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La foto inédita de Rimbaud: autentificación

2010/06/07

Thumbnail via WebSnapr: http://www.lexpress.fr/culture/livre/la-photographie-de-rimbaud-authentifiee_897362.html?XTOR=EPR-618

¿Recuerdan la fotografía de Rimbaud «absolutamente inédita» de que hablamos en esta entrada del pasado mes de abril? L’Express la autentifica ahora, suministrándonos toda clase de detalles en un largo artículo. Es lectura placentera para rimbaldianos capaces de leer en francés (y uno se pregunta qué diablos haría un rimbaldiano paseándose por el mundo sin leer en francés — aun en el supuesto de que recurra a mis traducciones, modestia aparte)

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  1. Anónimo
    2011/07/15 en 15:54

    El de la foto no es Rimbaud. La única autentificación posible es el análisis de los rasgos. Y ni uno sólo coincide con el del famoso retrato de Carjat. ¡Ni uno!

    • 2011/07/15 en 18:20

      Enterado. Tomo nota.

  2. Ramón
    2010/06/09 en 21:24

    Se lo puse fácil, si es verdad… poetazo escurridizo…

    Sobre Rimbaud no estamos tan lejos en opiniones… está claro en él (concedamos que sigue vivo) ese ansia de triunfo en dinero y fama… Pero para triunfar entiendo que hace falta ser un pelín rebelde… Tuvo gestos de rebelde, en cualquier caso… Para la época y para su edad… (en la esfera, claro, que conocemos, que no es tan grande)… Sus cartas a su profesor Izambard así me lo pintan, a veces… Otra cosa es que no fuera un James Dean sin causa… Sabía lo que quería, tenía un objetivo más o menos en constante presente… Pero no creo que le importase la poesía ese real pimiento, al menos mientras la pergeñaba… después sí, después vio que no iba a ningún lado con aquello y se olvidó de ella, como de una novia que no le llevase a ninguna parte (nunca más volvió a ejerce de poeta, es cierto, como si fuese una profesión sencillita de ejercer con calidad, y ahí es por lo que lo llamo repelente de forma impropia, porque, sin quererlo o no, a más de uno que se piensa gran torero le dio en los morros con una faena ilustre para después decir: “dejo esto… no me convence, no me sirve”)… Convenía en lo suyo y dio uso y abuso de su neurasténica novia, Paulina “la Verlaine”… esta sí, nada, pero que nada rebelde…

    En cualquier caso, un fenómeno interesantísimo de hombre prodigio que decidió abortar el triple mortal y actuar solo para él y para su esfera privada… y aquel médico que le cortó la pierna no sé si sabría del todo que si se hubiese guardado la simple tibia, sus descendientes tendrían hoy un gran negocio con una rentable Rimbaudland para poetillas de provincias con sus esposas y niños pasando una agradable sesión lúdica en el mismo infierno de la poesía contante y sonante…

    Morir con 37 años, cuánta escasez de solemnidad… lo dicho… un repelente el niño.

  3. Ramón
    2010/06/08 en 02:58

    Soy menos que Nemo para ejercer de crítico literario, pero aprovecho que se habla de poesía, y que tengo mi propio criterio como lector, para reivindicar como gozosa y gozable toda su olvidada, incluso por usted, obra poética, mi buenaventurado Ramón, ya se la tilde de ergódica o llenita de recovecos aun por redescubrir en un país (generalización al canto) que no suele redescubrir porque si apenas lo último que descubrió fueron las Américas… y hay quien incluso eso lo va ninguneando. (opinión de un físico español que reside en Richmond )

    Es toda ella una teoría de la sorpresa… y una práctica del goce… No sé decir más.

    Y si, quiero mucho al autor, por si eso invalida mi opinión invalidarmela yo solito, que tal cosa me enseñaron… Quedarían ansí invalidadas, por idéntica causa, la mayoría de lameculadas que se reseñan en prensa.

    • 2010/06/08 en 11:57

      A opinión autoinvalidada, puente de plata, ¿no?

  4. Ramón
    2010/06/08 en 02:26

    Rimbaldianos… yo siempre escribía rimbaudianos (no me complico mucho, la verdad, con estas cosas, soy la mar de vago… Trinco el nombre cual sea y le coloco el ano… Y así me sale la cagá, claro) Con usted uno siempre aprende cosas que no arreglarán el mundo pero si lo mejoran a uno un poquitito…

    Otrosí digo: no acepto de buena gana que nos ningunee al nene por la gran afrenta, a sus lindos y poéticos decires, de no saber franchutés… Soy tan fan del repelente Arturito como el que más, -lo llamo, con cariño, repelente porque es el niño Vicente de la poesía, no se puede chulear más al personal que como lo hizo este geniecillo emporrao- … y sus traducciones acercan más incluso de lo que usted supone a tamaño “animal en verso”… yo siempre le quedaré agradecido. Su biografía en esbozo del poeta pasota, sigue siendo el mejor acercamiento que he leído para abordar al fenómeno… igual es que ahí aun no se había dicho esa mentira sutilísima del NO SOY POETA, Don Ramón, o sí, quien sabe, y eso lo acercó aun más a quien dijo antes que nadie: “al carajo con la poesía” y se dedicó a mercadear… ¿el caso contrario al adinerado Aulaga? Alguien sabrá.

    • 2010/06/08 en 12:09

      Los franceses dicen «rimbaldien», porque el apellido Rimbaud es en realidad grafía moderna de Rimbald (el grupo al a final de sílaba suele dar au en francés), y porque los eruditos son mucho más caprichosuelos de lo que parecen… No compartimos idea de Rimbaud, que para mí no es ningún niño Vicente de la poesía ni de nada, porque no tenía un pelo de rebelde. Era un hombre que quería triunfar, absolutamente triunfar, y estaba convencido de que lo conseguiría, porque era consciente de su enorme talento. Pero, ay, no era consciente de la falta de sintonía entre su talento y su época, y fracasó. Su reacción fue una rabieta, sí (a tomar por saco la poesía), pero también un cambio de camino en la búsqueda del éxito absoluto: lo que pretendía era triunfar como comerciante, volver a Francia convertido en un multimillonario con la piel quemada por los soles africanos, vengarse, seguramente, de quienes lo habían despreciado. La poesía le importaba un pimiento.

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