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Cugaresas (lol)

2010/05/29

Los anglohablantes (sobre todo los que pronuncian «ínnernet» y «pénnagon» y etcétera, o sea los comedores de tes) se pasan el día inventado palabras, quizá porque tampoco paran de maquinar novedades: hechos y hechoides (1) científicos, técnicos, sociales, lo que ustedes gusten mandar. Si el WorldClock de la entrada anterior midiese el caudal léxico de los idiomas, el marcador del inglés sería vertiginoso.

También les encantan las estadísticas. Miren esta [espero que la Academia recupere pronto la sensatez y nos devuelva esta lindísima tilde que nos quitó hace ya años]: The 50 Hottest Cougars.

Y ahora empalmamos con el primer párrafo. He aquí un ejemplo de término relativamente nuevo. Cougar (2). Échenle un guipo a la definición de la Wikipedia:

cougar: a woman, 35 years of age or older, who pursues younger men, typically more than eight years her junior. The origin of the word is debated; however, it is thought to have first appeared in print on the Canadian dating website Cougardate.com[ and has been used in TV series, advertising and film. The 2007 film Cougar Club was dedicated to the subject and in Spring 2009 TV Land aired a reality show called The Cougar. The sitcom Cougar Town explores the difficulty and stigma of many so-called “Cougars”. [En resumen: mujer mayor de 35 años que persigue hombres bastante más jóvenes que ella.]

Esto de aquí a la izquierda es un cougar auténtico. Esta de aquí a la derecha es una cougar humana, concretamente la que hace el número uno de la recién citada lista, es decir Halle Berry, que ya ha alcanzado la venerable edad de 43 zaragozanos (véase la entrada anterior). (A mis setenta ídems, casi casi cumplidos, ya me resulta difícilisimo saber cuál de las dos variantes es más bella, porque me reconocerán vuecencias que el animalito es una preciosidad. Sin nombre en español, que yo sepa, por cierto, aunque no veo dificultad en llamarlo cúgar) (a las cugaresas que comen varones crudos creo que siempre se las ha llamado «panteras» en castellano ((‘persona atrevida y audaz’, dice el DRAE, tan cordero él; pero ¿solo para Cuba, México y Uruguay?)), término machista, si se quiere, aunque desde luego mucho más admirativo que despreciativo: rotunda expresión de espanto reverencial)) (((las mujeres de mucho sexo, o mucho mando, siempre han generado espanto reverencial en los machos: qué le vamos a hacer: las santas hieródulas)))).

Señalemos, también, que la sociedad norteamericana ve con ojos zainos las relaciones psicosomáticas entre personas de edades muy distintas: lo suyo es casarse con alguien de la misma edad, taquito más o menos. A nosotros, en cambio, las distancias cronológicas no nos escandalizan casi nada (a condición de que sea el hombre quien le saque los lustros a la mujer: ahora mismo no recuerdo, entre mis conocidos, ninguna mujer emparejada con mocito comparativo). Así y todo, tampoco le veo yo ofensa a cougar en inglés, ni parece que nadie se lo esté tomando especialmente mal, quitadas las feministas que hace poco montaron un pollo al respecto en el Washington Post, exigiendo la «retirada inmediata» del término, como si fuera un decreto zapatero. La propia Courteney Cox (número 3 de la susodicha lista, por cierto) produce ahora y protagoniza, disfrutando algún juvénculo de vez en cuando, una serie que emiten en Cosmopolitan (Cougar Town). Y no cabe duda de que los términos por los que se designa a los señores mayores que consumen cuerpos jóvenes tampoco son muy halagüeños: «chickenhawk» (gay viejo que caza pollitos como un halcón), «craddle robbe» (asaltacunas), «sugar daddy» («papaíto mimoso», pongamos por traducción).

Tampoco es gran descubrimiento que a muchos hombres jóvenes les gusten las mujeres mayores más que las menores (3), llegando incluso a la gerontofilia (4). Hubo un sociólogo español, Amando de Miguel (5), que defendió en un artículo de hace años la tesis de que los hombres deberían casarse con mujeres mayores, basándose en no recuerdo qué argumentos biológicos… Lo único sorprendente de todo este asunto es que a los usaínos les provoque tan grandes oh my god! que en los últimos tiempos se haya extendido considerablemente la práctica de esta modalidad de emparejamiento (el amor alfa-omega, también le llaman, fíjense qué ingenio tan heleno (6)). Bueno sería que, con el loable empeño que están poniendo las mujeres en no dejarse envejecer aparatosamente, que luego tuvieran que limitarse a los ancianitos. Y bueno sería, también, que un jovenzano como Ashton Kutcher renunciase a una señora como Demi Moore solo porque le saca dieciséis añitos… (7)

En otras palabras: no sé por qué tenemos que meternos tanto en lo que no nos importa. Coyúndese cada cuala con su cada cual, y viceversa. Mientras puedan.

(1) Tomado de «factoid», neologismo americano ya añejo.

(2) La novedad no está en el término cougar, claro, sino en su aplicación a la mujer menorera. Cougar se utilizó por primera vez en francés, a finales del siglo XVIII, para denominar una especie de puma o jaguar suramericano; de hecho, no tengo nada claro que cougar y jaguar no sean la misma palabra. Según el Petit Robert, es ‘contraction du portugais du Brésil cuguacu ara (aussi cuguacu arana), corruption, par influence de cuguacu (→ Cariacou), de çuçuarana, tupi susuarana’. En esta acepción moderna de que hablamos ahora no parece haber pasado aún a ningún idioma (no será fácil que la tomemos los hispanohablantes, porque no tiene femenino posible).

(3) Hay sobre el tema una novela paradigmática, In Praise of Older Women, de  Stephen Vizinczey (que Manuel Lombardero pasó al cine en 1997, con guión nada menos que de Azcona, y poniéndole por título En brazos de la mujer madura).

(4) Otra novela nos cuenta —muy bien contado— un caso agudo. Me refiero a A Widow for One Year, de John Irving, también llevada al cine con otro título: The Door in the Floor, Tod Williams, 2004. Aquí, la señora mayor es Kim Basinger, que entonces tenía 51 años; pero la versión solo aprovecha media novela.

(5) Ahora muy derechón de toda la vida, muchísimo; antes, no tanto.

(6) Y «romance mayo-diciembre». Esta gente, cuando se pone…

(7) Y perdónenme este apuntito, que más de una tildará de machista: no va contra los requerimientos biológicos ancestrales el emparejamiento de la mujer con hombre más joven, ni antes ni después. No antes, durante los años lozanos de ella, porque un padre joven garantizará hijos sanos y una prolongada protección contra las fieras salvajes. No después, cuando ella ha dejado de ser fértil, porque entonces no habrá niños que proteger. Demi Moore —ya que la tomamos de ejemplo— tuvo sus tres hijos con un hombre siete años mayor que ella, Bruce Willis; ahora, sus retoños están más o menos criados, y bien puede permitirse, con toda tranquilidad de deber cumplido, disfrutar de Kutcher. Que luego —muchachito picarón y travieso— la cuelga en bragas en Twitter; pero esa es otra historia.

Ashton Tweet Demi Moore Panties

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  1. hector
    2010/06/01 en 19:16

    … por aquí siempre se les ha llamado “lobas” . El paralelismo cultural me parece flagrante. De hecho, parece ser que una mujer así, una “loba” , Acca Laurentia, fué la que amamantó a Rómulo y Remo.

  2. Alvaro
    2010/05/30 en 23:46

    El “gatito” (cougar) es un puma.
    Muy buena la etimología de cougar-jaguar, y el calificativo de pantera para esas señoras en cuyas garras no me dolería mucho caer…

  3. Lectrice égoïste
    2010/05/29 en 14:20

    De agradable lectura, el libro de Vizinczey, que tal vez inspiró a Bernhard Schlink para escribir El lector.

    Ser o no invisibles.

  1. 2010/05/29 en 13:46
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