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Digital y analógico y plateado

2010/09/15

Estoy oyendo hablar de cámaras (fotográficas) digitales y cámaras analógicas. Este último adjetivo está convirtiéndose rápidamente en «lo contrario de digital», y se aplica a cualquier aparato que antes funcionaba por determinados mecanismos puretas y lentorros y ahora se nos ha vuelto moderno y célere. (Aquí tienen ustedes una explicación de los sistemas digital y analógico.)

No está nada claro que podamos hablar de cámaras fotográficas «analógicas», porque los aparatos antiguos reproducen la imagen por medio de un proceso fotoquímico muy fino y delicado —hasta sutil en cuanto a las posibilidades de control que ofrece—, pero en modo alguno electrónico: se juega, en realidad, con la reacción a la luz de una suspensión de bromuro de plata presente en la película. Los franceses han resuelto el problema recurriendo al término argentique (que contiene plata). Como ellos, además —por motivos más o menos válidos, según quién los mire—, han rechazado «digital» y hablan de sistemas «numéricos», resulta que la parejita de palabras tiene el triunfo asegurado entre los hablantes: argentique contra numérique. Perfecto, no me digan: que se besen.

En español podemos decir «argéntico»Señalando,  aunque digital y argéntico no casen tan bien como sus parientes franceses; de hecho, si buscamos «fotografía argéntica» en Google, la encontraremos en abundancia… No obstante, el instinto lingüístico me dice que el término no va a prosperar en nuestra lengua: argéntico es feo, suena cursi o pretencioso, no se entiende a qué viene (porque muy pocos hispanohablantes ¡ay! verán su relación con «plata», que en francés, en cambio, se dice argent). Tendremos, pues, me temo, que resignarnos al disparate técnico de lo analógico. Háganse las cámaras analógicas.

Es que el idioma, a veces, nos da unos disgustos imparables: no hay nada que hacer, no hay modo de frenar algunos absurdos. [Por ejemplo: ¿cómo puede sonarnos una cara? Suenan los nombres, no las caras; pero no hemos creado una expresión cómoda para indicar que creemos reconocer un rostro, aunque aún no lo hayamos localizado bien en la memoria. Así que, hale, nos suenan las carasSeñalandoSeñalando, cuando en las caras —es bien sabido— solo los tortazos generan sonidos.]

Señalando Está en el DRAE: ‘1. adj. Quím. Se dice de los óxidos y sales de plata’.
SeñalandoSeñalando DRAE no admite aún este ensanchamiento de sentido: ‘sonar […] 5. intr. coloq. Dicho de una cosa: Ofrecerse vagamente al recuerdo como ya oída anteriormente. No me suena ese apellido.’  Oída, pues, no vista. Pero no se acongojen sus mercedes, porque en los últimos tiempos no hay desafinación lingüística que la Academia no acabe cohonestando.

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  1. Vicente
    2010/09/17 en 20:49

    Se podría decir cámaras químicas contra camaras digitales, o cámaras de celñuloide contra cámaras electrónicas.

    • 2010/09/18 en 06:57

      Claro está que cualquier nombre sería posible, si a los hablantes les diera por imponerlo, con su extraña voluntad colectiva; y ello a pesar de que, como bien sabes, «química» y «de celuloide» no serían aplicables a la cámara, sino a la película. Saludos.

  2. Ramón M. q
    2010/09/17 en 03:47

    Las palabras no sé, pero las letras “volan” … me parece precioso… más bonito que esas palomas urbanas que eran blancas pero que ya son grises de tanta…

    ¡¡Una impresora de espuma!! Qué literatura más higienica, qué blandos libros no se podrían editar con ella…

    Pero no, los libros tienen que seguir siendo robustos…, Así cuando no queden lectores se les pueden encontrar otros usos

    Así a ojo, más de la mitad del mostrador podría perfectamente pensarse, sin demasiado error, que son libros de poesía… pero, por otro lado, parecen voluminosos, y los de poesía suelen ser cada vez más delgaditos (la maldita talla 36, again), así que deben de ser de ensayos… o las pobres enciclopedias que ya nadie compra ni lee porque pa qué con los wiki wiki… (cómo cambian los tiempos… aquellos redactores ilustrados del saber, y ahora cualquiera de nosotros, mesocráticos con mucha ilusión, podemos redactar un artículo incluso plagadito de lugares comunes y errores… Yo desistí muy pronto desde que comprobé que ya habían wikipediado a mi Nastassja Kinski… no doy pa más… cosas como Shakespeare me quedan grandes…

    ¡¡A las ricas pompas de jabón!!
    (que son de mi condición)

  3. 2010/09/16 en 19:05

    No me parece que así sea, Himar, pero no hay seguramente materia más opinable y menos demostrable que esta.

  4. Himar
    2010/09/16 en 13:24

    Pero es que el sentido de ‘sonar’ que se aplica cuando dices ‘me suena esta música’ ya es distinto al significado original del verbo sonar…

    Para mí es una adaptación elegante e incluso hermosa para expresar una sensación (me suena mucho este sitio, me suena su cara).

  5. Ramón M. q
    2010/09/16 en 01:05

    Y yo me pregunto (a mi mismo, claro): ¿Qué es una palabra sola sino una prostituta tirada en un andén por una banda de gansters o una cucaracha superviviente a un holocausto nuclear?

    A las palabras, tras aquellos primeros gruñidos de cueva, aunque le jodiera a Cela (odiaba la redundancia esa de “medio ambiente”) y a algunos más, les gusta ir en grupo… así que no veo problema en llamarlas a una “cámara con diafragma, obturador, lentes, zoom, fotómetro, monitor LCD y sensor endentro dellas”, y a las otras “cámaras con diafragma, obturador, lentes, zoom, fotómetro y película endentro dellas”. Joder que es que semos muy vagos y lo queremos todo mascaito y condensao, como si tuviéramos algo importante que hacer, realmente.

    Otra cosa es que nuestro interlocutor se haya largado aburrido a la mitad del enunciado descriptivo… Pero ese no es nuestro problema… Desde que existe internet la comunicación no exige por cujons un receptor… ¿Cuántos blogs habrá por ahí que no lee nadie más que su emisor?… ¿Qué pasa, que ese aislado ser no puede tener derecho a imaginar que se está comunicando?

    Desde mi point of view yo view que cuando un hipopótamo del África, allá en su charca inmunda, suelta un pedete subacuático se está comunicando con el medio y con el ambiente… y allá el medio y allá el ambiente si reciben el mensaje.

    Por otro lado, me encantan estas diatribas, perdón por usar mal esta palabreja, quise decir estas cuestiones sobre los usos linguísticos que usted de vez en cuando propone… las de Lázaro Carreter también eran algunas muy amenas. Qué chungo cuando ya no queden sobre la tierra gentes como ustedes y el lenguaje quede en manos de las actuales y sucesivas hordas de primates que van poblando nuestras calles mirando cada vez con más gustito la llamada de los árboles…

    Tarzán sí que no tenía problema con estas cosas, por otra parte, su aaaaah era aaaaah y punto, sujeto, verbo y predicado, cualquiera le decía al bravo salvaje que aquello suyo era una onomatopeya del dolor, o una estridente interjección… luego ya se metió en berenjenales con aquello del ankawüa, Chita, ankawüa… y hasta nuestros días, mísmamente.

    Cuidao con el hombre mono…, qué cosas tiene.

    PD.- Otra cosa muy distinta a la comunicación es querer que te escuchen, pero eso ya es de una vanidad eclesiástica.

    • 2010/09/16 en 19:04

      Es muy difícil responder a tus tiradas, Ramón: ya te lo dices tú todo. 🙂 De todas formas, las lenguas solo están en verdadero peligro cuando se dejan de hablar. Digo yo… Mientras, claro, pueden corromperse mucho, pero siguen tan campantes. A fin de cuentas, nuestras elegantes lenguas romance son una porquería de latín con incrustaciones bárbaras.
      Lo cual no quita para que uno se burle, harto y molesto, de las estupideces y los malos usos que solo se explican por el descuido y la indiferencia.

  6. 2010/09/15 en 14:53

    Supongo que, aunque poco preciso, no sería muy descabellado decir “cámaras tradicionales”. ¿O sí?

    • 2010/09/16 en 19:00

      Bueno, a mí la palabra tradicional no me parece aplicable a algo tan reciente como la fotografía, o al menos no perfectamente aplicable. De todas maneras, el ¿problema? acabará solucionándose solo, porque dentro de unos años la fotografía sobre emulsión de bromuro de plata habrá desaparecido de la memoria de los hombres… 🙂

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