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Las tildes y otras propuestas

2010/06/10

Publícase una novela sin tildes. Excelente idea, a mi modesto entender. Miren lo que decía yo en los Rinconetes del Instituto Cervantes, allá por el remoto año de 1999 (1):

5. Tilde tildada. Llevamos desde chiquititos, todos, pin­chándolas en lo alto de algunas vocales, y nunca nos para­mos a pensar sobre ellas (más que para decidir si conviene o no conviene añadirlas). Y, hombre, están bien. Si el inglés, por ejemplo, las llevara, los extranjeros nunca diríamos lité­rachur por líterachur, como solemos. Pero no sé yo hasta qué punto la ayuda a la buena acentuación por parte de los extranjeros justifica que la escritura de un idioma se car­gue de semejantes adminículos. Las tildes son, lisa y llana­mente, una pesadez inútil y una causa injusta para que casi todos los españoles cometamos faltas de ortografía. (Y se lo dice a ustedes alguien que está harto de leer manuscritos de gran­des, medianos y pequeños escritores.) Podríamos dejar­las para los rarísimos casos de duda —aunque no para los gra­maticales, que a las personas corrientes les dan igual: mi, mí.

Por ejemplo: casi toda España dice nóvel en lugar de no­vel, por influencia de la también mal acentuada palabra con se designa el premio Nobel, y ello re­vela en todo su esplen­dor la inutilidad de la norma. Otros idiomas, como el ita­liano y el portugués, hacen un uso mu­cho más restringido de la tilde, y nadie se queja demasiado. De hecho, creo que este prurito nuestro de acentuación es único en el mundo. ¿Para qué diablos escribimos árbol, si todo el mundo sabe perfectamente cómo se acentúa la pala­bra? Para quienes no leen ni escriben, mayoría absoluta de la población, el uso de la tilde es un misterio indescifrable. Para quienes leemos y/o escribimos, un engorro bastante bobete. Para los orde­nadores y su sistema de clasificación alfabética, una verda­dera cruz. Para buscar nombres y ape­llidos espa­ñoles en Internet, una desgracia. Para la técnica mecanográ­fica, un entorpecimiento. Conclusión: lejos de mí las tildes, por favor.

(1) Centro Virtual Cervantes: Ramón Buenaventura, Propuestas desvergonzadas. Si por un casual tuvieran ustedes interés en leer este ameno trabajillo algo travieso, les sugiero que se lo bajen completo de aquí, en formato PDF.

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  1. Ramón
    2010/06/11 en 23:50

    Bueno no era de “marugá” que dicen los gitanos pero si era caraja lo que tenía es evidén.

  2. Ramón
    2010/06/11 en 23:08

    Si es que no se pué escribí de madrugá… Se me disculpe la caraja…

    Saludos con besos.

  3. 2010/06/11 en 10:20

    No, hombre, Ramón: M.ª José, con su «sujeto de derecho», se refiere al autor de la novela sin tildes, no a mí.

    • 2010/06/11 en 12:48

      Xactamente, me refería al nóvélístá înnôvadòr.

      • 2010/06/11 en 15:33

        Y respecto de ” hace tiempo que, acorde a sus propuestas linguísticas y desvergonzadas, y hasta que no se quiten las tildes o los editores se vistan el cerebro de Ágatha Ruiz de la Prada, por decir algo, ya dejó de publicar sus más que maravillas creativas… todo ello para nuestra enorme desgracia o desgracía”, será por dinero porque en cuanto a publica,r hay muchas editoriales que pagan con una palmada en el hombro y 20 ejemplares del libro.

  4. Ramón
    2010/06/11 en 09:45

    Pues sí, mariajosefu, el Derecho habría también que cambiarlo, incluso el romano, entre otras cochinas cosas porque ya no existe esa figura del “sujeto de derecho” ahora solo va quedando el hombre como “objetivo de derecho”, y más que nada penal.

    De las muy sesudas matemáticas solo cambiaría que dos y dos tengan que dar siempre cuatro, porque no va acorde con los tiempos ni incluso con la vida que dice poder formular… Y de la física y química solo solicitar que quiten de una vez la muy horrible serie esa de televisión, que dice ser fiel reflejo de nuestra juventud actual y que empobrece el lenguaje de una manera brutal (apenas si saben hablar ya, no digamos escribir ni interpretar esos ceporrinos lumpenarios de la gran casa de Gran Hermano)

    Respecto a los seguros de hogar, solo lo de la letra pequeña, porque no te suelen regalar las gafas y uno está ya mayor… Del código de circulación cambiaría solo las señales esas de stop por alguna más españolaza del tipo Pare o Alto o deténgase coño… que he visto por ahí en Puerto Rico, México y otros supuesto países gringo-absorbidos…

    Y la lista no es tan interminable como pudiera parecer… A mi me gusta donde llevan las mujeres las mamas, por ejemplo… Ahí estuvo fino el creador… pero esto es una chabacana opinión de un amante de la primavera, claro… al que le gusta la frase de Homero Simpsons: “¡¡¡Los domingos y las domingas libres!!!”

    Y el sujeto de derecho al que hace mención, por cierto, hace tiempo que, acorde a sus propuestas linguísticas y desvergonzadas, y hasta que no se quiten las tildes o los editores se vistan el cerebro de Ágatha Ruiz de la Prada, por decir algo, ya dejó de publicar sus más que maravillas creativas… todo ello para nuestra enorme desgracia o desgracía.

    Yo, por mi parte, y por una simple cuestión de seguir los dictados de la Real Academia del Amor (única a cuya loca normativa me apunto), llevo un tiempo acentuando a la argentina manera… sabés, entendés, calláte ya, pelotudo, etc. etc.

    Un beso o petó… si se me acepta.

  5. 2010/06/11 en 09:04

    Hombre, pues yo, en mi nada humilde opinión, creo que si el sujeto de derecho en cuestión quería ahorrarse las tildes, mejor no haber escrito nada ni publicado nada. Eso sí habría supuesto un enorme ahorro. Y en cuanto a simplificar la lengua, lo de siempre. ¿Por qué no simplificar el Derecho? ¿Y las matemáticas? O la física y la química, etc. y los contratos de los seguros del hogar y el código de la circulación. La lista es interminable.
    bonjour à tous.

  6. Ramón
    2010/06/11 en 01:17

    Atención, próximas elecciones: ¡¡¡Vote a Don Ramón (incluso en su contra) for Academy… pero a la de los Oscars también…

    Pero no, pronto en la Real Academia de la Tongue se abrirán nuevos sillones (el de las vocales tildadas, supongo) para que entren señores jovencitos, de los típicos que entran siempre, con esas sus múltiples ideas revolucionarias tal cual estas de cercenar tildes.

    Y claro que respeto algo su arduo trabajo, (algún policía tiene que haber) pero cuando hagan revoluciones como éstas los respetaré más…

    Recién llegué de México con la convicción de que la verdadera y real Academia de la Lengua sigue estando en la calle… Y más allí o allá que aquí. Esos señores adustos de la calle Felipe IV (¡¡Qué monárquicos, carayo!!) se la cogen (si es que se la cogen) con papel de fumar… Creyendo conservar hacen caducar… y esplendor, esplendor… ni en sus zapatos, me parece, andan algunos con aspecto de sucios.

    Esas sus “Propuestas desvergonzadas” me parecieron en su día, y aun hoy, claro, (pues cayeron en el consabido saco del agujero) me parecieron, decía, un soplo de aire fresco, por utilizar la hortera expresión que suele acompañar a los escritores “nuevos”, novísimos y academicísimos de nuestra narrativa

    Saludos a usted y a sus propuestas joviales, frescas y valientes.

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