de Madrid, no sé si en 1960 o 61). O esto de que no haya habido modo de charlar un día con Juan Marsé, habiendo estado sentados cuatro o cinco noches a la misma mesa. Y etcétera. (No muy largo etcétera, en realidad: los años de Alfaguara me pusieron un rato junto a casi todo mi gente de los afectos artísticos y literarios.)

Pero volviendo a Guillermina, que es a quien tengo en los oídos en este momento, chapurreando el inglés: ¿No encontraré modo de contarle nunca —ni siquiera cuando ya de igual— lo mucho que me gustó, ella entera, su cara, sus movimientos, su voz, su actitud, sus ocurrencias, incluso algo que no estoy capacitado para juzgar, pero que en su caso concreto me parece muy bello: su catalán? Pues no. Ahora que, según Castellet, se han hundido todos los puentes entre Madrid y Barcelona, habrá que renunciar a la comunicación para siempre. Jo.

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  1. José Luis Moreno-Ruiz
    2010/11/23 en 10:33

    ¡Caramba! Al mentar a Enric Barbat me has traído el recuerdo de una gran canción, de entre las suyas, que voy a buscar ahora mismo: “Polítics de saló”. Me parece que podría tener eso a lo que dicen “plena actualidad”.
    ¡Qué gusto da, a veces, ir siendo ya viejo!
    JL

    • 2010/11/23 en 16:48

      Supongo que no lo has encontrado, porque no lo veo en tu página. En YouTube no parece estar… Y, mira, no te hagas ilusiones: no hay nada, absolutamente nada bueno en la vejez. Está uno vivo, y para de contar.

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