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Caracciolo

2010/07/30

Háblase ahora en BABELIA de Pola Oloixarac y sus Teorías salvajes. Reseña de Sabino Méndez, que estuve a punto de dejar de leer por esta frase, la primera del texto: «Cuentan los mejores guitarristas de los sesenta que cuando Jimmy Hendrix se presentó sobre un escenario europeo, después de ver su técnica y la variedad de sus dotes, todos pensaron que iban a tener que espabilarse mucho porque el nivel de exigencia iba a subir desmesuradamente.» (A ver, una pregunta para mis alumnos teóricos: ¿qué me molesta de esta frase, de puro maniático que soy?) (¿Saben vuecencias que llevo meses y más meses sin leer BABELIA, ni ningún otro suplemento libreroeditorial, y no me han salido verrugas en la palma de la mano? ¿O eso era por masturbarse? A uno, con los años cada vez más cortitos, se le entremezclan las amenazas.)
     Aquí hablamos de doña Pola hace ya un tiempo, concretamente el 26 de mayo próximo pasado, como se decía antes.

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  1. rafael
    2010/08/02 en 13:23

    El encadenamiento de perífrasis verbales lo había sentido….pero lo del anacoluto ese…ni de coña. Hubo un tiempo en que quizá lo hubiera presentido aunque no identificado. Ahora ya ni eso.

    Otra asignatura que retomar en vacaciones.

    Salud

  2. Ramón
    2010/08/01 en 13:35

    Aisss… mis fuentes, que son aun más vagas que yo… En este caso me dejé convencer por el gran George Orwell, que la cita en su prólogo a Rebelión en la granja, imagino que tomada de la biografía que mencionas.

    Nos ahorraríamos estas pifias si en vez de contentar egos nos limitásemos a decir, detrás de cada cita, “dicho por algún humano en algún momento y en algún lugar”… pero claro, ¿qué pasaría con todos esos que escriben y hablan y cantan y vociferan creyéndose originales? Los egos son algo importantísimo, y no pue sé lo mismo un agricultor de patatas escondío en su terruño que todo un Lord Byron… los grados intelectuales y todo eso, los escalafones cerebrales.
    Sigamos pues como íbamos.

    En cualquier caso la frase es bien repetible para cualquier tiempo donde se defienda aun la libertad de expresión.

    Siempre me encantaron sus correcciones de maestro condescendiente, Don Ramón, toda mi vida adolecí de profesores más ceporros que los cerdos de la granja de Orwell, a quien, por cierto, ando descubriendo ahora, pasadas las viruelas, de lo muy mal etiquetado que lo tenía… me viene pareciendo de una integridad y lucidez a la altura del gran Camus.

    Y de aquellos cerditos este lechón.

    Ramón

    Saludos veraniegos

    PD.- Otra correción: El libro de Zapico es Litro de versos, no Litros. Unos poemillas de Eladio Orta:

    CACA ANDANTE
    ARTÍSTICAMENTE ILUSTRADA

    Lo lograste
    me dice
    premios literarios
    felicitaciones de delegados culturales
    antologías varias
    críticas en los suplementos
    culturales más influyentes
    presunta joven novia
    mamón rozas el poder
    te has convertido en el arquetipo
    de gilipollas literario

    PRELUDIO, 1999

    callada y triste
    como una niña sin respuesta
    busca la lluvia mi abrazo
    y recorremos la arboleda

    rompiendo versos a pedazos
    escribiendo mal a conciencia
    porque bien ya otros lo hacen
    y no ha ocurrido nada

    tan solo
    han levantado admiraciones

  3. Ramón
    2010/08/01 en 04:51

    Pero… ¿Y del fondo?… ¿Qué decir?… La frase entera es horrible, aburrida, estúpida, parvularia… Digna de una ceporrina Luxía Lecheparriba… Empezar así un texto es como para matar la más paciente lenidad lectora.

    Decía el pajizo Ludwig, en su tractatus ano philosophicus: “Was sich überhaupt sagen läßt, läßt sich klar sagen; und wovon man nicht reden kann, darüber muß man schweigen.” Quicir, según los que traducen estas cosas de gente que parlan raro: “Todo aquello que puede ser dicho, puede decirse con claridad; y de lo que no se puede hablar, mejor es callarse.”

    Recién vengo de un recital poético y ando destrozao de oídos, así que además de los toros no me importaría que se prohibiera también la mala literatura, por un tiempo. No me venga nadie con eso de “cómo saber lo que es malo”… por el hedor, coño, por el hedor. No puedo sostener hoy ni aquello tan hermoso de Voltaire: “Detesto lo que dices, pero defendería hasta la muerte tu derecho a
    decirlo”

    Hubo un pavo con guitarra que nos leyó cuatro poemas a sus nietos, allí presentes, y unos versos sobre un enfado con su doña… Jose Luis Perales sería premio nobel si solo existieran los “escritores”(resic) allí soportados.

    Voy a meterme en vena cuatro litros de Shakespeare o así para poder reanimar mi amorcito, cada vez más ito, por los versos del hoy… y hasta del mañana… pues la generación del piercing, entre botellona y botellona, resulta que también anda versificando… Muchas chicas con tampón untado en mayonesa haciendo glosa de su “pis úrico”.

    Dos buenas salvedades (de verdad que me salvaron de morir bajo toneladas de bazofia): el leonés Felipe Zapico con su Litros de Versos, y el ayamontino Eladio Orta, recientemente compilado en Tierrafirmista… Dios los guarde por muchos años a los dos.

    Perdón por la pájara

    • 2010/08/01 en 13:07

      No, pues no: parecer ser que la frase que atribuyes a Voltaire (« Je ne suis pas d’accord avec ce que vous dîtes, mais je me battrais jusqu’à la mort pour que vous ayez le droit de le dire ») data en realidad de principios del siglo XX y procede de una famosísima biografía de Voltaire escrita por la británica Evelyn Hall. Mira «La liberté d’expression» en este artículo de la Wikipedia.
      De la poesía qué vamos a decir: casi toda ella es prescindible, cuando no ridícula, cuando no espantosa o dañina; pero tampoco es que la narrativa sea toda ella buenísima, aplauso-aplauso-aplauso. Hay en la creación humana un 0,1% de belleza, de sentimiento y experiencia y emoción bien transmitidos, de calidad artística, que nos define como especie y nos marca las metas de nuestro desarrollo. Lo demás es para uso personal, porque Dios los cría y ellos se juntan, o nunca falta un roto para un descosido.

  4. Rq
    2010/07/30 en 20:39

    A ti no sé. A mí que justo cuando escuchan a Hendrix va y suena Killinmi sofly.

  5. 2010/07/30 en 19:30

    O sea, que de la piruleta, solo me ha correspondido el palito. ¡Pues qué mierda! 😀

    • 2010/07/31 en 09:52

      No, hombre, Moncho: aquí todo el mundo se lleva la piruleta entera, en toda su pringosidad (siempre las he odiado); que todos tengáis razón (menos Raquel, que, la verdad, no sé de qué habla:-)) demuestra hasta qué punto está mal escrito el párrafo de marras. Mi problema maniático se refiere más bien al anacoluto que percibo y me chirría. «Cuentan los mejores guitarristas de los sesenta que cuando Jimmy Hendrix [sujeto del verbo que viene a continuación] se presentó sobre un escenario europeo, después de ver [el sujeto del verbo sigue siendo Jimi, luego es él quien ve; lo que se está diciendo es que Jimi Hendrix se presentó en un escenario europeo después de ver su propia técnica etc.: una incongruencia] su técnica y la variedad de sus dotes, todos pensaron que iban a tener que espabilarse mucho porque el nivel de exigencia iba a subir desmesuradamente.» Y luego la elegancia. Y luego lo de no haberse molestado en averiguar cómo escribía Hendrix su nombre de pila. ((¿Tienen «nombre de pila» las personas que no están bautizadas? (No quiero decir que Hendrix no estuviera bautizado; ni lo sé ni me importa.) He ahí otro tema de apasionante debate.)) Pero, la verdad, tampoco era cosa de ensañarse con este hombre, como hemos acabado haciendo: la falta de sensibilidad lingüística es un mal casi generalizado en este momento… Gracias por vuestros comentarios.

  6. 2010/07/30 en 17:30

    Veamos, mi modesta opinión: sobra el “todos”; y sobra al menos un “iba” o “iban”, a elegir. Yo nunca hubiera escrito eso (para empezar, porque ni se me hubiera escurrido del serebro), pero, ya puestos a decir, digamos que: “Cuentan los mejores guitarristas de los sesenta que cuando Jimmy Hendrix se presentó sobre un escenario europeo, después de comprobar su técnica y la variedad de sus dotes, pensaron que tendrían que espabilarse mucho porque el nivel de exigencia iba a subir desmesuradamente”.

  7. Daniel
    2010/07/30 en 16:28

    ¡Ups! Debía decir “declaración”. Lo siento mi Español está oxidado.

  8. Daniel
    2010/07/30 en 16:27

    Enrique ha mencionado lo más molesto, al menos para mí, de esta frase; Moncho tiene un punto importante también. Sólo quiero añadir que mata toda la fuerza de la frase la pobreza verbal que obliga al uso de los verbos “cajón” (haber, tener). Justo cuando parece que será una declarasión sublime, que cambiará mi modo de entender a los guitarristas de los sesenta la frase muere.

  9. Enrique J.
    2010/07/30 en 12:41

    ¿No “odiabas” ese tipo de perífrasis verbales? Ese “iban a tener que espabilarse” seguido, además, otra vez del “porque iba a subir”. Mucho mejor: “todos pensaron que tendrían que espabilar”. Y ya.

    Abrazos!

  10. 2010/07/30 en 11:15

    No hay que ser muy maniático para darse cuenta de que la frase está pésimamente construida, además de atribuir a los europeos en exclusiva la calificación de “mejores guitarristas de los sesenta”. Tal vez una conjunción la haría más digerible: “… que cuando Jimi Hendrix [que no Jimmy] se presentó sobre un escenario europeo, y después de ver su técnica y la variedad de sus dotes, todos pensaron que…” Yo preferiría reescribirla por completo: “Cuentan los mejores guitarristas europeos de los sesenta que, cuando tuvieron la oportunidad de ver de cerca la técnica y la variedad de las dotes de Jimi Hendrix, pensaron que iban a tener que espabilarse mucho, porque el nivel de exigencia iba a subir desmesuradamente”.

  11. 2010/07/30 en 10:24

    Supongo que es ese “todos pensaron”, que pretende sostener el ritmo de la frase, reafianzando lo que ya está afianzado; lo habrían conseguido mucho mejor, escribiendo: “inmediatamente pensaron…”

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