Inicio > General > Nicholson Baker (mediante Ramón García): El antólogo.

Nicholson Baker (mediante Ramón García): El antólogo.

2010/10/28

Escribí lo siguiente, el 31 de diciembre del año pasado:

Así, sin escarbar mucho en la memoria, creo que The Anthologist, de Nicholson Baker, es el mejor libro que he leído en 2009. Sobre él escribí lo siguiente a una editora muy principal (tacho su nombre, claro):

«Bello como el ruido que hace la puerta de un Infinity azul pálido al cerrarse en un parquin de gravilla con vistas al mar.» Y cosas así.

He disfrutado considerablemente leyendo The Anthologist, *****, y me habría encantado decirte que me pongo mañana a traducirlo, pero no. Es un libro sobre la lengua inglesa que no puede traducirse a la lengua española.

Al principio pensé que se podrían dejar en inglés los ejemplos, irlos explicando en la traducción, lograr que el lector hispanohablante aceptase el hecho de estar leyendo un texto escrito en y para otra lengua, necesitado no solo de traducción, sino también de explicación. Y, bueno, me estuve aferrando a esa débil posibilidad hasta el capítulo 14, cuando ya queda poquito para el cierre, y Baker se mete a fondo en el tema que apasiona al narrador y dedica nueve páginas de ejemplos poéticos a demostrar que el pentámetro yámbico —el metro predominante en la poesía inglesa— no tiene en realidad cinco beats, como su nombre indica, sino seis, porque hay que contar el descanso al final de cada verso.

Alrededor de las meditaciones poéticas (seis décimas partes del texto) hay una historia muy sencilla, incluso romántica, con toques ambientales muy buenos y con las habituales observaciones insólitas de Baker: su detención en el detalle que los demás obviamos, su enorme talento para hacer que el lenguaje describa lo que nunca antes había descrito, porque nadie lo había captado.

Una pena, de veras. Una pena.

A renglón seguido recibí vía Facebook un comentario de Valerie Miles, directora editorial de Duomo ediciones (que pertenece al grupo italiano Mauri Spagnol y que tiene intervención directa en la versión hispana de la revista Granta  (incluida su célebre lista de grandísimos escritores jóvenes españoles)), en que me anunciaba la publicación de The Antologist en versión española de Ramón García. Lo cual me pareció plausible y disfruté aplaudiendo.

El antólogo, en efecto, me llegó hace cosa de tres semanas, en muy mal momento para que le echase el merecido vistazo a fondo (por eso he tardado tanto en comentarlo). Confirmemos, de entrada, que me parece digna de todo elogio una decisión editorial como esta, de difícil cumplimiento en lo literario y de pluscuamdifícil cumplimiento en lo comercial. Duomo no necesita hacer nada más para granjearse mi admiración y respeto. Sobre el resultado literario tampoco tengo muchas dudas: Ramón GarcíaSeñalando ha captado muy bien el gracejo estilístico de Baker y lo refleja con soltura y precisión en castellano. El problema de los ejemplos poéticos, en cambio, no está resuelto, por la sencilla razón de que no puede resolverse: el lector hispanohablante que no conozca el inglés tendrá que hacer un notable esfuerzo de adaptabilidad y empatía para no olvidar que los versos en español que se le están proponiendo son meras herramientas para que pueda entenderse de qué habla Baker, pero en modo alguno reflejan ni traducen nada que exista en la vida real (porque la métrica inglesa difiere notablemente de la española). Ello, claro, va en detrimento del placer de lectura, haciendo que el desnivel entre partes fundamentales del original y su traducción sea aún mayor de lo que inevitablemente suele ser. ¿Es lástima? No, no es lástima: está muy bien que DuomoSeñalandoSeñalando haya hecho este esfuerzo casi experimental por traducir un libro intraducible, permitiendo que el lector ignorante del inglés pueda disfrutar al menos en parte de este prodigio del ingenio lingüístico y literario que se llama Nicholson BakerSeñalandoSeñalandoSeñalando… (Esta traducción, por cierto, debería ser objeto de reflexión y análisis para los traductores literarios más sesudos, siempre que puedan procurarse también el original inglés, claro.)

[Solo he encontrado una reseña del libro: en ABC, de Rodrigo Fresán, elogiosísima, pero sin comentario sobre la traducción española. (Véase en este mismo blog la entrada Los traductores no existen.)]

Señalando Ufano error, por cierto, hoy en día, con los buscadores de datos funcionando todo el tiempo como duendes estajanovistas, el de utilizar nombres públicos no localizables. ¿Qué hago, colega y colombroño Ramón, si quiero localizar tus antecedentes? Porque en tu caso, además, la tarea se complica por la existencia de otro Ramón García cuya campanera fama nunca igualarás, mientras sigas dedicándote a empeños culturales. Ponte al menos el segundo apellido, hombre. El problema de los apellidos amuchedumbrados no se plantea solamente en España —Dupont, Smith—, pero creo que es especialmente grave aquí. El ránquin resulta abrumador:

García

3 060 259

Fernández

1 917 752

González

1 915 821

Rodríguez

1 910 010

López

1 795 530

Martínez

1 722 399

Sánchez

1 682 079

Pérez

1 607 166

(Total de españoles que lleva alguno de estos apellidos en primer lugar, en segundo o en ambos.)
Si a esto se añade que los ramones somos 146 576 Figúrense.

SeñalandoSeñalando Valerie: ya puestos a traducir lo intraducible, podrías atreveros con Finnegans Wake. Liana Macellari, la segunda mujer de Anthony Burgess, lo hizo al italiano, si mal no recuerdo. (¿O fue el Ulises? Qué memoria más mala se me está poniendo.)

SeñalandoSeñalandoSeñalando Una de cuyas novelas, dicho sea de paso, yo tuve el divertidísimo placer de traducir: Vox (Alfaguara, Madrid, 1992); un libro casi porno, o porno del todo, no sé —ya comprenderán que la valoración a este respecto depende del carquerío de cada cual—, en el que Baker alcanza máximos de malabarismo literario. Fue en esta traducción cuando inventé lo de «dulcijas» para nombrar los pechos femeninos.

Anuncios
  1. Valerie Miles
    2010/10/30 en 18:31

    En la edición de Duomo, en la sección “notabene”, el lector encontrará los poemas en la versión original inglesa. Pensamos que se enriquece la experiencia si el lector tiene la posibilidad de leer la voz de Chowder en la maravillosa traducción de Ramón García, y la oportunidad de leer los poemas en la versión original también si quiere. Así puede contrastar la traducción con la versión original. El lector tiene, con la edición de Duomo, todo: la voz de Chowder en español, los poemas traducidos al español y los poemas en el inglés original. La siguiente novela de Baker vuelve a ser de alto voltaje. Su título es The House of Holes. I kid you not. Un abrazo, Valerie

  2. 2010/10/29 en 10:12

    Hay lectores capaces de subirse a las cimas literarias, pero no muchos, no suficientes para sostener un mercado de alta calidad (me parece). Una novela sobre el gaélico no creo que pueda ser muy apreciada en español, pero muchas veces -casi siempre- nuestros intereses e inclinaciones minoritarios nos abren magníficos caminos reales de gozo. Gocemos lo que podamos.

  3. Himar
    2010/10/28 en 18:03

    Me recuerda a cuando leí en español “La boca pobre”, novelita en gaélico en el original que en buena parte trata sobre el mismo idioma gaélico. Me divertí mucho leyéndola, aunque tuve la triste certeza de que me perdía muchas cosas.

  4. carlos maiques
    2010/10/28 en 17:59

    Intentaré pillarla en inglés, entonces. Como mi desconocimiento de la técnica lírica en inglés es comparable a lo que sé de las ballenas -pero no impidió que disfrutara de Moby Dick en su momento- algo aprenderé mientras tanto, de Chowder y otros. Un autor muy disfrutable este Nicholson Baker. Un saludo y gracias de nuevo.

  5. carlos maiques
    2010/10/28 en 13:51

    Recuerdo la interjección “cuj”, y toda las parrafadas para explicar malentendidos o dudas. Y algo que decía ella sobre ser absorbida por un reactor y quedar como una estela de millas y millas de gotas de sangre congelada sobre las nubes. Me encantó ese libro. ¿A pesar de todo, recomienda su compra?¿O debe ser en inglés, o mejor, los dos? Gracias

    • 2010/10/28 en 17:39

      Pues, hombre, está claro que sí recomiendo su compra, siempre que no pueda usted leerlo en inglés, o que le apetezca ver el resultado de la traducción al español. Es una novela excelente desde cualquier punto de vista que se mire. Hay que tener mucho valor para escribirla, y no menos para traducirla…

  1. 2010/10/28 en 11:43
Los comentarios están cerrados.
A %d blogueros les gusta esto: