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El grado cero de la solidaridad

2009/11/23

El extraordinario éxito de los tanques de ideas neoconservadores ha logrado invertir la tendencia al humanismo progresista que se puso en marcha triunfal a principios de  los años sesenta en Occidente: el retroceso es general y las ideas que lo justifican —verdaderos memes, duros como cantos, bien definidos, penetrantes— prevalecen hoy en las cabezas de nuestros conciudadanos, incluidos los más jóvenes. Una de las nociones más eficaces es la de sálvese quien pueda: no hay soluciones colectivas, esto es la jungla, una batalla de todos contra todos, mi principal obligación consiste en salvar mis intereses, mis ventajas, incluso mis caprichos. Están logrando aislar a las personas, desproveerlas de todo sentido de la solidaridad, privándolas así de fuerza colectiva y, por tanto, de toda capacidad de negociación.

Si los humanistas de izquierdas y derechas (alguno habrá) no encontramos pronto algún arma contra esta casi perfecta máquina de manipulación ideológica —espléndidamente subvencionada, además—, nuestras sociedades retrocederán quinientos o seiscientos años, hasta situarse de nuevo en los tiempos del poder absoluto de los más ricos y privilegiados. Y lo terribilísimo es que desde la izquierda solo nos llegan sandeces ingenuas y antiguas, precisamente las que mejor combaten los tanques del conservadurismo regresivo.

Zapatero habría podido ser un buen líder en esta lucha —por su valor casi insensato y su entusiasmo—, si hubiera tenido alguna idea más allá de la cartilla izquierdista tradicional o hubiera encontrado algún colaborador que la tuviese. Por el momento, no ha ocurrido el milagro; y se cierne sobre la sociedad española la catastrófica posibilidad de que la derecha recupere el poder.

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  1. 2009/11/25 en 12:47

    Perdon por haberle malinterpretado. Y tiene razón, faltan humanistas, a derecha e izquierda. Pero para ser humanista, y poder aplicarlo, es decir, ejercer el poder, hay que ser político, lo que significa, a mi entender, tener que manipular conscientemente a otros, aunque sea en beneficio propio. ¿ Es posible un humanista político ? .

    @Txema: Completamente de acuerdo.

    PD: No logro cogerle el truco a la suscripcion de comentarios 😦

    • Ramón Buenaventura
      2009/11/25 en 13:13

      Huy, ni idea (me refiero a la suscripción de comentarios).
      La política exige manipulación de la ciudadanía, desde luego: para mal, casi siempre; para bien, cabría esperar de un político humanista, capaz de quitarle al «pueblo» su complejo de homo homini lupus y de reforzar la implantación y el cumplimiento de una política cultural y social que nos mejore a todos como seres humanos. Una politica social y cultural que sea capaz, por ejemplo, de producir varones que no recurran a la fuerza física para imponer su ¿prevalencia? y mujeres que no hagan de los vampiros su ideal erótico.

  2. Txema
    2009/11/24 en 12:53

    En mi opinión, la situación es tal cual la cuenta Ramón. Y lo peor es que no hay un remedio que se pueda aplicar ahora mismo. La “solución” llegará por sí misma mediante la auto-regulación social del ser humano, esto es, la teoría del péndulo: tras un período de “esto es la jungla”, individualismos mal entendidos y fascismos disimulados, llega otro período de “ruptura” (entre comillas, que nunca es total, por desgracia) que relaja y suaviza el período anterior. Lo malo es que la transición de uno a otro suele ser un conflicto armado.
    PD: Zapatero nunca ha tenido valor ni entusiasmo para acometer esa labor. Zapatero es un niñato al que le tocó la presidencia en una lotería, la revalidó por manifiesta incompetencia intelectual de los oponentes y apoyo de la izquierda para que no volvieran los susodichos incompetentes, y utiliza su poder como un juguete, caprichosamente, rodeado de inútiles y lameculos, y sin ningún criterio para acometer nada, salvo lo primero que se le pasa por la cabeza.

  3. 2009/11/23 en 21:06

    En ninguna parte digo que la izquierda sea tan buena, e incluso admito la posibilidad de que haya algún humanista (alguien que crea en el hombre y sus derechos y sus potencialidades) en la derecha. Lo importante sería que desde esa postura humanista llegáramos a un sistema político capaz de solucionar los espantosos problemas que plantea la brutal aplicación de las normas neoconservadoras —neorretrógradas, en realidad— y de no incurrir en las barbaridades y disparates en que incurrió la izquierda comunista —indistinguible en realidad del fascismo— cuando tuvo el poder. Por el momento, nada parecido despunta en los horizontes futuros.

  4. 2009/11/23 en 20:37

    Me parece, don Ramon, que lo ve desde un punto de vista un tanto extremista. Ni la derecha es taaan “mala” , ni la izquierda es tan “buena”( y creo que es un error generalizar, porque en ambos espectros hay muchas opciones, con sus pros y sus contras).

    Aunque sí es cierto que cada vez nos individualizamos más, y nuestro egocentrismo no conoce límites, me parece que es debido más a la forma de vida europea, u occidental, que a una determinada opción política….

    Un saludo

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