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Quid pro quo

2010/08/27

Las seis y pico: me meto en la bañera, sin gran dificultad (lo difícil es salir, aunque voy mejorando). Nada más sentarme descubro que me he olvidado en el dormitorio el recado de leer —el libro de Patricio Pron, las gafas—, encima de la cama, es decir a distancia inalcanzable. Mala suerte. Tendré que limitarme a un metisaca higiénico. Por entretener el intelecto en algo, leo la etiqueta de una botellona de Lactovit que hay en la repisa, tamaño damajuana, más o menos. Dice: «activá las defensas de tu pie». Bueno. Qué raro.
   No me sorprende mucho que la invitación vaya en argentino. Lo que no se les ocurra para llamar la atención, a los jóvenes publicitarios; y para inventarse «nichos» de demanda… Este gel de baño se vende, por ejemplo, en el Mercadona de Pozuelo de Alarcón, Castilla, Spain, pero su target es, sin duda, la colonia de argentinos cojos residentes en España y necesitados de que sus pies mantengan en estado de máxima alerta todas las defensas. Vale.
   Pero, vamos a pensarlo bien, ¿qué es esto de que los pies tengan defensas? ¿Contra qué? Contra los hongos piscineros, por ejemplo. Sí, pero bl-12¿en un gel de baño que yo, además, utilizo para lavarme el pelo? Empiezo a indignarme. ¡Camelo, asqueroso blablá, estafa! ¿Cómo se atreven a mentirme de este modo, a mí y a todos los honrados consumidores hispanohablantes? ¿Dónde piensan poner los límites de la engañifa comercial?
   Releo atentamente la etiqueta, para confirmar. Sí. Una tipografía rara. Sin gafas, la a final de «activa» parece llevar una tilde; y donde he leído «pie» tendría que haber leído «piel», porque eso es lo que pone: ACTIVA LAS DEFENSAS DE TU PIEL.
   También es un camelo, pero, reconozcámoslo, un poco menos ofensivo.

Solo quería aportar este ejemplo de los cabreos que podríamos evitarnos, a veces, si leyésemos bien lo que escriben los demás. Me he levantado sermonero, hoy.

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  1. Liu
    2010/08/30 en 17:46

    😉

  2. 2010/08/30 en 17:37

    Vale. Yo es que aprendí a leer en el Billiken. Pero me alegra que mi maciza desnudez te inspire tanto. Y no conozco a nadie menos lacaniano (freudiano, de hecho) que yo, que ni siquiera tengo subconsciente, ni inconsciente, ni id, ni como se llame… Pero, en fin: un texto divertido y aleccionador, el tuyo. Abrazo.

  3. Liu
    2010/08/30 en 14:41

    Estimado caballero, le escribe la psicoanalista de Tony Soprano. Como bien sabe, no hay lapsus linguae ni de acción inocentes, de modo que Lacan está siempre al acecho y encuentra en su post un auténtico botín interpretativo. ERGO: cuenta usted que tempranito por la mañana se deja las gafas y “el recado de leer”, des-ventura (;-)que usted solo descubre mientras está (se colige) desnudo dentro de la bañera. En la doble desnudez cuerpo -intelecto (las gafas distraídas) su inconsciente empieza a expresarse libérrimamente. Se deja a un argentino -Pron– cuyo libro habla de “personas que afean y arruinan” el mundo y lo primero que hace usted es coger ¡el jabón! ¿Se siente culpable de afear y arruinar al mundo? ¿Cree que afean o arruinan sus poemas y novelas el mundo? Su inconsciente activa sus propios mecanismos de defensa y… sin ceder a lo irracional y “por entretener el intelecto en algo”, da en leer la etiqueta del gel. Tras haberse dejado al argentino A, escritor, encima de la cama, resulta que encuentra en su propio baño a ¡¡¡OTRO ARGENTINO!!!, esta vez publicista, agazapado en el texto de la etiqueta de uno de esos geles que prometen acabar con todas las bacterias y “mejorar las defensas”. Del pie, justo cuando usted anda así asá.

    Siendo usted escritor y antaño reputado publicista, diría que su inconsciente empieza a traicionar cierto resquemor ante una patente invasión de argentinos, que ya inspiran un justificado recelo tras abochornar al mundo con un anuncio de Coca-Cola abusivamente democrático (“Para los jóvenes, para los viejos, para los alegres, para los tristes…”). Aduce: “¿qué no se inventarán para llamar la atención e inventar “nichos” de demanda?” Cierto: así, el nicho de “escritores argentinos afincados en España” o “el nicho de escritores publicistas” como Saccomano o el ciertamente singular Fogwill. O el nicho de bellas escritoras argentinas como Pola O.
    Está indignado, pero la razón no le dejará arremeter contra Pron – su libro “es bueno”, afirma usted lacónicamente en respuesta al comentario de una lectrice solidaria que decide llamarlo “Pons”—ni contra Fogwill –acaba de morir – ni contra Pola –es usted incapaz de denostar a una mujer guapa—: se la carga el publicista argentino fantasma:
    “¡Camelo, asqueroso blablá, estafa! ¿Cómo se atreven a mentirme de este modo, a mí y a todos los honrados consumidores hispanohablantes? ¿Dónde piensan poner los límites de la engañifa comercial?”. HISPANOHABLANTES, ahí tenemos la palabra clave. Y “engañifa comercial”, pues ésa es su acusación: la “colonia de argentinos” cojos y residentes en España no pueden consumir la cantidad de autores argentinos que astutamente publicitados (“comprá”, “vení”, “la concha de tu madre”) invaden los mercadonas –digo librerías—españoles.
    Luego de descargar su ira inconsciente, milagrosamente sosegado sus ojos atinan a leer bien, en correctísimo español, la publicidad del jabón: “activa las defensas de la piel”. Es toda la epidermis que cubre su (macizo) cuerpo español la que queda protegida por el castellano del que hace gala en el post y en sus obras (naturalmente magnas). Y, por más malo que sea el texto, es español. Menos ofensivo. Ama el país Argentina, con sus paisanos. ¿Por qué no se vuelven Pron & Cía a su país? Un misterio, como el país mismo.

  4. Ramón
    2010/08/30 en 01:21

    Por otro lado, y ahora que caigo, no es que parezca usted ese adolescente del Parque Diplomático… es que lo es… (Al menos tal y como concibo yo la vida, que cantan que pasa, pasa, pero non tanto)

    Salud, toda.

  5. Ramón
    2010/08/30 en 01:17

    Upps, esa coma otra vez donde no debe es fruto de la desgana que le decía y las pocas miras, no iba con guasa tozuda…

  6. Ramón
    2010/08/30 en 01:14

    Ya esto suena a cachondeo por mi parte, Don Ramón, o a que no leo con detenimiento sus enlaces, cosa que, por mi pesadez, no creo que pueda considerarse cierto. Voy a intentar ausentarme una mijita de este su plácido rincón a ver si retomo un poco de airecillo neuronal que es que igual internés me tiene sorbido el seso con eso de que todo es a golpe de ratón y en ese nivel zoológico se queda uno… Es broma, claro, esta su linda casa no la dejaré de visitar por culpas propias…

    Sus correcciones (que no sus manías), sobre mis numerosos deslices ortográficos y más aun gramaticales, (me gustaría cuidar más algunas cosas pero confieso que me puede siempre la desgana, sobre esas cuestiones), me resultaron, y aun me resultan, muy edificantes en cada ocasión que quiso usted perder su tiempo haciéndome notar alguna impericia signográfica … y tiene eso su mérito dado lo mucho que siempre me hororrizaron los perfeccionistas del lenguaje, escrito u hablado, como aquel memorable centurión romano de la Vida de Brian…

    Será quizás porque, como ya le dije una vez, yo hubiese querido tener un abuelo como usted… Y no por repararle en edades, que no le vengo echando a su espíritu jovial más de 25 y a veces parece usted el mismo adolecescente ese del Parque Diplomático, entre peritas en dulce y gozoso paraíso huidizo, sino por esa sapiencia que rezuma usted en casi todo, y harto que está uno hasta de tener amigos tontos… entre los que ser un primo entre los pares…

    Dicho lo cual, no me copie usted más, por favor, mis originales links… ya está bien de robarle al probe…:)

  7. Ramón
    2010/08/29 en 13:13

    Hablando de recados de leer… lás páginas porno que visitaba Borges enfermo de literatosis…

    Por otra parte, las etiquetas de los avíos de baño seguramente sean los bests sellers más leídos del mundo, (pues lectores quedaremos unas cuantas antiguallas pero hacedores de cacas y otros detritus habemus miles de millones) razón de más para que practicasen mejores mimos tanto al fondo como a la forma… Practicar poemas con los ingredientes… excelsa prosa con las indicaciones… épica nórdica con las advertencias… y luego por supuesto que oliese todo chucha madre…

  8. 2010/08/28 en 19:55

    Si puedes, échale un vistazo a la etiqueta en algún supermercado. La tipografía es verdaderamente confusa. Y luego uno, que no conoce la Argentina, pero que siempre ha sido aficionado a ese misterioso país. (Lo de misterioso es por sus andanzas políticas, que jamás entenderé.)

  9. hector
    2010/08/28 en 19:21

    ja,ja,ja. Estas cosas las debería recoger en un librito o algo. “Activá…”, qué tío.

  10. Margarita
    2010/08/28 en 10:00

    Aunque no trate exactamente de lo mismo que su “sermón“, me he acordado de un artículo de Óscar Tusquets:

    “… Llego a un hotel. En la repisa del lavamanos hay un cestito lleno de frasquitos y cajitas; siempre me han gustado estos envases a escala de casa de muñecas, me parecen un detalle, una amabilidad, para el sufrido viajero. Alegremente me meto en la ducha con los frasquitos. Cuando estoy bien empapado me doy cuenta del problema: tengo más de sesenta años –ya sé que esta no es edad para viajar, pero la profesión está muy achuchada–, como es natural tengo la vista cansada, y como es más natural aún, no acostumbro a entrar en la ducha con gafas y cuando intento averiguar qué contienen los frasquitos apenas distingo la elegante grafía milimétrica –aproximadamente de cuerpo 8–, por lo que no tengo idea de si me estoy lavando el pelo con el abrillantador de zapatos” (“¿Demasiado diseño?“, 14-09-2009, de la serie “Diseños atormentantes”, suplemento “Cultura/s“ de “La Vanguardia“).

    http://hemeroteca.lavanguardia.es/preview/2009/10/14/pagina-23/79415029/pdf.html

    • 2010/08/28 en 11:08

      Gracias por referirnos a Tusquets, Margarita. Lo de no ver las etiquetas de los frascos en la ducha de los hoteles creo que nos ha ocurrido a todos los avanzados en edad. Hay una lupa improvisada que suele funcionar: cerrar el puño, dejando un agujerito en medio, y mirar por él. Microscopio anatómico. 🙂

  11. Lectrice égoïste
    2010/08/28 en 09:50

    La lectura de Pons ¿es sobre ese mundo en el que todos desearíamos vivir?; o sea, ¿sin las personas que lo afean y lo arruinan…?

    Espuma, gafas que luchan por mantenerse en su sitio, puente en la bañera dotado de —cómo no— ¡un atril!: ¿este?:
    http://lafemmemoderne.com/maison/294985-Pont-de-baignoire-avec-lutrin.html

    La incógnita es cómo pasar las hojas sin que el libro se llene de maravillosas pompas de jabón.

    • 2010/08/28 en 11:04

      No Pons, ô Lectrice, sino Pron, Patricio Pron; un escritor joven argentino afincado en España desde hace tiempo. Ganó el Jaén, hace poco. Estoy con un libro de cuentos: El mundo sin las personas que lo afean y arruinan. Es bueno.
      Mi abuelo tenía una repisa de bañera, pero sin atril. Andarás por USA, ¿no?

  12. Manuel
    • 2010/08/28 en 11:09

      Cualquier día me doy un fotochopazo y quedo como un juvénculo resplandeciente.

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