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La ruleta del chaterío

2010/02/24

¿Alguno de ustedes ha probado la Ruleta del Chaterío, es decir ChatRoulette? Como su propio nombre indica, es una página web que lo conecta a usted al azar con alguna otra persona del mundo. Solo hace falta accionar «play». Teniendo cámara web, claro. Los conectados pueden hablar, si les mola, o escrutarse en silencio, o sacarse la lengua, o bailar, o… bueno, figúrense; o sencillamente darle al botón «next» y pasar ipsofláuticamente a otro contacto aleatorio. Parece ser que la media de participantes en el invento es de poco más de veinte años, luego ya imaginarán ustedes los éxitos de duración de contacto que puede obtener un anciano como este aventurero servidor de ustedes: medio segundo escaso; es que ni llego a discernirles la jeta, vaya.

ChatRoulette supone, desde luego, un retorno al por muchísimos añorado mundo de marranaditas y anonimato que primaba en las antiguas chaterías, solo que aquí resulta algo más difícil hacerse pasar por una garota de 18 añitos recién cumplidos siendo, pongamos por caso, oficial de caballería bigotón. Hay quien dice pasárselo maravillosamente con el ¿juego? y hay quien lo denuesta* con saña. Servidor no puede opinar por experiencia propia, porque, ya les digo, no me dan cancha.

Es maquinación de un chico ruso que, supongo, estará ya a punto de hacerse millonario, porque alguien le comprará el tingladillo sin mucho tardar.

* «Denuesta», tercera persona del singular del presente de indicativo del verbo denostar, es la palabra a que suelo recurrir para ilustrarles a mis alumnos el grado de fiabilidad de la información obtenida en internet. Busquen ustedes denuesta en Google: 17.000 resultados; busquen denosta en Google: 71.700 resultados. La cual demuestra o demostra que en gramática no tiene pitos que tocar la democracia. (Ojalá fuera solo en la gramática, porque vuelven a correr tiempos hostiles.)

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  1. filibustero
    2010/02/24 en 21:36

    Yo vi esta página recomendada en un blog y la probé. Es como omegle, pero con cámara. Se la recomendé a mi novia y ahora está enganchada partiéndose de risa con los frikis que hay.

    No sé, es un divertimento. No creo que nadie haga muchos amigos por ahí, pero tampoco va a acabar con la civilización occidental.

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