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Aminetu Haidar

2009/12/09

En EL PAÍS de hoy, excelente artículo de Juan Goytisolo sobre el problema del Sáhara ex español y la activista saharaui Aminetu Haidar. (Léanse también los artículos de Bernabé López García que el propio Goytisolo referencia, no menos excelentes.)

Pero la pregunta sigue sin plantearse con claridad, quizá porque no haya forma de plantearla sin partir de una postura previa: ¿Qué puede hacer el gobierno español al respecto? Si Marruecos —como parece altamente probable— se empecina en este error que tanto puede perjudicar su causa, ¿qué se supone que ha de hacer España? ¿Dejar morir a esa mujer? ¿Montar un comando de película que la devuelva a su casa y luego lanzar cohetes desde allí, en plan perejilada —que esta vez, desde luego, es impensable? Lo que ocurre en el Sáhara ex español (no lo olvidemos: fue provincia de España, con Franco) es, en mucha medida, culpa de nuestra dejación e incompetencia en materia africana, de larga tradición; pero a estas alturas de nada sirven los golpes de pecho. Como bien explica Goytisolo, el análisis de la situación no puede retrotraerse al día en que España abandonó el Sáhara: los datos han cambiado enormemente, Marruecos ha movido sus fichas con bastante habilidad y no poco apoyo internacional, y ahora no existe la menor posibilidad de devolver el territorio a sus dueños históricos.

Hay poquísimas cosas que Zapatero y su equipo hagan bien, pero una de ellas es la actitud realista que suelen adoptar en los problemas de política exterior. Arde la Patria ante la detención de los guardias civiles en Gibraltar —y hasta yo me indigno al oír al imbécil de Caruana hablar del asunto—, pero el gobierno se pone la opinión pública por montera y presenta sus disculpas al Reino Unido. No había otra.

No hay otra, ahora: si Marruecos no permite el regreso de Haidar a su casa, habrá que evitar que esta mujer pierda la vida para nada. Aunque luego se querelle contra el Estado español.

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  1. 2009/12/11 en 21:59

    Este mundo se ha vuelto tan complicado que se nos escapa. No tenemos la solución para la mayoría de los problemas. Sólo por añadir un tema, colateral pero con conexiones con este del Polisario, Marruecos, España, Argelia, Al-Qaeda…, dejo aquí un enlace a un artículo en francés que ilustra (y tanto, que lo he leído dos veces y todavía no pillo muchas cosas) el complicadísimo panorama del Sahel Africano, que nos lleva de lleno al secuestro de los cooperantes catalanes de hace una semana en Mauritania.

    http://tinyurl.com/yc4am98

    Saludos,

    Rafa Monreal

  2. Nimius
    2009/12/10 en 10:45

    El artículo de J. Goytisolo no me parece tan bueno, y mucho menos imparcial. No hay denuncia denuncia al colonialismo marroquí que ha desplazado a una gran parte de la población autóctona del Sahara, sólo hay constatación histórica del hecho en su análisis. Eso sí, en él critica duramente a todas las partes del conflicto excepto a Marruecos, al que dedica palabras casi condescendientes. Le parecen lógicas las aspiraciones de Marruecos a su integridad territorial, pero no nos habla de Ceuta y Melilla. Y se nos propone al final la solución de la España prural, lo que significa en la práctica un no al derecho de autodeterminación, un no al desarrollo de procesos soberanistas democráticos por inconstitucionales… Repite JG el esquema centro contra periferia, poder homologado contra aspiraciones separatistas, olvidando, y parece que desligitimando, lo que piden en realidad los saharauis.

    Qué Aminetu Haidar siga viva, que es lo importante, y que ello no le impida seguir siendo coherente, y ójala que no le hayan dado a leer este “excelente” artículo.

    • Ramón Buenaventura
      2009/12/10 en 11:45

      La falta de imparcialidad no es buena ni mala; es inevitable. Yo soy parcial, Goytisolo es parcial, usted es parcial. Lo que hemos de hacer es defender y exponer nuestra parcialidad del modo más claro y honrado posible, y estar siempre dispuestos a contrastar nuestras opiniones o convencimientos con los ajenos. Goytisolo —yo mismo lo he señalado— tiene debilidad por Marruecos. Este suele ser el punto débil (para los demás) de todos sus razonamientos políticos sobre temas norteafricanos. Sus lectores lo sabemos, lo tenemos en cuenta y valoramos su opinión pasándola por ese filtro. No engaña a nadie.
      Las opiniones emitidas desde el anonimato, por personas cuyas parcialidades no conocemos, resultan, en cambio, mucho más dificiles de valorar y, por tanto, de apreciar. Esto de los «nicknames» es una de las cosas malas que tiene internet.

      • Nimius
        2009/12/11 en 02:01

        ¿Difícil de valorar? Pues me parece que mi valoración ha sido clara, y respetuosa.

        Lo que ha sufrido esa mujer a lo largo de los años por parte del Gobierno de Marruecos… y tú, Ramón, perdón, Nemoutis, dices que esa mujer “…cree estar luchando por su causa y que en realidad está estropeándola más”.
        Tú opinión es muy clara, sin duda, pero también mucho más contundente y agresiva que la mía, que es anónima y por lo tanto es sospechosa de algo (malo).
        No he visto ninguna indicación en este blog sobre la necesidad de las identificaciones. Lo tendré en cuenta, aunque me queda una duda: si mi comentario hubiese sido acorde con el tuyo ¿habrías también relativizado mi comentario por mi anonimato? Seguro que también…

        Leo tus libros, con admiración, y tu cuadernillo, desde hace muchos años, y no me esperaba esa manera de ponerte a la defensiva.
        Disculpa si te he molestado. Disculpa, de verdad. No me dan ganas de volver a escribir pero te seguiré leyendo.

        Un saludo afectuoso.

        • 2009/12/11 en 07:24

          Yo, que sigo sin saber quién es usted ni por qué me tutea, creo que su manipulación de mis palabras es evidente, y falaz su respuesta. Ni he emitido opiniones agresivas ni se me ha pasado por la cabeza exigir identificación para añadir un comentario aquí: me limito a lamentar la mala costumbre del anonimato en internet, que (añado ahora) es una máscara y que confiere a sus practicantes el tono y la resonancia de un oráculo divino, impidiéndonos, además, ser conscientes de las parcialidades previas de cada uno. Pero piense de mí y del Sáhara y del mundo entero lo que le plazca o satisfaga: como bien sabemos todos, no le hace falta, para ello, mi permiso. Tampoco yo habría necesitado del suyo para borrar sus intervenciones de un ratonazo, si me hubiera dado por ponerme «a la defensiva».
          Descartada cualquier zona de coincidencia e incluso comprensión entre los dos, no me queda sino anticiparle que no volveré a comentar nada que usted escriba aquí (aunque, claro, desde el anonimato puede hacerlo con cualquier otro nombre sin que yo me entere). Qué le vamos a hacer. No podemos entendernos con todo el mundo.

  3. konde
    2009/12/09 en 17:27

    ¿Y qué hubiese pasado (y pasaría) si España se hubiera quedado? Se me ocurre, sin saber mucho del asunto tampoco, que la hasta ahora conocida como «Marcha Verde» se la hubiese llamado «Marcha Color Rojo Sangre de Moro Desarrapado» y que andaríamos a tiros (en guerra) contra el Frente Polisario. Aparte de que si España, en cualquier momento, hubiera abandonado una décima del territorio a Marruecos le habría faltado tiempo para ocuparlo aunque se hubiese «hecho bien» (: dando la independencia al Sáhara Occidental, reconociéndolo como nación, etc).

    La verdad, no sé hasta qué punto el Sáhara fue un regalo de los EE. UU. al Hassán de turno y no sé hasta qué punto España se limitó a firmar lo que pusieron delante (en las circunstancias en la que estaba el país, además). Por eso tampoco sé hasta qué punto a esta señora le sirve de algo protestar desde un aeropuerto español cuando los únicos que pueden, si quisieran hacer algo, serían los EEUU.

    Un abrazo.

    • 2009/12/09 en 19:26

      No es fácil imaginar lo que habría pasado si las tropas españolas hubiesen abierto fuego contra las mujeres, niños y ancianos que encabezaban la Marcha Verde (movimiento estratégico muy de la escuela marroquí, para el que no existe respuesta aplicable: si lo repitieran ahora contra Ceuta o Melilla, o ambas a la vez, los españoles de por allí tendrían que encontrar el modo de frenar a la multitud sin disparar un solo tiro ni excederse en la violencia, o liar el petate y marcharse). En todo caso, parece cierto que son los Estados Unidos quienes deciden qué se hace con los pobres saharauis, y que estos nunca han pesado tanto como los fosfatos de Marruecos. Es cuestión de casi imposible arreglo, como el propio Goytisolo (muy promarroquí, por otra parte) afirma. A mí, lo único que de veras me interesa en este momento es que no dejen morir a esa pobre mujer, que cree estar luchando por su causa y que en realidad está estropeándola más. El gobierno español, a estas alturas, lo único que puede hacer es aguantar el chaparrón.

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